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CARTAS AL DIRECTOR

Jon Sobrino, silenciado

Alcalá de Henares, Madrid

Los escuadrones de la muerte silenciaron, quitándoles la vida, la voz profética de Óscar Romero y los teólogos de la liberación en El Salvador. Quedó la voz de Jon Sobrino, que escapó de la matanza porque estaba dando un curso en el extranjero. Ahora, la inquisición silencia esta voz con lo que completa -aunque es posible que no lo pretenda directamente- el trabajo de los escuadrones de la muerte: callar la voz de los que claman en el desierto.

Jon, amigo, gran cristiano y sacerdote fiel de la Iglesia de Cristo, te han puesto en una terrible encrucijada: o seguir levantando la voz, aunque lo prohíba la inquisición, o aceptar el silencio impuesto, para que sea tu silencio el que grite. Tomes la decisión que tomes, estaremos contigo. Cuenta con nosotros.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 16 de marzo de 2007