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SEGURIDAD

El ataque de 'spammers' genera ingeniosos remedios

¿Le han pedido alguna vez que, para usar un servicio de la red, introduzca las letras y números que aparecen en una imagen? Es un captcha, una medida de defensa contra los programas robot que llenan los blogs de correo basura, revientan encuestas o crean cuentas con fines ilícitos. Sirve para que el servicio sepa que somos humanos. CAPTCHA son las siglas de Completely Automated Public Turing test to Tell Computers and Humans Apart ('Prueba de Turing pública y automática para diferenciar a máquinas y humanos') o, como explica Cristian Borghello, director del sitio de seguridad Segu-Info: "Un programa que genera una prueba que los humanos somos capaces de resolver, pero las máquinas no".

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Su origen es el Test de Turing que consiste en que una máquina se hace pasar por humana en una conversación tipo chat. Si quien habla con ella es incapaz de determinar si habla con una persona o un ordenador, se considera que la máquina es inteligente. Los captchas dan la vuelta a esta idea: aprovechan las habilidades que nos diferencian de las máquinas para dar fe de que somos humanos. Un captcha típico es una imagen con caracteres distorsionados que sólo pueden inferir las personas.

"Los blogs son víctimas del spam porque se pueden enviar mensajes en formularios que no requieren registro", explica Borghello. Además, los buscadores indexarán el enlace publicitario en una buena posición, al darle una relevancia proporcional a la del blog. Una réplica es poner la etiqueta "noindex" en el código del web: indica a los buscadores que no tengan en cuenta los enlaces y así dejan de ser apetecibles para los spammers.

Pero la herramienta más común contra estos robots siguen siendo los captchas y, conscientes de ello, los criminales contraatacan: "Primero pagaban a personas para resolverlos, pero no les salía a cuenta. Ahora usan el reconocimiento óptico de caracteres", explica Borghello. Para evitarlo, hay fórmulas alternativas de captchas, como pedir que se resuelva una suma sencilla, mostrar diversas imágenes y preguntar algo relacionado con ellas (¿Qué persona es rubia?) o hacer un puzzle. Pero, los captchas adolecen de un problema: no todos pueden resolverlos.

Los captchas basados en imágenes son un escollo para las personas con deficiencias visuales. Los que hacen preguntas tienen el problema del idioma. Google experimenta ahora con una alternativa : los captchas auditivos. El usuario oye unos números y los escribe. El escollo, entonces, es para quien tenga deficiencias auditivas y, también, el idioma del captcha.

SEGU-INFO: www.segu-info.com.ar

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 15 de marzo de 2007