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Reportaje:

La intrahistoria de Otero Pedrayo

Dos libros de Arias Chachero, editados por Galaxia, recuperan 1.355 cartas entre el escritor orensano y su madre

Los papeles descansaban en un armario del pazo de Trasalba. Allí descubrió Patricia Arias Chachero, hace cinco años y entre montañas de documentos inéditos, 30 cartas escritas por Ramón Otero Pedrayo a su madre, Eladia Pedrayo Ansoar. La profesora Arias Chachero inició entonces una búsqueda que desembocó en la edición de Cartas á nai, 1.355 misivas a través de las que se puede conocer la historia humana del autor de Devalar y entrever un período internacionalmente convulso y las reflexiones del escritor sobre los acontecimientos vividos..

Los años de la Guerra Civil registran un largo silencio epistolar. "Silencio extraño"

"En las cartas recogidas en dos volúmenes", explica Patricia Arias Chachero, quien coeditó la correspondencia junto a Mónica Pazos Martínez, "tenemos la historia más humana de Otero Pedrayo". Cartas á nai arranca el 1 de mayo de 1905, cuando Otero arriba con 17 años a Santiago de Compostela para estudiar el primer curso de Filosofía y Letras, y finaliza en el mismo mes, pero de 1956.

La enfermedad de Eladia Pedrayo, receptora de las 1.028 cartas de Ramón y autora de 327 respuestas, todas reunidas en los dos libro de la editorial Galaxia, establece el punto final de la comunicación epistolar entre hijo y madre.

"Resulta curioso comprobar cómo lo que Otero Pedrayo cuenta en su correspondencia", señala Arias Chachero, "aparece después reflejado en su obra literaria". La responsable de Cartas á nai rememora la "gran descripción de la sociedad madrileña de comienzos del siglo XX".

Otero Pedrayo acababa de llegar a la capital para continuar su licenciatura en Derecho y remitía, en octubre de 1905, impresiones a su madre: "No tengas miedo por las muchedumbres que cuando no estoupé el día de la recepción del presidente en la calle de Alcalá, no estoupo nunca".

Los fragmentos de vida que recoge Cartas á nai ayudan a la hora de reconstruir la trayectoria intelectual de Otero. En misiva enviada desde Santander, en agosto de 1926, el escritor orensano menciona su entretenmiento "dando lección de inglés con un profesor muy bueno, hombre de extraordinaria cultura". Ese mismo mes, la revista Nós publicaba una traducción de Otero Pedrayo de textos extraídos del Ulises, de James Joyce, los primeros en lengua castellana y que aún en la actualidad suscitan controversias entre los especialistas.

Arias Chachero se apoya en la carta de Santander para afirmar que "tal vez ahora sea más sencillo pensar que los ejercicios de esas clases particulares fueran los fragmentos publicados en Nós".

Los años de la Guerra Civil registran un largo silencio epistolar. "Silencio extraño", según Arias Chachero, que no cree que Otero se refugiase en Trasalba con su madre, como sostienen algunos estudiosos, sino que residió en Ourense durante la contienda. "Sólo se conservan dos cartas, una de 1937 y otra de 1939, pero es seguro que él escribió más".

Considera arriesgado aventurar que el autor de Os camiños da vida se deshiciese de correspondencia comprometida en aquellos años porque entonces no se consevarían tantos textos privados suyos. Recuerda que en la Fundación Penzol, de Vigo, hay depositadas 10.000 cartas de Ramón Otero Pedrayo que aún no han sido investigadas y que pueden desvelar muchos más datos de la trayectoria y evolución intelectual del escritor. Los correos entre Ramón y Eladia están redactados en castellano. "Se sabe que Otero, además de escribirlo, hablaba en gallego con sus vecinos de Trasalba", afirma, "sin embargo, la relación con su madre siempre fue en castellano". Arias Chachero dice que el Otero Pedrayo epistolar "es diferente, con una prosa menos barroca y requintada".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 26 de julio de 2007