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sábado, 21 de abril de 2007
Reportaje:FUERA DE RUTA

La isla mujer, verde flotante

Viaje por un Puerto Rico alejado de los circuitos más conocidos

Del viejo San Juan, cargado de historia y monumentos, a las cercanas ciudades y departamentos de Arecibo y Utuado. La mejor forma de saborear la auténtica isla boricua.

Escuchar el corazón de Puerto Rico requiere salirse del mapa. Recorrer sus carreteras como arterias y perderse por sus desvíos con los ojos claros dispuestos al asombro como quien entra en el cuerpo de un humedal. "La isla es una mujer. Una mujer verde flotante", advierte el artista gallego Eugenio Granell en su exilio boricua. Cuerpo geográfico que nos invita a trazar un recorrido interno, íntimo, sinuoso, ajeno a las hordas de turistas norteamericanos ávidos de resorts playeros. Es un viaje verde oscuro por Arecibo y Utuado: una ruta sonora de piel brillante, garras de río, maneras de mangle y tacto de platanar.

Dejamos atrás los adoquines azul cobalto que pavimentan el Viejo San Juan por el Expreso De Diego e iniciamos el ascenso de la vía 10. El cambio de ecosistema es radical. De un paisaje de flamboyanes y llanos, el bosque pluvial montañoso nos abraza en su nube de gotas. Entre tinieblas, distinguimos a la derecha una escarpada carretera secundaria. Recorremos sus curvas y, tras varias millas, como una visión, aparece la verja vigilada del Observatorio de Arecibo.

Es un encuentro en la tercera fase. Sede del radiotelescopio más grande del mundo, el observatorio de Arecibo, operado por la Universidad de Cornell desde 1960, avanza el estudio de la ionosfera y sus temperaturas, los planetas cercanos y el resplandor terrestre. En este centro vanguardista de ciencia la ingeniería es sublime. El visitante disminuye ante el gigantesco plato cóncavo plateado que se ubica en una depresión de 91 metros de profundidad, a modo de vientre dirigido hacia el cielo, y que actúa como reflector de alta precisión. Junto a él, un transmisor de radar planetario con forma de inmenso ojo facilita la recopilación de datos extraterrestres las 24 horas del día.

Horizontes magnéticos

El viajero ante el espejo del universo. La tierra horadada recibe el eco de la atmósfera. La atmósfera habla a la tierra. ¿Qué palabras, ruidos o melodías recibimos cada minuto de otros planetas? Más de cien técnicos y científicos analizan esos rumores dentro del programa Search for Extraterrestrial Intelligence (SETI) y demás proyectos del observatorio. Si desea despejar incógnitas, puede visitar el ameno Centro de Visitantes Fundación Ángel Ramos, donde se fusionan la didáctica interactiva de la ciencia, el son montuno y el menú de arroz con gandules. Un ambiente muy divertido para recordar la estancia de Jodie Foster durante su filmación de la película Contact. "Isla de los horizontes magnéticos" que exhibe "las metamorfosis naturales más tentadoras, los espejismos más imantados, los caminos más fascinantes". Así habla Juan Ramón Jiménez de este territorio mezcla donde el eco extraterrestre engarza con el diálogo ancestral. Uno de sus epicentros míticos está en la remota y céntrica región de Utuado. Poblada antes del descubrimiento por distintas culturas indígenas, como los arcaicos, ingerís y taínos, Utuado recibe su nombre del cacique Otoao, literalmente, 'entre montañas'.

Entre mogotes y montañas utuadeñas continuamos el ascenso de la vía 10 cuando un segundo desvío nos conduce al Centro Ceremonial Indígena de Caguana. Este misterioso parque, al aire libre, se estructura en torno a un batey o plaza principal de arena y 11 bateyes menores. Aquí tenían lugar complejas ceremonias socio-religiosas de la cultura taína, según el arqueólogo del Instituto de Cultura Puertorriqueña que nos recibe.

Unos dicen que todavía es posible oír los gritos de los indios taínos mientras compiten en su afamado juego de pelota, una suerte de fútbol aborigen en el que la bola debe permanecer en el aire sin tocar nunca las manos de los jugadores. Otros afirman haber escuchado a los areitos, trovadores que brindan información a través del canto, e incluso al bohíque o chy ciuda amán en el ritual alucinógeno de la cojoba. Lo cierto es que este exuberante espacio parece bendecido por algún ser supremo. Así lo siente el viajero al tocar los monolitos que circundan los bateyes y al contemplar los asombrosos petroglifos con perfiladas figuras híbridas de animal, vegetal y humano. Por la tarde, quien descansa a la sombra de la ceiba, la palma real u otra especie autóctona de las que aliñan el jardín botánico, percibirá la mano acariciadora de sus espíritus tutelares (cemíes) como una brisa suave que estremece el cuerpo.

El viajero puede retornar al reggaetón y a los sonidos de la transmodernidad urbana o penetrar en la selva de Utuado, donde la naturaleza y sus voces se amplían a cuatro dimensiones. Asesorados por la brújula del Fideicomiso de Conservación de la isla (www.fideicomiso.org/), tomamos la ruta 111, que cruza una jungla de bambú gigante. A ambos lados de la carretera se suceden casas tropicales multicolores, la mayoría convertidas en bares improvisados: La Tinajita, El Torpedo, La Lomita de Caonillas...

Coro de coquíes

Cualquiera de ellos es ideal para sentarse al fresco del quiebra-sol y tomar mofongo con changurro fresco o camarones con pique y jugo de china, tan insuperable como la charla lugareña. Una mirada a la ventana trasera basta para dejarse impresionar por el panorama del lago Caonillas. En su entorno encontramos la hospedería Casa Grande, una antigua hacienda cafetalera transformada en un edén bioclimático, con piscina de agua natural, junto al río Viví.

Desde la hamaca del porche damos la bienvenida al espectáculo multimedia de la noche en Utuado. Surge el coro de coquíes, diminutas ranitas endémicas convertidas en emblema nacional cuyos machos emiten la continua voz co-quí como sinfonía noctámbula imparable. Un instante de tormenta crea un concierto de gotas sobre las hojas de plátano. Silba el viento mientras aparece esa estrella que perseguimos y nunca supimos tan cerca. El viajero se entrega al sueño de imágenes. Imperecedera como la yerba bruja, la planta boricua que nunca muere, esta ruta montañosa arcaica, natural y extraterrestre parece albergar la fuente de la eterna juventud: ¡Bateyes del Otuao / para la danza guerrera! / Tú gritaste, ¡Manicato! / Y yo, encima de la puerta, / cuando la noche acababa / colgué mi collar de piedra.

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Julia Piera es autora del libro de poemas Conversaciones con Mary Shelley (Icaria)

GUÍA PRÁCTICA

Cómo ir- Iberia (902 400 500; www.iberia.com) tiene vuelos directos cada día desde Madrid a San Juan, la capital de Puerto Rico. Ida y vuelta hasta el 31 de mayo, a partir 413 euros.Información- Prefijo telefónico: 00 1 787.- Oficina de Turismo de Puerto Rico en España (www.gotopuertorico.com; 914 31 21 28).- http://welcome.topuertorico.org.- Asociación Turística y de Hoteles de Puerto Rico (758 80 01; www.prhta.org).San Juan- En la capital, San Juan, podemos visitar la ciudad antigua, fundada en 1521, con edificios históricos restaurados de estilo español de los siglos XVI y XVII.- En el viejo San Juan se ubican el Museo de Pablo Casal; el Museo de Artes Gráficas de América Latina, y el Museo de la Arquitectura Colonial, entre otros.- Otros sitios de interés en el viejo San Juan son El Morro (fortaleza del siglo XVI), el Fuerte de San Cristóbaly la Casa Blanca, construida en 1523, que fue la casa original del conquistador Ponce de León.- www.sanjuancapital.com.Arecibo- Departamento y ciudad a 90 kilómetros de la capital, San Juan es la segunda población más importante de la isla y fue el tercer asentamiento español en América.- www.areciboweb.com.- Turismo de Arecibo (878 80 15).- El Observatorio de Arecibo (www.naic.edu), el mayor radiotelescopio del mundo, está situado a 19 kilómetros de la ciudad. Allí tiene su sede el Centro de Visitantes Fundación Ángel Ramos.Utuado- Conocida como El Pueblo del Viví, fue fundada en 1739. En su departamento se encuentra el Centro Ceremonial Indígena.- Información de alojamientos, restaurantes y sitios turísticosde interés: 894 34 60.

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