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Reportaje:Elecciones 27M

La campaña de la prensa gratuita

Los partidos utilizan los diarios que se reparten gratis para atacar al adversario y atraerse a potenciales votantes

Ni mensajes subliminales, ni persuasión sucinta. Los partidos se valen del nuevo filón de la prensa gratuita para abrir sus alas sin ambages en la campaña y llevarse a su nido ideológico a su presa: el potencial lector. Si fuera de la campaña, cualquier trabajador de Valencia y su área metropolitana usuario del transporte público (principal punto de reparto) podía acudir a su trabajo con cinco ejemplares gratuitos, en tiempos de elecciones la nómina crece si uno quiere y sus manos dan abasto. Minidiario ha lanzado, para relatar las bondades del PP, una edición especial Mislata-Xirivella, localidades de notorio interés estratégico en las urnas. Mislata, con casi 46.000 habitantes, formaba parte del "cinturón rojo" hasta que en 2001 el PP accedió al poder a través de una moción de censura. Xirivella (30.000 habitantes) resiste como bastión progresista, gobernado por el PSPV, de ese cinturón que ha ido menguando.

Minidiario dedica cada día dos páginas y portada a analizar la actualidad de ambos municipios. En las páginas de Mislata las imágenes del alcalde o algún miembro del equipo de gobierno aparecen a diario, como si fuera un álbum familiar, igual que el candidato del PP a alcalde de Xirivella. El PSPV, de aparecer, sobre todo el de Xirivella, lo hace para ser vilipendiado: por inaugurar casi a destiempo una instalación, por impedir el reparto de zumo de clementina de la campaña de la Generalitat...

El PSPV, con menor presupuesto, contrarresta el ataque con artillería del mismo cariz en Día a Día, que convive con publicaciones como Crònica de Mislata. La consigna es la misma: dar pábulo a sus proyectos para captar prosélitos. Ambas cabeceras incluyen actualidad autonómica e informaciones culturales y deportivas más neutrales. Ante tal despliegue mediático, cabría preguntar a los especialistas en comunicación si un cuarto poder escrito tan manifiestamente partidista surtirá efecto, o si el futuro votante "pasa" de ser persuadido por la histeria política gratuita.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 20 de mayo de 2007