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Un atentado suicida dirigido contra Buteflika y atribuido a Al Qaeda causa 15 muertos en Argelia

El ataque se produjo cuando la multitud esperaba la llegada del presidente en visita oficial

La osadía de la rama magrebí de Al Qaeda no parece tener límites. Hace cinco meses volaron la sede en Argel de la jefatura del Gobierno, y ayer intentaron acabar con la vida del presidente de Argelia, Abdelaziz Buteflika, en la ciudad de Batna, situada a 430 kilómetros al sureste de la capital, donde concluía una gira por el país. No lograron su objetivo, pero provocaron al menos 15 muertos y 74 heridos, según un balance proporcionado por la televisión pública argelina. El número de víctimas mortales por la violencia terrorista desde principios de año ronda ya las 350.

Entre la muchedumbre que esperaba agolpada en las aceras para dar la bienvenida a Buteflika se introdujo un kamikaze con su carga explosiva. Su actitud o su bulto de plástico levantaron, al parecer, las sospechas de algunos ciudadanos. El terrorista debía de temer ser descubierto, por lo que apretó el detonador antes de tiempo.

Cuarenta y cinco minutos después, la comitiva del jefe del Estado tenía previsto pasar delante de la mezquita Al Atik, donde se había colocado su asesino. Acaso Buteflika se hubiese parado incluso, como le gusta hacer, a repartir allí mismo unos cuantos apretones de mano. El anuncio de la explosión le obligó a cambiar sus planes.

Si el terrorista hubiese alcanzado su objetivo, Buteflika habría sido el segundo presidente argelino víctima de un atentado después de Mohamed Budiaf, un jefe histórico del Frente de Liberación Nacional, asesinado en circunstancias extrañas, en junio de 1992, en Annaba, en el este del país.

APS, la agencia de prensa argelina, anunció que el presidente había acudido inmediatamente al hospital para consolar a los heridos. Así fue como dio a conocer la noticia del atentado. La televisión pública, la única que existe, interrumpió, en cambio, sus programas para difundir una declaración de Buteflika. Con el rostro descompuesto, arremetió contra los "criminales" que perpetran actos "que no guardan relación alguna con los nobles valores del islam" y están vinculados "con capitales y líderes extranjeros".

"Digo al pueblo argelino y al mundo entero que hemos elegido la vía de la reconciliación nacional y que no renunciaremos a ella cualquiera que sea el precio", continuó, sobreponiéndose a la emoción. "Esta reconciliación no excluye a nadie" porque "sin un esfuerzo de reconstrucción nacional y sin estabilidad política no habrá desarrollo económico y social".

Buteflika empezó a poner en marcha la llamada reconciliación a finales de 2005. Consiste en excarcelar a terroristas -2.629 fueron liberados el año pasado- a cambio de que renuncien a la violencia, pero algunos no han tardado en reincorporarse a la lucha armada. Desde que, hace ya un año, los salafistas argelinos se declararan vasallos de Al Qaeda y en enero se rebautizaran con el nombre de la banda de Osama Bin Laden, el terrorismo ha rebrotado en Argelia.

Al Qaeda voló el 11 de abril en Argel parte de la sede de la presidencia del Gobierno y la comisaría de Bab Ezzouar, causando 30 muertos y unos 200 heridos. Tres meses después hizo saltar por los aires el cuartel de Lakhdaria, a un centenar de kilómetros al norte de la capital, matando a 10 militares e hiriendo a otros 35.

El goteo de muertos es diario, sobre todo en Cabilia, donde las bandas islamistas se atrincheran en zonas montañosas, y en la periferia de Argel. Su aparición ayer en Batna debió de ser una desagradable sorpresa para las fuerzas de seguridad argelinas.

Con la gira que finalizó ayer, Buteflika terminaba un periplo con el que acalló los rumores sobre su delicado estado de salud. El presidente no asistió, a principios de agosto, a la cena de gala ofrecida a su homólogo iraní, Mahmud Ahmadineyad, y a continuación desapareció tres semanas desatando las especulaciones en la prensa.

Desde que fue operado de una úlcera en noviembre de 2005 en París, Buteflika se ausenta con regularidad de la vida política. Así, ha tardado más de tres meses en presidir un consejo de ministros. Su primer ministro, Abdelaziz Beljadem, desmiente los rumores que suscitan sus desapariciones, pero algunos representantes de la sociedad civil piden que se aborde "la cuestión de la enfermedad del presidente".

[Por otra parte, el centro estadounidense SITE, dedicado al seguimiento de las webs islamistas, anunció ayer que Bin Laden se dirigirá a EE UU en un vídeo con ocasión del sexto aniversario del 11-S].

* Este articulo apareció en la edición impresa del Viernes, 7 de septiembre de 2007