Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

Calderón augura una nueva etapa de intensa cooperación entre México y España

Don Juan Carlos reitera el apoyo a "un socio valioso, seguro y fiable"

El presidente de México, Felipe Calderón, se mostró ayer confiado en abordar una nueva etapa de intensa cooperación, al iniciar su primera visita oficial a España. Calderón, que asumió el poder en diciembre, expresó anoche estas ideas en el brindis de la cena que le ofrecieron los Reyes en el Palacio Real, como primer acto de su agenda. Don Juan Carlos le respondió con un agradecimiento expreso de la cooperación que México presta a España en la lucha contra ETA y con el apoyo español a "un socio valioso, seguro y fiable", estratégico en América Latina.

La visita del presidente mexicano se enmarca en su primera gira europea y tiene un carácter claro de presentación y primer contacto entre las dos administraciones, tras un periodo en el que las relaciones hispano-mexicanas han perdido visibilidad, si no han caído en el descuido. Esto, por lo que se refiere a los gobiernos, ya que la realidad social y económica, con un saldo comercial récord de 6.000 millones de euros en 2005, que duplica el del año 2000, ha avanzado a velocidad de crucero.

Los Reyes hicieron una visita oficial al país azteca en abril de 2005, pero el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, ha estado una sola vez en México, en mayo de 2004, al inicio de su mandato, aprovechando que la cumbre Unión Europea-América Latina se reunía en Guadalajara. En septiembre de hace dos años viajó al distrito federal la vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega, y ha habido también algunas visitas de las ministras de Educación y Cultura. En cuanto al titular de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, tras acompañar al presidente en el viaje de 2004, ha vuelto en una sola ocasión para participar en la comisión binacional de julio de 2005.

En aquella reunión, que respondía en parte a las quejas mexicanas de una menor atención española, se debatió como tema más concreto la fijación de un cupo de permisos de trabajo para temporeros mexicanos y trabajadores cualificados. Moratinos dio por hecho ese acuerdo, que el Gobierno mexicano perseguía desde al menos el año 2000, pero su colega de Trabajo, Jesús Caldera, lo rechazó. Al día de hoy, el asunto sigue igual. Desde 2004, el presidente mexicano saliente, Vicente Fox, visitó tres veces España.

Dificultades políticas

Es obvio que esta irregularidad de los contactos con un país que probablemente es el primero del cuarteto -completado por Argentina, Brasil y Chile- que expresa las prioridades estratégicas latinoamericanas de la política exterior española, se debe en parte a las dificultades políticas que ha conocido México tras el apretado triunfo electoral de Calderón y la auto proclamación presidencial de su contrincante, Andrés Manuel López Obrador.

Zapatero tomó muy pronto posición a favor del presidente electo, incluso antes de la proclamación oficial de los resultados, lo que le valió las iras del candidato del PRD y el agradecimiento del líder del centro derecha. Cabe recordar que también la etapa de 2004 arrancó bajo un signo de esperanza, ya que las intensas relaciones de Fox con el presidente español saliente, José María Aznar, terminaron prácticamente en suspenso porque el español se empeñó en lograr que México apoyara a Bush en la invasión de Irak.

El punto de partida actual se asienta, como siempre, en la sólida base de unas relaciones económicas cimentadas sobre una inversión española acumulada de más de 15.000 millones de euros en el último lustro. México es hoy, como consecuencia de ese esfuerzo, una parte fundamental en los negocios de grandes grupos como el BBVA o Telefónica, lo que hace que su estabilidad sea especialmente valiosa. Y las perspectivas son que la inversión siga creciendo, a medida que las privatizaciones avanzan.

Don Juan Carlos destacó ayer que España es el segundo inversor del mundo en México, tras Estados Unidos, y dijo que "México se consolida como el primer mercado español en Iberoamérica, y España como el primer mercado mexicano en Europa". Los mexicanos suelen quejarse, no obstante, de que no se aprovechan las posibilidades que ambos países se ofrecen, respectivamente, como puente de acceso de las empresas españolas en EE UU y de mexicanas en Europa.

Por lo que se refiere al terrorismo, según fuentes gubernamentales no hay en este momento ningún etarra pendiente de extradición en México. Desde 1995, las autoridades mexicanas han concedido a España 23 extradiciones de etarras, tres de ellas posteriores al año 2000, y denegado una, por decisión de la Justicia. "España está agradecida por la profunda y generosa colaboración que México nos ofrece", dijo anoche don Juan Carlos.

Los dos países cooperan también estrechamente en el ámbito iberoamericano, donde son los padrinos históricos del sistema de las cumbres. En ese sentido, no sería extraño que Zapatero y Calderón comentaran la campaña de ataques y descalificaciones que el líder venezolano, Hugo Chávez, desarrolla contra el nuevo líder mexicano y sus políticas moderadas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 30 de enero de 2007