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domingo, 8 de julio de 2007
La contaminación de las ciudades

50 grandes ciudades españolas superan los límites legales de contaminación del aire

En agosto de 2004, la revista científica Journal of Occupational and Environmental Medicine publicó un inquietante estudio. Un equipo de la Universidad Autónoma de Madrid tomó los datos de niños menores 10 años fallecidos en la capital entre 1986 y 1997 y los cruzó con la temperatura y la contaminación en la ciudad de cada uno de los días durante los 11 años. El estudio reveló "un fuerte aumento de la mortalidad infantil para concentraciones de más de 100 microgramos por metro cúbico" de partículas, un nivel que se supera con frecuencia en invierno. El estudio pasó inadvertido, ya que la polución del aire es otra verdad incómoda. No es sólo Madrid: 50 de las 56 ciudades de más de 100.000 habitantes exceden el nivel legal de contaminación.

El aire en España está sucio. El 89% de las ciudades de más de 100.000 habitantes superan los niveles permitidos de contaminación. Oficialmente, sólo Palma de Mallorca, San Sebastián, Badajoz y Cartagena cumplen los niveles aceptables de calidad del aire de todos los contaminantes. Otras 50 ciudades, desde Madrid a Badalona, vulneran esos niveles y colocan a la población por encima de los umbrales aceptables para la salud, según el mapa de la contaminación con datos del Ministerio de Medio Ambiente al que ha tenido acceso EL PAÍS.

El mapa de la polución revela que el 89% de las urbes de más de 100.000 habitantes exceden los niveles seguros para la salud

"El tráfico es el principal responsable. Tenemos que echar al coche de las ciudades"

Las partículas causan asma, alergia problemas respiratorios y cardiovasculares y aumentan la mortalidad infantil

Medio Ambiente admite que 17 millones de personas respiran aire sucio, pero un estudio que encargó eleva la cifra a 31

Algunas localidades como Cádiz y Tarragona, aparecen en el listado con datos incompletos, pero si se observan los niveles de contaminación en 2006, también exceden los máximos permitidos. En resumen: 50 grandes ciudades incumplen los niveles considerados seguros; cuatro cumplen y en Vigo y A Coruña no hay datos suficientes para evaluarlas (ver gráfico). Además, capitales como León, Segovia y Toledo, también exceden los límites, según un estudio de Ecologistas en Acción basado en datos oficiales.

El ministerio reconoce que la cifra de afectados por la contaminación ronda los 17 millones, pero si se tiene en cuenta que la polución afecta a todas las grandes áreas metropolitanas y a grandes núcleos industriales, como Torrelavega, Bailén, Algeciras o Ponferrada, esa cifra es mucho mayor.

Un modelo estadístico (no basado en mediciones) asegura que un 71% de la población padece niveles de partículas superiores a las permitidas, que generan alergias, asma, enfermedades respiratorias y cardiovasculares y aumento de la mortalidad infantil.

En España hay 1,3 coches por cada hogar y un 55% de ellos tienen motores diésel, que contaminan más que los de gasolina. Eso, unido a la concentración de la población en grandes aglomeraciones, da un resultado fácilmente predecible: aire sucio. El secretario general para la Prevención de la Contaminación, Arturo Gonzalo Aizpiri, afirma que "la contaminación del aire es uno de los principales problemas que tiene el medio ambiente en España. Casi todas las ciudades incumplen alguno de los niveles de calidad del aire".

El problema es que no hay un único índice para medir la polución ni un único contaminante. Un ejemplo: los automóviles, las canteras, el polvo o las calderas de carbón producen partículas microscópicas que llegan a los pulmones y afectan al aparato circulatorio y respiratorio. La concentración media anual no puede superar los 40 microgramos por metro cúbico y la normativa permite rebasar los 50 durante 35 días al año (ya que a veces las condiciones meteorológicas impiden que se limpie el aire). Así, aunque muchas ciudades cumplen el límite anual, la inmensa mayoría incumple el de los 35 días. En 2006, Madrid superó ese umbral durante 182 días (uno de cada dos), según un estudio de Ecologistas en Acción con datos oficiales. Barcelona lo superó 100 días y Zaragoza, 167.

La foto de la contaminación no es sencilla. Cada ayuntamiento y cada comunidad tienen sus estaciones de medición y son las encargadas de remitirle los datos al ministerio (a veces con retraso y otras de forma parcial). Éste los agrega y los publica por bloques: ciudades de más de 500.000 habitantes, de más de 250.000.... El estudio que cada año difunde Ecologistas en Acción a partir de las webs de todos los ayuntamientos quizá sea la forma más fiable, junto con el listado al que ha tenido acceso este diario, realizado a partir de los informes que cada año el ministerio envía a la Comisión Europea sobre contaminación en España.

Aizpiri, que afirma desconocer el listado, admite que "la información de que dispone el ministerio es incompleta". Los ecologistas lo expresan de forma más cruda. "Las comunidades y ayuntamientos son insumisos en cuanto a calidad del aire. No informan a la población, sus datos son sesgados y no toman las medidas para afrontar el problema", señala Pablo Cotarelo, responsable del área en Ecologistas en Acción.

Para paliar la falta de información, el Observatorio de la Sostenibilidad de la Universidad de Alcalá de Henares y Medio Ambiente preparan desde hace un año un macroestudio sobre la situación en España. Además de agrupar las mediciones existentes, los responsables del estudio pidieron a la Universidad Politécnica de Madrid una estimación de la situación basada en un modelo informático.

El resultado, para alarma de los que lo encargaron, es que el 71,9% de la población vive en ciudades con más de 35 días al año con concentraciones excesivas de partículas; el 31,89% a una media anual de partículas mayor de lo legalmente establecido, y el 38,08% a valores anuales de dióxido de nitrógeno (NO2, producto del tráfico y que irrita las vías respiratorias) por encima del límite.

El responsable de esta estimación es Roberto San José, prestigioso catedrático de la Politécnica de Madrid que, aunque no revela los datos, defiende la validez del modelo. Otros expertos prefieren poner el dato en cuarentena.

El macroestudio sobre contaminación será presentado en septiembre por la ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona, y oficialmente sigue secreto.

Aunque los datos son malos, hace 20 años eran peores, según José María Baldasano, del Laboratorio de Modelización Ambiental de la Universidad Politécnica de Cataluña: "La calidad del aire mejora, pero muy poco a poco, y desde luego menos de los índices de protección para la salud que fija Bruselas". Baldasano, con múltiples publicaciones sobre calidad del aire, señala que "el tráfico es el principal responsable: tenemos que echar al coche de las ciudades para que mejore nuestra calidad de vida, no sólo en contaminación sino también en ruido y en comodidad". Aipziri coincide en que la mejor medida contra la contaminación es "limitar el tráfico, fomentar el transporte público y el no motorizado y restringir las calderas de carbón". Aunque los coches contaminan menos que hace 10 años, el aumento del parque de automóviles compensa esa mejora y la polución se mantiene. En las zonas industriales el problema lo generan las fábricas.

Incumplir las normas tiene altos costes en la salud. Un estudio de la Comisión Europea atribuye 16.000 muertes al año en España a la contaminación. Y sin embargo, no supone un coste para ningún político. Ecologistas en Acción denuncia cada año en el juzgado al Ayuntamiento de Madrid por la polución y el caso se archiva de forma casi automática.

El ministerio intentará con la nueva Ley de Calidad del Aire mejorar los resultados y evitar que España se siga alejando de los límites marcados por Bruselas que, además, se harán más estrictos a partir de 2010. La ley, que en septiembre estará aprobada, obliga a las ciudades de más de 100.000 habitantes a elaborar planes de movilidad si se superan los niveles de contaminación, a hacer públicos los datos de forma comprensible y a limitar la urbanización en zonas ya contaminadas. La norma cambia el impuesto de matriculación de los coches para que los más contaminantes paguen más impuestos y los ecológicos, menos.

Muchos responsables municipales se escudan en que la meteorología en España impide cumplir la legislación europea. La falta de lluvia y la llegada de polvo del Sáhara, dicen, dispara necesariamente los umbrales de polución. Aizpiri lo niega: "España no necesita otro clima, necesita decisión para combatir la contaminación. Es cierto que en otras partes de Europa llueve más pero también tienen ciudades más dispersas que obligan a usar más el coche". Además, las superaciones de óxidos de nitrógeno no tienen origen natural. Y ahí también suspende España.

La paradoja del ozono

La mayoría de las ciudades de más de 100.000 habitantes cumplen los niveles de contaminación por ozono y, sin embargo, España es el país europeo que más incumple los niveles de seguridad para el ozono. La paradoja se debe a que los precursores del ozono se forman en las grandes ciudades por el tráfico principalmente. Los óxidos de nitrógeno y los compuestos orgánicos que salen de los tubos de escape, cuando hace sol y calor, reaccionan fuera de la ciudad, a kilómetros de distancia, y forman el ozono troposférico (de baja altura), que irrita las vías respiratorias.

El 99% de la población está expuesta en algún momento del verano a más de 180 microgramos, el umbral que obliga a "informar a la población". El 4 de julio pasado, Teruel registró 250 microgramos por metro cúbico, récord europeo del año, sólo detrás de una estación griega, según la Agencia Europea de Medio Ambiente.

A partir de 240 microgramos durante una hora hay que "alertar" a la población para que no haga deporte, pero muchas veces se incumple. En el sur de Francia, en verano, es frecuente que las autopistas limiten la velocidad por debajo de los 120 kilómetros por hora para reducir la contaminación por ozono.

Vista de los edificios de la plaza de España de Madrid, difuminados por el efecto de la contaminación, en enero de 2005. / CLAUDIO ÁLVAREZ

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