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Inquietud en los mercados

Sarkozy pide a Merkel una reunión del G-7 para abordar la crisis financiera

La ministra francesa de Economía suspende sus vacaciones para lanzar un mensaje de calma

Francia se pone en guardia ante la crisis financiera, que ayer alcanzó escala mundial. El presidente de la República, Nicolas Sarkozy, pidió en una carta dirigida a la canciller alemana, Angela Merkel, una reunión del G-7 para analizar la falta de transparencia de los mercados financieros y el riesgo de contagio a la economía real. Desde su retiro vacacional en EE UU, Sarkozy dijo que no puede aceptar una "explosión de la especulación". La ministra de Economía suspendió sus vacaciones, mientras que el primer ministro italiano, Romano Prodi, asegura que "evidentemente" apoya la iniciativa del líder francés.

La carta de Sarkozy dirigida a Merkel en su calidad de presidenta rotatoria del G-7 y con copia al resto de los líderes de los países más ricos del mundo es una iniciativa insólita. Les propone una reunión de los ministros económicos sobre cuestiones tales como garantizar "la transparencia de funcionamiento de los mercados".

Los temas abordados por Sarkozy en su mensaje ya lo fueron en la última reunión del G-7 en Heiligeindamm. Una portavoz de la canciller alemana ha recordado que "Angela Merkel ya se ha manifestado claramente favorable a una mayor transparencia de los mercados financieros". El prestigioso economista Marc Touati ha criticado la iniciativa de Sarkozy porque "puede equivaler a tirar gasolina en el fuego que se quiere apagar, quizás favorece el clima de duda y sospecha", que los mercados pueden interpretar como signos de "fenómenos aún más graves que los que se observan".

Sarkozy comentó desde Wolfeboro, en el Estado de New Hampshire, la carta remitida a Merkel: "A pesar de creer profundamente en la libertad, no puedo aceptar lo que hemos vivido estos últimos años: la explosión de la especulación". Y añade: "No podemos continuar así, con algunos hedge funds (fondos de alto riesgo) que se endeudan a no importa qué precio; con alguien que no sabemos quién es, que asume el riesgo final con unas condiciones que tampoco importan".

Las agencias de calificación están en el ojo del huracán por no haber anticipado la crisis, al igual que lo estuvieron durante la crisis de Enron las empresas dedicadas a elaborar auditorías. Sarkozy se ha acordado de estas agencias en su carta, y apunta que es importante reflexionar acerca del papel que desempeñan, dada su responsabilidad a la hora de catalogar la solidez de los productos financieros.

En pocas semanas, Francia ha visto cómo se sucedían malas noticias: el comercio exterior durante el primer semestre ha sido aún más deficitario que en 2006, la producción industrial cayó un 0,3% en el segundo trimestre y el crecimiento del PIB en este periodo ha sido de un modesto 0,3%, por debajo del 0,5% del primero.

A pesar de esto, de la caída bursátil y de la crisis financiera, la ministra de Economía y Finanzas, Catherine Lagarde, comunicó ayer que mantenía las previsiones de crecimiento francés "entre un 2,25% y un 2,5%" gracias a la convicción de que "el tercer y cuarto trimestres serán mejores".

Lagarde no pudo esconder que la situación es lo bastante grave como para verse obligada a concluir sus vacaciones y comparecer ayer ante la prensa. "No concibo que pueda haber contaminación de la economía real francesa, pues ésta descansa sobre fundamentos sólidos" dijo. Admitió la necesidad de extremar "la vigilancia" y sugirió la necesidad de "una regulación y transparencia a escala mundial", anunciando una hipotética reunión de ministros económicos europeos antes de la prevista para el mes de octubre.

La ministra elogió el comportamiento de los bancos centrales -"han actuado bien y deprisa"- y lanzó alabanzas sobre el sistema bancario francés, "que nos permite sentirnos seguros". En España, ningún responsable del Ministerio de Economía estuvo disponible para valorar la situación.

* Este articulo apareció en la edición impresa del Viernes, 17 de agosto de 2007