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Editorial:

Formación y salario

La diferencia salarial media entre los titulados universitarios y los trabajadores que no alcanzan la Educación Secundaria Obligatoria (ESO) se ha reducido un 40% entre 1997 y 2004, según un informe de la OCDE. Además, un graduado español gana un 60% más que un empleado con estudios inferiores a la secundaria. Como términos de comparación, la brecha alcanza el 140% en el Reino Unido, mientras que en Francia se reduce hasta el 80%.

El número de personas entre 25 y 64 años con estudios universitarios ha crecido en España

del 19% al 26% en este mismo periodo. La mejora sustancial del nivel de vida ha propiciado que la Universidad haya pasado a ocupar el papel que antes tuvo el bachillerato, considerado durante mucho tiempo como el nivel de formación imprescindible para acceder con ciertas garantías salariales al mercado laboral. También la estructura del sistema educativo superior, en el que se ha apostado con preferencia por las universidades públicas de calidad, ha influido en este incremento de los titulados superiores. Pero la otra cara de la moneda es la saturación. Algunos de los principales sectores económicos no pueden absorber a todas las personas con formación universitaria, lo que puede acabar suponiendo un desincentivo para los jóvenes que se enfrentan a la opción de proseguir o no estudios superiores.

Otro aspecto relevante a tener en cuenta, vistos los resultados del informe, es la preocupante brecha que existe entre quienes dejan de estudiar tras cursar la educación obligatoria y los que realizan estudios universitarios. Cada curso, aproximadamente el 70% de los alumnos aprueba la ESO; algo más del 40% supera el bachillerato; el 18%, una licenciatura, y el 15% una diplomatura. La Unión Europea ha fijado como objetivo que el 85% de la población de los países miembros tenga estudios de bachillerato u obtenido un título de formación profesional en 2010, algo que es altamente improbable en el caso de España. En cualquier caso, ello no debería llevar a renunciar al objetivo de aumentar la cantidad de ciudadanos que acceden al mercado laboral con estudios secundarios superiores, es decir, de bachillerato o formación profesional.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 24 de mayo de 2007