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miércoles, 13 de junio de 2007

El Ayuntamiento de Valencia acaba con las alquerías de la familia Benlloch

Un plan urbanizador del barrio de Patraix derriba las casas de huerta del siglo XIX

"Aquí he nacido yo, mi padre, mi abuelo y mi tiritiribuelo", describe Pascual Belloch, de 83 años, de la quinta generación de la familia que ha cultivado la huerta del barrio de Patraix, en Valencia, durante los últimos 200 años. Hasta ayer, cuando el Ayuntamiento derribó la primera alquería de las cinco, aún en pie, que allana el terreno que dará lugar a un nuevo PAI que prevé 3.200 viviendas. Los cultivos, degradados hasta convertirse en un gigante solar, están limitados por las calles de Fontanares, Virgen de la Cabeza y, por supuesto, la calle de la Alquería Benlloch.

A golpe de pala de excavadora, las alquerías empezaron a ver cumplida su fecha de caducidad. "No tienen ningún valor y tampoco están catalogadas", explican desde la concejalía de Urbanismo. No opinan lo mismo las empresas de derribo y transporte de escombros que empezaron ayer a trabajar sobre el terreno. El encargado de la obra apilaba cuidadosamente las tejas junto a la excavadora que dejaba al descubierto la estructura de la casa. "No sé para qué, pero las quiere mi jefe". Al lado un huerto permanece cerrado por una red verde. Otros operarios revisaban el interior de otro edificio cercano. "Hay un molino del siglo XIX, un pozo, material de labranza interesante y sobre todo, es curioso ver la separación entre el establo, las habitaciones, el secadero...", describían.

El polvo levantado por las máquinas junto a los edificios de ocho plantas que rodean el solar hace imposible calcular la fertilidad de un hipotético cultivo. Sin embargo, detrás de los arbustos que han crecido por el abandono, fluye una acequia conducida por un cuidado regadío. El agua es conducida entre las alquerías con un caudal reseñable. Agua para todos. Para todos los huertos de la familia Benlloch. "Aquí no hay pozos, aquí llega el agua por la acequia", describe sin nostalgia Juan Benlloch, de 75 años. "No puedo decir nada ni a favor ni en contra del Ayuntamiento. Aquí hemos vivido toda la vida, pero los que lleguen ahora, que se apañen", reflexiona.

"Aquí en Valencia arrasan con todo. Si hacen un parque y la alquería cae en el centro la arreglan, pero lo normal es que la tiren. Estas son del siglo XIX, pero otras 300 años más antiguas han caído sin contemplaciones", explicó el responsable de una de las empresas que ayer vaciaban las habitaciones de las casas en busca de algún mueble valioso.

Los vecinos de Patraix, afectados por el reparcelamiento de la huerta que será ocupado por 3.200 nuevas viviendas, lamentaron que en los planes municipales no se incluyera la rehabilitación de alguna de las casas junto a las acequias. "Hemos pedido que las zonas verdes correspondientes a este plan coincidan con las alquerías, pero no han hecho caso a nuestras alegaciones. Los parques y jardines que corresponden al PAI las mandan al cementerio", reclamó Antoni Pla, de la asociación de vecinos de Patraix. El desarrollo urbanístico llega hasta el bulevar sur.

Con el derribo de ayer desaparecen las reminiscencias del antiguo poblado llaurador de Patraix, adherido al municipio de Valencia en el siglo XIX.

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