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martes, 17 de abril de 2007
Reportaje:

Acceso desigual a la píldora del día después

La mayoría de usuarias son jóvenes de 15 a 25 años que se angustian si no pueden conseguirla

Desde que en 2001 el Ministerio de Sanidad aprobó el uso de la píldora del día después, las ventas se han multiplicado por cinco. El año pasado, las farmacias españolas vendieron más de medio millón de unidades. Sin embargo, todavía hay comunidades donde hay dificultades para obtenerla. "En las comunidades autónomas donde está financiada no hay demasiados problemas de accesibilidad porque se dispensa gratis en las urgencias de los hospitales y en los centros de atención primaria, pero en las que no, hay chicas que tienen que acudir a dos o tres centros hasta conseguir que se les facilite una receta", explica Ezequiel Pérez Campos, presidente de la Sociedad Española de Contracepción (SEC).

La píldora poscoital es un recurso de emergencia, y no un anticonceptivo más

En algunas ciudades, las chicas deben acudir a dos o tres centros para conseguir la receta

Un 60% de las usuarias tiene entre 15 y 25 años. Casi siempre la necesitan en fin de semana, y explican que es porque se les ha roto el preservativo. Para que la píldora del día después sea efectiva, hay que actuar rápido. Si se toma dentro de las 24 horas siguientes al coito, la efectividad es de un 95%. Si han pasado entre 25 y 48 horas, baja a un 85%. Entre las 49 y 72 horas, la probabilidad de lograr algún efecto es del 58%. Es una contrarreloj, y por eso "las chicas que se encuentran con dificultades en sus comunidades se angustian buscándola", explica Ana Mañas, ginecóloga del Centro Joven de Anticoncepción y Sexualidad (CJAS) de Madrid, donde el 75% de las consultas que atiende son sobre la píldora del día después.

En la Comunidad de Madrid, sólo se receta en los 14 centros de salud municipales que dependen del Ayuntamiento de la capital y en el CJAS, el único centro que además está abierto durante el fin de semana, precisamente cuando hay una mayor demanda. "En un fin de semana pueden venir unas 70 personas en tan sólo seis horas", explica Ana Mañas, "Se forman colas y lo peor es que la gente viene rebotada de otros servicios, y con muchos nervios porque saben que cuantas más horas pasen peor solución hay para su problema". La mitad de chicas que atienden son de los alrededores de Madrid, por lo que muchas veces llegan cuando ya han sobrepasado el tiempo para que sea efectiva.

Dificultar el acceso a la píldora del día después supone que se continúe recurriendo a otros métodos antiguos, con importantes efectos secundarios, según explica Pérez Campos. La anticoncep-ción de emergencia se ha estado utilizando sin estar aprobada desde la década de 1980 con el llamado método Yuzpe, que consiste en tomar varias pastillas anticonceptivas de uso diario, lo que supone la ingesta de dos tipos de hormonas, estrógenos y progestágenos, a altas dosis con importantes efectos secundarios.

La ventaja de la píldora del día después que hoy se comercializa, el levonorgestrel, es que "tiene la mitad de efectos secundarios que Yuzpe porque no contiene estrógenos", explica Pérez Campos. Con el levonorgestrel, tan sólo un 6%-20% de las mujeres presentan náuseas y vómitos, mientras que con el método Yuzpe estos efectos secundarios se manifiestan hasta en un 40%. Lo mismo ocurre con otros efectos, como dolores de cabeza, molestias en las mamas, sangrados o dolor pélvico. Además, los anticonceptivos con estrógeno presentan riesgo de trombosis y el levonorgestrel no. Del mismo modo, el levonorgestrel es mucho más eficaz a la hora de prevenir el embarazo. Si se toma antes de 24 horas, tiene un 95% de garantías, mientras que el método Yuzpe, sólo un 77%.

Pérez Campos observa que la falta de acceso a la píldora poscoital supone que el método Yuzpe se continúe aplicando en muchas ocasiones aunque no sea lo apropiado. Las píldoras anticonceptivas que se utilizan en este método se recetan como anticonceptivos. "Hay menos dificultad para obtener receta e incluso se dispensa sin receta médica porque tienen una menor carga ideológica", explica Pérez Campos. Además, su coste es más barato. El tratamiento de levonorgestrel cuesta 19 euros el envase, mientras que las pastillas anticonceptivas que se utilizan para el Yuzpe cuestan entre cinco y ocho euros la caja de 21 pastillas, que dan para más de un tratamiento.

Actualmente, se comercializan dos marcas de la píldora poscoital, Norlevo (de Chiese), y Postinor (de Schering). Desde el año pasado, las dos marcas se venden en dos formatos: el de dos pastillas de 0,750 miligramos, que ingieren en dos tomas en intervalos de 12 horas, y desde el año pasado, el de una sola pastilla de 1,5 miligramos. Según el doctor Pérez-Campos, "la toma de un solo comprimido se está generalizando, ya que es más eficaz porque así se evitan olvidos".

En las comunidades donde la píldora poscoital está financiada (Aragón, Asturias, Canarias, Cantabria, Cataluña, Extremadura, Galicia y Navarra) se han establecido registros para determinar quién y cómo se está tomando. Andalucía fue la primera comunidad en financiarla, en 2001. A lo largo de 2005, los distritos sanitarios y hospitales del sistema sanitario público andaluz dispensaron la píldora poscoital a un total de 62.957 mujeres andaluzas, el doble que en el año 2001.

Las adolescentes entre 15 y 20 años continúan siendo las principales usuarias, aunque Elisa Vizuete, médico del Servicio Andaluz de Salud, observa que "es en las mujeres de entre 20 y 30 años donde se ha notado un ligero incremento, sobre todo en las de 20 a 24". El servicio ha registrado un 34% de usuarias menores de 20 años, un 31% de entre 20 y 24 años, un 16% de entre 25 y 29 y un 15% de mayores de 30. El 73% acudió a los centros de atención primaria, y el 27%, a los hospitales. El motivo principal para solicitarla es la rotura o retención del preservativo (62% de los casos). En otras comunidades, las tendencias son similares.

Uno de los indicadores más importantes para valorar el uso de la píldora es conocer el número de mujeres que repiten, aunque este dato tan sólo se está recogiendo en Andalucía, donde se ha observado un 14% de repetidoras. En Cataluña se empezará a contabilizar este año, según explica Ramón Prats, director del programa de salud materno-infantil de la Generalitat de Cataluña. Por su dosis hormonal, las repercusiones que pueda tener sobre la salud no preocupan a los especialistas, ya que supone mucho menos que la ingesta diaria de anticonceptivos. Así, pues, "el problema de las repeticiones no es el medicamento en sí mismo, sino que no protege de las enfermedades de transmisión sexual", explica Prats.

Rosa Ros, médico del Centro de Asistencia Juvenil de Barcelona, indica que en su centro las repetidoras son pocas. Cuando se toma el levonorgestrel, se altera el ciclo menstrual, por lo que la menstruación puede aparecer justo después de tomarlo, al cabo de unos días o completar un ciclo de 21 días. "Es imposible de prever", explica Rosa Ros, "por lo que si se utiliza regularmente la usuaria acaba angustiada porque nunca sabe si el retraso es por la pastilla o porque se ha quedado embarazada. Por ese motivo, la mayoría de repetidoras acaba pidiendo otras opciones para evitar la angustia de la espera". Se trata, pues, de dejar claro que se trata de un recurso de emergencia, y no un anticonceptivo más.

Abortiva y poscoital no es igual

La Agencia Española del Medicamento aprobó el uso del levonorgestrel como método anticonceptivo de emergencia en 2001, aunque sólo bajo prescripción médica. Sin embargo, todavía hay médicos y farmacéuticos que se niegan a dispensarla porque afirman que es abortiva. "Hay muchas confusiones sin fundamento científico", manifiesta Ezequiel Pérez-Campos, "porque la píldora poscoital actúa antes de que se produzca el embarazo".La OMS recomendó en 1998 el uso del levonorgestrel, especificando que no es una píldora abortiva, sino un método de anticoncepción de emergencia. Según esta organización, la contracepción de emergencia engloba "los métodos que las mujeres pueden usar como respaldo y en caso de emergencia, dentro de los primeros días posteriores a una relación sexual sin protección, con el objetivo de prevenir un embarazo no deseado". También alerta que "los métodos anticonceptivos de emergencia no son adecuados para uso regular".La píldora poscoital sólo es efectiva dentro de las 72 horas que siguen al coito y está compuesta por una hormona sintética, el levonorgestrel, que actúa de diferente manera según el momento del ciclo menstrual en que la mujer se encuentre: inhibiendo la ovulación, dificultando la fecundación del óvulo por parte de los espermatozoides y evitando la implantación del óvulo en el útero. Los estudios realizados por la OMS especifican que si el embrión ya se ha implantado, no tiene ningún efecto.Sin embargo, la abortiva, la RU486, sí que actúa cuando el embrión ya se ha implantado. Contiene mifepristona, un esteroide sintético que inhibe la producción de progesterona, una hormona indispensable para que la matriz pueda anidar correctamente al nuevo embrión. Si no se produce progesterona, el embrión se desprende de la pared del útero. Se puede utilizar hasta las 12 semanas de embarazo.Cuando se aprobó el uso de la poscoital, el objetivo era disminuir el número de abortos. Sin embargo, la ecuación matemática de a más acceso a la poscoital, menos abortos, no se cumple. Pérez Campos puntualiza que "la cifra se ve engrosada por embarazos no deseados entre muchas mujeres inmigrantes", por lo que la gran asignatura pendiente es el acceso de la población inmigrante a la contracepción.

Un farmacéutico vende a una joven un envase de la píldora del día siguiente o poscoital. / JOAN SÁNCHEZ

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