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Interior achaca a los accidentes de moto el repunte de víctimas mortales en julio y agosto

Rubalcaba defiende que este verano es el segundo mejor en las carreteras en 10 años

Los 101 accidentes de moto que se han producido este verano, un 53% más que en julio y agosto del año pasado, son la causa principal de que por primera vez en 17 meses se haya incrementado el número de víctimas mortales en la carretera, según el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba. Prácticamente uno de cada cinco fallecidos este verano en accidentes de tráfico era motorista. A pesar del repunte de muertos, especialmente en la primera quincena de agosto, el ministro destacó que el balance de fallecidos de este verano ha sido el segundo mejor de los últimos 10 años.

En los últimos cuatro años, las cifras de siniestralidad no han parado de descender en todos los vehículos excepto en uno: las motocicletas. Es cierto que cada vez hay más motos -las matriculaciones se duplicaron en 2004 y en 2005, y aumentaron un 30% en 2006-, pero eso no evita que si se comparan los datos de julio y agosto del año pasado con los de este año, uno se lleve las manos a la cabeza: de 66 muertos se ha pasado a 101.

Rubalcaba se esforzó por recalcar que el aumento de las víctimas mortales en motocicleta no es un problema sólo de España, sino que es una constante en toda Europa. El pasado lunes, recordó, de cinco muertos que se produjeron en carretera, dos fueron motoristas. El ministro trató de justificar el dato con que el número de motos de alta cilindrada es cada vez mayor y la tendencia es que a ellas accedan personas de más de 35 años que no han utilizado antes un vehículo similar.

El director de Seguridad Vial del Real Automóvil Club de España (RACE), Tomás Santacecilia, reprochó al ministro del Interior que intente "criminalizar" a los motoristas por el aumento de muertos y pidió que el Ejecutivo "asuma su responsabilidad" por el mal estado de las carreteras españolas y la falta de miembros de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil.

Pese a la alta siniestralidad de la primera quincena de agosto, un mes en el que se han registrado 270 víctimas mortales, frente a las 250 del pasado año, Rubalcaba destacó que en el conjunto del año se han registrado 198 muertos menos, lo que representa un descenso de casi el 10%. Aunque "hacer previsiones es traicionero", Rubalcaba confió en acabar el año con menos de 3.000 muertos en las carreteras españolas.

Ni el ministro ni Pere Navarro, director general de Tráfico, quisieron lanzar las campanas al vuelo durante la presentación del balance de siniestralidad vial de este verano. "Las cifras siguen siendo trágicas, pero estamos por el buen camino; evitar las muertes en la carretera es una tarea a medio plazo, no inminente", subrayó Rubalcaba.

El titular de Interior se congratuló una vez más de que el debate sobre la siniestralidad en las carreteras está en la calle "y es necesario". "Nunca antes, con menos muertos por accidente de tráfico, se había hablado tanto de seguridad vial como hasta ahora", recalcó Rubalcaba, quien puntualizó que "cualquier expresión de desánimo está justificada: la bajada del número de fallecidos no tiene que ser motivo de satisfacción mientras sigan produciéndose muertes en las carreteras".

El fruto del carné por puntos

Desde que se implantó el carné por puntos en julio de 2006, el pasado mes de agosto ha sido el primero en que se ha registrado un incremento del número de muertos con respecto al año anterior: de 250 a 270. Tanto la DGT como el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, han defendido el último mes hasta la extenuación el nuevo permiso pese a admitir que las cifras "no son buenas". "Desde que se implantó el carné por puntos ha habido 500 muertes menos en la carretera", defendió el ministro, que también reconoció que no todos los meses se podrá seguir una tendencia positiva, aunque el permiso "seguirá dando sus frutos".

Entre los efectos positivos que, en su opinión, ha traído el carné por puntos está un cambio de mentalidad en el conductor: "Nuestros automovilistas conducen más despacio, calculamos que se ha reducido la velocidad entre un 2 y un 4 por ciento", explicó Rubalcaba. Además, destacó que los controles de alcoholemia son más numerosos que nunca y, sin embargo, las sanciones por alcoholemia son más bajas. "La gente, antes de conducir, piensa muy bien lo que tiene que beber", aseguró el ministro.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 5 de septiembre de 2007

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