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Elecciones 27M

Zapatero: "Los inmigrantes ilegales serán repatriados"

El presidente pide el voto del PSOE para que a Canarias llegue un Gobierno presidido por "la decencia, la honestidad y la limpieza"

Las Palmas de Gran Canaria

La inmigración y el combate contra la corrupción desde las instituciones fueron los mensajes que ayer llevó a Canarias el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, quien clamó porque en el archipiélago dejen de existir "gobiernos en la sombra". No quedaron dudas respecto a que el Gobierno de España aplicará para la inmigración ilegal una política de mano de hierro en guante de seda.

LAS PALMAS DE G. C.

Alcaldesa: Pepa Luzardo (PP)

Nº Votantes: 299.096

Tema estrella: La inmigración y la corrupción urbanística

Durante dos horas de acto político mucho se habló en el Centro Insular de Deportes de Las Palmas de limpieza, honestidad, decencia y combate contra la corrupción y el poder de "los gobiernos en la sombra". Los casos de corrupción desde las instituciones que afectan a miembros del PP y de Coalición Canaria están en el trasfondo de las llamadas vehementes que Zapatero realizó, ante más de 4.000 personas, para que los ciudadanos del archipiélago se decanten por un cambio político que desaloje del poder a Coalición Canaria, y al Partido Popular.

Tras una denuncia genérica, el presidente pasó a hablar de inmigración. Hace sólo una semana, Mariano Rajoy, líder del PP, anunció que su primera medida de gobierno sería impedir por ley las regularizaciones de inmigrantes. Zapatero recordó que en estos momentos es noticia mundial las regularizaciones que van a realizar los Gobiernos de EE UU, Reino Unido y Holanda, y que afectan a millones de seres humanos. Pero el presidente no anunció ninguna regularización, sino que dedicó unas líneas para justificar por qué la hizo cuando llegó al Gobierno. "En un país moderno no podíamos consentir que la gente trabajara en el fraude". Pero ya se ha acabado, según se desprende del categórico discurso de Zapatero a este respecto.

"Sólo podemos aceptar la inmigración legal y los que pretendan venir ilegalmente tienen que ser repatriados, en las mejores condiciones de respeto a la dignidad humana, pero serán repatriados". La inmigración es y será, no obstante "bien recibida" en España, pero "tienen que venir con empleo, con trabajo, por ellos y por todos".

Y junto a las medidas de restricción, el presidente desgranó el resto de los pilares de su política de inmigración: cooperación en el África subsahariana y máxima integración para los inmigrantes que trabajan y se quedan en España. Y en Canarias, donde cada día, y más ahora con el buen tiempo, se repiten las imágenes de los cayucos cargados de seres humanos en situación desesperada, Zapatero agradeció "de corazón la sensibilidad de la sociedad canaria, de las fuerzas de seguridad, de tantos voluntarios y de los trabajadores de salvamento marítimo" por la "lección" constante que dan de abnegación y trabajo bien hecho. "Los que vienen no tienen la culpa, es de las mafias", remachó Zapatero con la parte de su discurso inmigratorio de guante blanco.

Antes, el candidato socialista a la presidencia del Gobierno canario, Juan Fernando López Aguilar, había glosado la ley que el día anterior aprobó el Consejo de Ministros para poder perseguir a las mafias que trafican con seres humanos fuera de España.

Pero en el acto de los socialistas en Las Palmas el protagonista fue Juan Fernando López Aguilar. En partes iguales recibió un clamoroso apoyo de los miles de simpatizantes que estaban en este centro de deportes y del presidente del Gobierno. Con Juan Fernando López Aguilar, anunció Zapatero, llegará a Canarias "el coraje, la limpieza, la honestidad, el esfuerzo, y las islas entrarán en el mejor momento de su historia". Todo el discurso de Zapatero en aras de mostrar una fe ciega en López Aguilar como gobernante se trufó con denuncias implícitas de la corrupción "y los gobiernos en la sombra". "Votad cambio para que Canarias tenga un gobernante decente, serio y responsable; voten cambio para limpiar".

El presidente se mostró orgulloso de todos los candidatos socialistas pero, singularmente, del candidato a la presidencia, y del aspirante a la alcaldía, Jerónimo Saavedra. "Pedazo de alcalde, un lujo para la ciudad".

No causó sorpresa el pequeño revuelo que se produjo cuando media docena de personas exhibieron una pancarta con el lema "el Sáhara no se vende", junto a la bandera de la República Árabe Saharaui Democrática. Todo el mundo la esperaba. El abandono de la sala de quienes la exhibieron se produjo sin problema. Eso sí, al final del mitin volvieron para reclamar su enseña. Tras unas gestiones, fue localizada y devuelta a sus dueños.

Todas las esperanzas en López Aguilar

Pase lo que pase, en el PSOE de Canarias se respira un aire de euforia como no se conocía desde hacía años, relatan dirigentes de la formación al explicar el espíritu festivo y jaranero que reinaba en este mitin. Todos los sondeos indican que con el candidato Juan Fernando López Aguilar este partido tendrá más escaños y más votos que ninguno y que, por ejemplo, la alcaldía de Las Palmas se toca casi con los dedos. Pero una cosa es ganar y otra gobernar. La noche del 27 de mayo, cuando los datos arrojen previsiblemente la victoria socialista al Parlamento, habrá que mirar de inmediato el resultado del Partido Popular y de Coalición Canaria. La duda está en si la segunda fuerza opta por apoyar un Gobierno de López Aguilar o, por el contrario, mantiene para sí el Gobierno con la ayuda del PP. De momento, ambas formaciones compiten en agresividad contra López Aguilar, que no cesa en su discurso de cambio para las islas y les acusa de "no querer que nada cambie". Él desgrana un programa de modernización, de respeto a los principios democráticos, de educación y de formación, aunque la estrella es la política social. El PSOE, ausentes del poder desde 1993, insiste en la brecha social que aqueja a la sociedad canaria, con unas diferencias entre ciudadanos impropias de un país avanzado.

Pero López Aguilar, además, tiene que arrastrar la crítica de que no vino con buena gana a desarrollar esta tarea, sino que hubiera preferido quedarse como miembro del Gobierno de Rodríguez Zapatero, su amigo. "Toda mi vida me he preparado para el servicio público y ejercerlo con dignidad, y estoy aquí por lealtad y compromiso con Canarias", dijo con un punto de emoción.

* Este articulo apareció en la edición impresa del Domingo, 20 de mayo de 2007

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