Los 'desechos' de Francis Bacon
Un electricista subastará en abril las obras y efectos personales que el artista quiso tirar a la basura y él ha conservado durante treinta años
La casa de subastas Ewbank confía en recaudar entre 50.000 y 80.000 euros por los 45 lotes que saldrán a la venta de uno de los más importantes creadores del siglo XX. "Es una estimación muy conservadora. No hay precedentes en este tipo de subasta y realmente no sabemos cuál será la máxima puja de cada lote", advierte su portavoz, Christopher Proudlove. Robertson intentó llegar a un acuerdo con los herederos de Bacon hace ocho años para desprenderse del material pero no hubo acuerdo.
La colección procede del último estudio-residencia de Bacon en Londres. Ubicado en 7 Reece Mews, en South Kensington, se trasladó minuciosamente -con todo el revoltijo de papeles, dibujos, telas rotas y pinceles, además de sus paredes, suelo y mobiliario- al museo municipal Hugh Lane de Dublín, en 1998.
Proudlove: "Robertson pidió a Bacon que le regalara los objetos y cargó con lo que pudo en su coche"
Bacon estalló en cólera al descubrir que unos obreros contratados por Robertson habían pisoteado su material de trabajo. Ordenó que tiraran todo a la basura pero el electricista consiguió calmar su genio y hacerle cambiar de opinión. "Pidió a Bacon que le regalara los objetos y Robertson cargó con lo que pudo en su coche", rememora Proudlove. El electricista ha contado al diario The Times, según recoge Efe, que el artista le dijo: "Es todo tuyo, quédate con lo que quieras". Robertson metió el material en tres bolsas de la basura y se lo llevó a su casa.
Las huellas de Bacon se descubren en la mayoría de las reliquias. En cuatro lienzos, quizá autorretratos, con la cara del retratado cortada; en una serie de bocetos de perros; en las siluetas retorcidas de su amante George Bryers, o, tal vez, de su colega pintor Lucian Freud. Se ajustan al estilo del artista y a su maldita costumbre de destruir obras maestras o desecharlas sin llegar a completarlas. Al morir Bacon, en abril de 1992, se descubrió un centenar de lienzos en Reece Mews con las caras arrancadas.
Junto a las pinturas se venden diarios escritos a mano por el artista. Cartas y postales, entre ellas una de Richard Hamilton confirmando una cita con Octavio Paz. Hay cheques firmados, series fotográficas encuadradas en líneas de rotulador y fotografías del estudio y del pintor en la Torre Eiffel. También aparecen recuerdos personales de sus amantes, entre ellos, el pasaporte de Peter Lacy, a quien conoció en el Soho londinense en 1952. Se dice que Lacy, un ex piloto del RAF, con fama de violento y tendencias sádicas, fue el gran amor sexual de Bacon. Él mismo así lo sugirió al comentar en una ocasión: "Enamorarse de una forma tan extrema, estando tan físicamente obsesionado por alguien, es como una terrible enfermedad. No se lo deseo ni a mi peor enemigo".