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Tribuna:

Razones para un cambio

En democracia la ciudadanía elige el Gobierno. Los valencianos y las valencianas elegiremos el 27 de mayo qué tipo de sanidad queremos, la calidad de nuestra educación y de los servicios sociales, la preservación de nuestro territorio, el alcance de nuestros derechos y nuestra capacidad de crecimiento. Antes de votar, los ciudadanos hemos de valorar con objetividad la gestión de nuestros gobernantes y el futuro que nos ofrecen las diferentes opciones. A continuación, intentaré evaluar, brevemente, ambos aspectos desde la realidad de los datos y no desde la virtualidad que el Sr. Camps y su televisión pública intentan vendernos.

Si empezamos con la gestión de la economía, aspecto clave para el desarrollo y la prosperidad de nuestra Comunidad, nos encontramos ante la primera quimera. Desgraciadamente, no somos los más dinámicos ni los más prósperos. La realidad es que la Comunidad Valenciana no ha aprovechado el tirón de la economía española. Esto no lo digo yo. Son las estadísticas del INE. En el periodo 2003-2006 la economía valenciana ha crecido por debajo de la media nacional y ha perdido 5 puntos en términos de renta per cápita en los últimos seis años. Atrae menos inversión extranjera que la media nacional, estamos a la cola en todos los indicadores que miden la modernización tecnológica y somos la Comunidad más endeudada con respecto al PIB y la tercera donde la deuda más ha crecido.

El 27 de mayo podemos elegir entre la 'pole position' del desarrollo o de nuevo lo más alto del pódium del cemento

Por tanto, la conclusión es una mala gestión de los recursos públicos, con un endeudamiento que no ha generado más y mejor crecimiento y con unos sobrecostes valorados por la Sindicatura de Cuentas en 2.577 millones de euros, importe equivalente a 858 colegios, cuando tenemos más de 2.000 alumnos en barracones, a 74 hospitales o a 429 residencias para mayores. Cualquier gerente de una empresa no habría sobrevivido a estos resultados y habría sido fulminantemente cesado.

¿Habrá servido la deuda para mejorar nuestros servicios públicos? Desgraciadamente nos encontramos ante la segunda quimera. La realidad es que la Comunidad Valenciana ocupa la última posición en el ranking por comunidades autónomas en gasto sanitario por habitante (1.023 euros frente a los 1.470 de La Rioja), en camas hospitalarias por cada 1.000 habitantes (2,6 frente a 4,6 de Cataluña) y está muy por debajo de la media nacional en residencias para nuestros mayores, en los servicios de ayuda a domicilio o en guarderías infantiles (la tasa neta de escolarización a los dos años es 10 puntos inferior a la media nacional).

Sin embargo, hay materias en las que no vamos los últimos. Porque la Comunidad Valenciana está en el grupo de cabeza de las comunidades con más fracaso escolar, en la vanguardia del deterioro de las costas y de los atentados al medio ambiente, somos referencia en irregularidades urbanísticas y somos avanzadilla en manipulación de los medios públicos de comunicación.

Camps y su Gobierno están consiguiendo algo que no es fácil: situar a esta Comunidad en el lugar que no se merece y todo su esfuerzo lo vuelcan en que parezca lo contrario.

Se puede entender que la preocupación de un Gobierno conservador no sea la justicia social, la solidaridad o la igualdad de oportunidades. Esto es una opción ideológica, pero lo que ya no es una opción ideológica es que hagan mal las cosas. Porque hacer mal las cosas es que la deuda de la Comunidad se haya multiplicado por diez en diez años y no haya servido ni para crecer más ni para mejorar nuestros servicios públicos. Hacer mal las cosas es que la política urbanística haya merecido la reprobación de las instituciones europeas y hacer mal las cosas es que tras el mayor accidente de metro de la historia de España, nadie haya asumido responsabilidades políticas.

Los españoles dieron su voto mayoritario el 14 de marzo de 2004 a los socialistas porque sentían que se merecían una España mejor. Y hoy tenemos una España mejor. Todos los organismos internacionales así lo reconocen.

Los valencianos también nos merecemos una Comunidad mejor.

Los socialistas no nos conformamos con lo que tenemos. Queremos más y miramos al futuro con ambición de cambio y como una oportunidad de mejora. Creemos en una Comunidad que apueste por el talento y el conocimiento de los que habitan en ella. Por ello, necesitamos un Presidente de la Generalitat que dé la cara, que sitúe a esta Comunidad en los primeros puestos de bienestar social, de dinamismo económico, con ganas de potenciar los avances de la sociedad, de extender derechos, de mejorar las condiciones de vida de la gente, de hacer de las ciudades y de los pueblos un buen lugar para vivir

Necesitamos un Gobierno transparente, orgulloso de lo que representa y que nunca recurra al victimismo para ocultar sus carencias.

El próximo 27 de mayo, podemos elegir entre estar en la pole position del desarrollo o estar de nuevo en lo más alto del pódium del cemento.

Los socialistas asumimos este reto, por eso confío en que el voto de cada uno pueda darnos a todos lo que nos merecemos y necesitamos.

Inmaculada Rodríguez-Piñero es secretaria federal de Política Económica y Empleo del PSOE.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 21 de mayo de 2007