Polémica por la escasa seguridad en el derribo de una casa 'okupa'
Los Mossos desalojan por segunda vez Miles de Viviendas
La Confederación General del Trabajo (CGT) presentó ayer mismo una denuncia a la Inspección de Trabajo por las "serias deficiencias" detectadas en el derribo de Miles de Viviendas, situado en el número 11 del paseo de Juan de Borbón. "Los obreros no tenían ni casco ni ropa reflectante", relató ayer a este diario uno de los firmantes de la denuncia, Carlos Bernal, que paseaba por la calle y, "por casualidad", se encontró con las obras de demolición.
Bernal aseguró que vio precipitarse una viga de hierro de cinco metros desde lo alto del edificio "que fue a parar a menos de metro y medio de las personas que estaban en la calle". Las decenas de vecinos y jóvenes que se concentraron para protestar por el desalojo coincidieron en que la demolición comenzó "sin respetar las condiciones de seguridad" y de forma "totalmente precipitada", según un portavoz del colectivo okupa. El mismo portavoz aseguró que el quiosquero de la calle ni siquiera fue avisado con antelación para poder cerrar su negocio.
"Hay ocasiones en las que se requiere una actuación inmediata", aseguró Francisco Alberich, responsable de la empresa del mismo nombre que ejecuta las obras de derribo. "No tengo constancia de que haya habido ningún problema; siempre seguimos las normas", sostuvo Alberich.
Una grúa de grandes proporciones inició ayer el derribo por orden de la empresa que gestiona el edificio, Port 2000, que prevé ceder el solar al Ayuntamiento de Barcelona para que éste construya viviendas sociales.
Miles de Viviendas ya fue desalojado el 29 de mayo, pero dos días después fue nuevamente okupado. El desalojo de ayer culminó sin incidentes.