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Reportaje:

Del traje de faralá a los pololos

O Leo i Arremecághona presenta en Santiago su nueva gira

A medio camino entre la procacidad, la reivindicación filológica y el travestismo paródico se encuentra la propuesta escénica de O Leo i Arremecághona. Descrito a menudo como punk de autor, los referentes musicales que él escoge amplían la percepción de su espectáculo: Albert Pla, Billy Bragg o Pau Riba. La sombra de aquel entrañable Manolo Kabezabolo también planea sobre O Leo, que la noche del jueves presentó su nuevo trabajo, Aghomita campión!, en un pub del Casco Viejo de Santiago de Compostela rebosante de público.

O Leo es, en sus propias palabras, uno de los pocos artistas que se telonea a si mismo. La primera parte de su recital, en la que se presenta como O Leio, a pelo con guitarra acústica, la dedica a recuperar clásicos, y no tan clásicos, de la canción protesta galaico-portuguesa. O Leio atesora un chorro de voz que para si quisiera, en sus días de gloria, Luís Emilio Batallán, de quien interpreta Nota necrolóxica, del fundamental Ahí ven o maio. El Compañeiro Daniel o Nen rosmar un laído, de Suso Vaamonde fueron otras de las piezas históricas con las que O Leio precedió a O Leo i Arremecághona.

Los bolos de O Leo se caracterizan sobre todo por las continuas carcajadas del público

Los conciertos en los bares suelen registrar una peculiar serie de incidentes de los que la puesta de largo de E aghomita! tampoco se libró. Un espontáneo se apropió de una guitarra y se interpuso entre los espectadores y O Leo, que sorteó la situación entre la complicidad y la burla. Después de soltar un Como una ola a capella, dijo: "No soy Rocío Jurado, que aún tengo que andar tocando por los bares y mirad qué pasa". El caso es que O Leo i Arremecághona cambió, para su nueva gira, el traje de faralá con el que paseó su anterior disco Suspiros de Kaña por media Galicia, y calzó el tradicional gallego, símbolo anarquista, gafas de sol y guitarra eléctrica saturada incluidas.

Hace años que O Leo arranca sus conciertos con una particular visión de Suspiros de España, en la que transita entre el grito y el susurro con facilidad asombrosa, como una versión escatológica de PJ Harvey. Los bolos del autor de A Maldiçión dos Ghusanitos se caracterizan, sobre todo, por las continuas carcajadas que arranca del respetable. Los hilarantes monólogos que incrusta entre tema y tema -fue subcampeón del concurso de Monólogos Monolingües que organiza la Universidad de Santiago de Compostela- hablan de filología, la profesión del hombre que está detrás de O Leo, de sindicalismo o de punk. Una versión del Should I stay or should I go se convierte, para O Leo i Arremecághona, en Non sei se quede ou se marche, "la canción más gallega de The Clash" y un ataque frontal a la doctrina del "bilingüismo armónico" que enarbolara la Administración Fraga Iribarne. Pero la sorpresa de la actuación provino de una descarga de haikus power pop -dice uno "Galiza c&b / power pop"- que, a la manera del Commercial Album de The Residents, sólo constan de estribillo. Construidos a partir de los textos que O Leo publicará próximamente en libro, los haikus de E aghomita! conforman la parte más indócil de su repertorio.

La gira E aghomita!, que está dentro de la Rede Galega de Música ao Vivo promovida por la Consellería de Cultura, lleva a los escenarios el segundo elepé de O Leo i Arremecághona. El disco se publicará en breve con licencia creative commons en el sello digital A Regueifa y en él colaboran la banda de gaitas Os Ventos de Comesaña, Vicent Jalo de los electrónicos Fanny+Alexander o el veterano grupo punk vigués Puta Miseria. Además de Aghomita campeón!, O Leo prepara la edición, también en A Regueifa, de un video sobre su manera de entender la música en directo, Sigho vivo!.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 3 de marzo de 2007