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DAVID BONDERMAN | Fundador de Texas Pacific Group

Un estratega innato

Los gestores que llevan las riendas de las firmas de capital riesgo en Estados Unidos son tan secretistas como sus fondos. David Bonderman, de 64 años, no es una excepción en este mundo y sabe que es más fácil dirigir el negocio lejos de la atención mediática y de los analistas de Wall Street. Pero lo poco que trasciende al público del cofundador de Texas Pacific Group (TPG) puede ayudar a entender su interés por Iberia.

Los que le conocen destacan su encanto y energía, que le hacen dominante entre los de su especie. Y se dice, además, que es de las pocas personas con el conocimiento y, sobre todo, con el estómago necesario para adentrarse en el complejo mundo de las líneas aéreas. En el inicio de su carrera, Bonderman ejerció como abogado en Washington para el bufete Arnold & Porter, especializado en litigios empresariales. El magnate petrolero tejano Robert Bass le fichó en 1983 como jefe de inversiones de su grupo. Una década después, y tras haber hecho rico a su jefe por segunda vez, Bonderman decide fundar su propia firma de capital.La transacción que llevó a Bonderman y a Texas Pacific a la fama fue la compra de Continental Airlines en 1993, al poco de fundar el fondo. La compañía estaba en bancarrota y, una vez saneada, en 1998, Texas Pacific vendió su participación por diez veces más de la cantidad que invirtió. Lo mismo hizo años después con America West, ahora US Airways. Siempre en el sector aéreo, TPG intenta hacerse con el control de la australiana Qantas y ha mostrado interés por Alitalia, además de presidir la aerolínea de bajo coste Ryanair.

Bonderman maneja la firma desde su sede corporativa en Fort Worth (Tejas), cerca de Dallas. TPG gestiona 30.000 millones de dólares y el año pasado participó en operaciones por valor de 101.000 millones, una cantidad nunca vista. Así, es difícil de creer que el gestor de un fondo tan poderoso, el cuarto en el ranking de la revista Fortune, no tenga correo electrónico y que sea su secretaria la que le envíe los mensajes por fax. Eso sí, nunca pierde contacto con sus colaboradores, esté donde esté.

De Bonderman, ecologista convencido y licenciado en Derecho por Harvard con magna cum laude, se dice que viste camisas arrugadas y calcetines con colores chillones. En Washington aún se acuerdan de cuando se presentó a un importante juicio con un traje de terciopelo marrón. Pero que lleve una vida discreta ante el público no le impidió celebrar su 60 cumpleaños con una fiesta por todo lo alto en Las Vegas, que fue amenizada por Robin Williams, John Mellencamp y los Rolling Stones.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 8 de abril de 2007