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La M-30 sucumbe de nuevo a la lluvia

15 vehículos quedan atrapados junto a la avenida de la Ilustración en un metro de agua

La lluvia volvió a inundar ayer la M-30. Esta vez no fueron los túneles recien estrenados, sino un tramo más antiguo del trazado. El agua cubrió, en ocasiones hasta con un metro de altura, el tramo situado cerca de la avenida de la Ilustración, entre los kilómetros 25 y 27. Una enorme balsa anegó la calzada en ambos sentidos y allí quedó atrapada una quincena de vehículos, algunos de cuyos ocupantes -dos de ellos con discapacidad física- debieron abandonar los vehículos por la ventanilla. La inundación obligó a cortar la autovía en ambos sentidos durante unas tres horas, de 19.30 a 22.30.

Al cierre de esta edición, el Ayuntamiento no había informado de la causa de la inundación. Los vecinos la atribuyen a que el alcantarillado era incapaz de absorber el agua de lluvia en las calles que caen hacia la M-30, como la avenida de Antonio Machado. "La cantidad y la fuerza del agua era tal que saltaron las tapas de las alcantarillas y arrancó el pavimento en la calle del Doctor Ramón Castroviejo", explicó un vecino de la zona. El agua inundó rápidamente la M-30, informa Elisa Silió.

La fuerte tormenta dejó esta vía anegada durante aproximadamente una hora. "El agua fue desapareciendo poco a poco, con ayuda de los bomberos", relató Juan Manuel Gallego, que regresaba de Santander cuando se encontró en medio de la balsa. "La M-30 no existía, se había transformado en un lago", explicó

Otro de los afectados, Gonzalo Salcedo, decidió abandonar el coche por una ventanilla. "El agua empezó a entrar dentro del coche, llegaba como hasta la mitad de la puerta, por lo que decidí que lo mejor era salir lo antes posible". "¿Miedo? No, resignación", dijo. Salcedo volvía de Badajoz con un amigo para ver jugar al Atlético de Madrid contra el Barcelona. Con gesto de desesperación, agitaba al aire las entradas del partido.

Gallego, sin embargo, pensó que estaba más seguro dentro de su vehículo, porque el agua llegaba con mucha fuerza. "Zarandeaba el coche que iba delante". Decidió tomar la M-30 en vez de la avenida de la Ilustración porque llovía mucho y pensó que tendría menos problemas. "Pero me equivoqué", sentencia.

Eran alrededor de las 19.30. A esa hora ya estaba inundada la rotonda que conecta con la calle Nueva Zelanda, por lo que tuvo que continuar por la M-30. "De repente los coches empezaron a frenar. Y allí nos quedamos".

El Samur atendió a las personas afectadas. Les proporcionó mantas e instaló una tienda para albergarles. Nadie resultó herido.

Mientras, los conductores que circulaban por la avenida de la Ilustración hacia el puente de los Franceses se topaban con el corte de circulación de la M-30, sin que ningún cartel luminoso les alertara con anterioridad. En sentido contrario, los agentes también desviaban a los vehículos por la vía de servicio. El atasco era monumental.

La mayoría de los coches escapaba como podía las calles adyacentes. Unos se dirigían hacia la avenida del Cardenal Herrera Oria por calles secundarias y otros se daban la vuelta en línea continua y giraban hacia la zona de Mirasierra.

Unos 300 metros antes, uno de los túneles construidos este mandato soportaba el aguacero sin problemas, al igual que la circulación por la calle de Ventisquero de la Condensa, en Fuencarral.

El resto de túneles de la M-30 tampoco sufrieron contingencias importantes. El tráfico era muy fluido y se podía circular sin problemas. El recorrido estaba despejado a las diez de la noche, ya que gran parte de los problemas circulatorios en la zona sur se produjeron en los alrededores del estadio Vicente Calderón, por el partido de fútbol. En el anillo interior de la M-30, las salidas a la glorieta de Pirámides y al estadio estaban cerradas por motivos de seguridad. Los túneles de la zona sur sólo presentaban algunos charcos y los conductores transitaban con fluidez.

Los bomberos de la Comunidad de Madrid, por su parte, realizaron un total de 111 intervenciones en toda la región por inundaciones en sótanos y calzadas. En Madrid capital, los bomberos del Ayuntamiento efectuaron 61 salidas y también tuvieron que retirar ramas de árboles caídas por el viento.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 21 de mayo de 2007