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Reportaje:

La mejor poesía de 2006

Los críticos eligen obras de tres autores españoles y tres traducidos

Dos críticos de EL PAÍS eligen los mejores libros de poesía publicados en España a lo largo de este año. Son poemarios de tres autores españoles: Guillermo Carnero (Valencia, 1947; premio Loewe en 2005), Olvido García Valdés (Santianes de Pravia, Asturias, 1950) y Ben Clark (Ibiza, 1984; premio Hiperión en 2006); y de tres autores traducidos: Raymond Carver (Clatskanie, Oregón, 1939-Port Angeles, Washington, 1988), Herberto Helder (Funchal, Madeira, 1930) y John Ashbery (Rochester, Nueva York, 1927).

Fuente de Médicis (Visor) Guillermo Carnero

Quien esté familiarizado con la exuberancia barroca de los primeros títulos de Guillermo Carnero tiene derecho a considerar que Fuente de Médicis, un libro confesional, es una retractación en toda regla. Pero si se va más allá de las apariencias, se observará que ya entonces, a pesar de la displicencia y las mordazas emocionales, los lujos estaban puestos al servicio de una tanatofanía. En este conmovedor diálogo entre el poeta y la escultura de Galatea del parisiense jardín del Luxemburgo asoma la mendacidad de los simulacros, el túmulo del amor, el fracaso en que se resuelve la añagaza del arte. ÁNGEL L. PRIETO DE PAULA

Y todos estábamos vivos (Tusquets) Olvido García Valdés

Para León Felipe, poesía es aquello que queda cuando se sacude el árbol del poema para que caiga lo que no es esencial: rima, cadencia, retórica. A veces, sin embargo, tras el zarandeo no queda nada, pues lo accesorio no estaba arropando el núcleo, sino sustituyéndolo. No es el caso de Olvido García Valdés, cuyo último libro nos muestra una poesía que ha nacido desabrigada y enjuta, más bien desnuda que desvestida. Sus versos, duros como el cuarzo cristalizado, van yuxtaponiendo sensaciones, percepciones y relampagueos acurrucados en los huecos del discurso verbal más que en la cuna acogedora de las palabras.Á. L. P. P.

Los hijos de los hijos de la ira

(Hiperión)

Ben Clark

Los hijos de los hijos de la ira es un libro en clave generacional. Su autor, Ben Clark, antes un nieto que un hijo de los hijos de la ira, dibuja la estampa de quienes, frente a sus lejanos abuelos (Dámaso Alonso), están más arrellanados en el tedio que atribulados por la desesperación. Dicho esto, el libro nos muestra a un poeta que ha renunciado a los caminos trillados y se adentra en una espesura cuyo término no acierta a ver: grandeza y osadía de quien respeta a sus predecesores sin dejarse tiranizar por la camisa de fuerza de la tradición. Á. L. P. P.

Todos nosotros (Bartleby) Raymond Carver

La mayor eficacia de la poesía de Raymond Carver reside en la imperceptibilidad de su estilo, la transparencia de su escritura y el uso de la palabra precisa. Si a ello sumamos un realismo nada reduccionista, capaz de dar cuenta de la vida en sus mínimos elementos y detalles, el resultado final es una poesía sin imposturas, narrativa pero trascendente, emocionalmente verosímil y generosamente cercana, nunca complaciente. Todos nosotros reúne, por primera vez en español, una amplia selección de sus cuatro libros de poemas, en inmejorable traducción de Jaime Priede, y nos muestra que la realidad no se agota y que la mirada poética es esencial para referir nuestra existencia, la de todos y cada uno. ANTONIO ORTEGA

O el poema continuo (Hiperión) Herberto Helder

Un nombre esencial de la modernidad poética portuguesa es el de Herberto Helder. Poesía difícil, pero no ilegible y menos de un hermetismo insalvable, su densidad está precisamente en su cercanía al brillo detonador y volcánico del estallido. Notas sostenidas de una partitura pura que reclama el espacio y el sonido pleno de la totalidad, una materia prima de sueños, arterias, sensaciones y significados. En esta súmula poética que es O el poema continuo, su autor reúne la mágica violencia de su escritura, esa profundidad a la que muchos son incapaces de llegar. Gracias a la musical fidelidad que Jesús Munárriz imprime a su traducción de este poema continuo es imposible no salir con un sentimiento de inquietud, no ver las palabras, casi tocarlas. A. O.

Autorretrato en espejo convexo (DVD),

Secretos chinos (Visor),

Por dónde vagaré (Lumen)

John Ashbery

Éste ha sido un año pródigo para John Ashbery en España. A la nueva traducción de uno de los libros de referencia de la poesía del siglo XX, Autorretrato en espejo convexo, le han seguido dos libros más, Secretos chinos y el más reciente hasta la fecha del norteamericano, Por dónde vagaré. Por igual sugerente y difícil, su poesía muestra una imagen nueva, intensa e ingeniosa, pero a la vez escurridiza y fragmentaria, del mundo que habitamos. Una realidad y un lenguaje que pueden desmontarse y volverse a montar. Ashbery tiene su propio ritmo, nunca se mantiene inmóvil, cambia casi como un camaleón, de ahí que estos libros nos permitan asistir a momentos clave, a los flujos paralelos de un camino excepcional de profundización en el sentido (Autorretrato en espejo convexo: traducción, prólogo y notas de Julián Jiménez Heffernan; Secretos chinos: traducción, prólogo y notas de Dámaso López García; Por dónde vagaré: traducción de Daniel Aguirre). A. O.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 28 de diciembre de 2006