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domingo, 17 de diciembre de 2006
Reportaje:La lucha contra el terrorismo internacional

El 'caballo de Troya' de Al Qaeda

Los servicios de información vigilan a 'durmientes' que han combatido en Irak y a voluntarios frustrados que no lo lograron

Hamid Bach, un francés de origen marroquí que vive en Montpellier (Francia), aguarda juicio en prisión por fabricar una bomba y preparar un ataque terrorista. Entró a Irak procedente de Siria para unirse a la insurgencia, pero renunció al suicidio y regresó con la orden de atacar en Europa. Es uno de los primeros ex muyahidin procedentes de Irak que han sido detenidos en este continente.

El retorno a España de yihadistas como Hamid Bach, que han combatido junto a la insurgencia en Irak o se han unido a las células de Abu Musab Al Zarqaui, el fallecido dirigente de Al Qaeda en ese país, ya se ha producido, según aseguran a EL PAÍS fuentes de la lucha antiterrorista. Informaciones de inteligencia todavía sin judicializar apuntan en esa dirección y confirman el temor que desde 2003 inquieta a los gobiernos europeos: el regreso de los muyahidines que entrenan o combaten en Irak.

"Ya tenemos casos de retorno de 'yihadistas' desde Irak constatados al cien por cien"

Son de nacionalidad marroquí y argelina y han entrenado con armas y explosivos

Cinco países de la UE -Francia, Reino Unido, Alemania, Italia y España- han elaborado una lista secreta con los nombres de 200 presuntos islamistas "potencialmente peligrosos" que residen en este continente. 20 de ellos están en España y algunos son sospechosos de haber combatido en Irak. Informes de la CIA aseguran que la red de Al Zarqaui ha enviado a Europa a decenas de ex combatientes durmientes con la orden de preparar ataques terroristas.

Casi nadie habla ya de los afganos, los 25.000 ex combatientes árabes o magrebíes en Afganistán durante el régimen talibán, en su mayoría fichados o detenidos por los servicios policiales de todo el planeta. Ahora los informes confidenciales de Europol sobre terrorismo y seguridad apuntan a los ex combatientes en Irak o a los voluntarios frustrados como el principal riesgo para el presente y el futuro de Europa. "Son el nuevo caballo de Troya de Al Qaeda y sus satélites en nuestro territorio, y ya están actuando", asegura un alto funcionario comunitario. "Serán una amenaza seria para los países de la UE", advierte Mariano Simancas, director adjunto de Europol en Holanda.

"Ya han vuelto a España. Ya tenemos casos de retorno constatados al cien por cien. No podemos actuar por dificultades legales y probatorias. Hasta el momento las informaciones que manejamos no tienen validez judicial", asegura un responsable de la lucha antiterrorista. Las personas que están siendo investigadas son de nacionalidad marroquí y argelina y han entrenado con armas y explosivos en granjas y campos de diferentes localidades de Irak dirigidos por la extensa red de Al Zarqaui y sus satélites, según la información que manejan algunos servicios. "Ahora no están haciendo nada punible. Esperan actuar y eso complica su detención", dice este experto en terrorismo islamista.

¿Qué riesgo representan estas personas? "Suponen un riesgo potencial, mantenemos las medidas pertinentes para que el riesgo potencial no sea real, pero por el momento no podemos intervenir", responde. El caso de Hamed Abderramán, el talibán ceutí condenado por la Audiencia Nacional y posteriormente absuelto por el Tribunal Supremo por falta de pruebas, es, en su opinión, un ejemplo de la dificultad que conlleva la condena en los tribunales a los ex muyahidin en Afganistán o Irak.

Hamed, de 29 años, relató a policías españoles en la base de Guantánamo (Cuba) su entrenamiento con armas en un campo talibán en Afganistán, pero se retractó ante el tribunal de la Audiencia Nacional y los magistrados anularon la prueba por haber sido obtenida sin ninguna garantía para el procesado y por no estar acreditada. Tanto Hamed como Lachen Ikassrien, un marroquí residente en Madrid y también absuelto por la justicia española, sufrieron torturas en Guantánamo. "Hamed se ha convertido en una especie de mesías, y en las playas de Ceuta cuenta sus historias a los jóvenes inexpertos que le escuchan", aseguran fuentes policiales.

Dos de los hermanos de Hamed, Yousef y Mustafá, han sido detenidos esta semana como presuntos miembros de una célula islamista que planeaba atentados en esa ciudad. Ceuta y Melilla son prioridades del Ministerio del Interior por su cercanía a Marruecos, la marginalidad y delincuencia en algunos de sus barrios, y el hecho de que grupos yihadistas las han declarado objetivo y piden "su liberación del infiel Estado español".

España es uno de los principales viveros de Europa para el reclutamiento de muyahidin para Irak, según ha quedado acreditado en varias operaciones de la Guardia Civil y la policía que han desarticulado sus redes, lo que aumenta el riesgo de que el retorno de ex combatientes o voluntarios frustrados sea mayor que en otros países.

Un alto responsable de la policía lo explica así: "Tenemos dos tipos de personas: los ex yihadistas y los voluntarios frustrados que han pretendido ir y no lo han logrado al ser rechazados por la red de Al Zarqaui o detenidos en Siria. Son dos clases igual de peligrosas. Con que vengan media docena de los primeros, el riesgo es importante, porque en Afganistán se formaron en guerrillas rurales, pero en Irak la guerra es urbana".

Los ex muyahidin que regresan "son vistos como semidioses o héroes" en los círculos fundamentalistas que frecuentan y "pueden formar una célula por sí solos. Alguien que regresa de Irak aquí no está contando peras; recluta a gente o crea un grupo para atentar", asegura este experto en terrorismo.

Y de los voluntarios frustrados añade: "Si no pueden hacer la yihad en Irak, pretenden hacerla aquí". La policía investiga y vigila a personas que pertenecen a ambos perfiles, pero "el problema de la información de inteligencia es que si no hay pruebas no se puede actuar", se lamenta.

Hay más casos de voluntarios frustrados, en su mayoría expulsados de la frontera siria, el principal punto de acceso a Irak, que de ex combatientes como el francés de Montpellier, un tipo que se radicalizó con los discursos del imán Abu Hamza en la mezquita londinense de Finsbury Park y compró 19 botellas de peróxido de hidrógeno para montar una bomba con manuales obtenidos en Internet, el principal banco de datos y propaganda de los yihadistas.

Uno de los voluntarios frustrados es el argelino Daoud Ouhanne, de 34 años, presunto autor material del 11-M, que permanece huido. La policía española investiga su paso por Siria tras descartar una información que aseguraba su suicidio en Irak. Las huellas dactilares de Ouhanne y su ADN aparecieron en una bolsa con detonadores abandonada por los terroristas en la furgoneta Kangoo que aparcaron en Alcalá de Henares y en la casa de Morata de Tajuña donde se montaron las bombas. Ha sido reconocido por un testigo como uno de los terroristas que subió a los trenes de la muerte. Su pista se perdió en Corella (Navarra).

El ruido y la pista sobre los huidos del 11-M sigue apuntando a Irak, un país convertido por la invasión norteamericana en escuela de terroristas de todo el mundo. Informaciones que manejan algunos servicios de información, todavía sin confirmar, apuntan también al supuesto suicidio en Bagdad (Irak) de Amer el Azizi, Otman el Andalusí, un marroquí casado con una española, ex muyahidin en Afganistán y miembro de la célula de Eddin Barakat, el responsable de Al Qaeda en España.

"Algunas fuentes aseguran que Azizi pudo morir en Bagdad el pasado verano, aunque es una información de credibilidad media que procede del entorno yihadista, por lo que está sin confirmar", asegura un jefe de la lucha antiterrorista. Azizi es uno de los hombres más buscados por las policías de todo el mundo y supuestamente uno de los responsables de la red norteafricana de Al Qaeda. Un tipo que quizás podría desvelar alguno de los enigmas pendientes del 11-M.

Todos los responsables de las fuerzas de seguridad consultados coinciden en la dificultad de contrastar las informaciones procedentes de Irak. En especial, en los casos de los voluntarios que regresan a Europa formados como terroristas. "Se oyen muchas cosas. Que si uno ha ido para allí, que si otro acaba de volver. Es casi imposible de comprobar. Preguntamos a los servicios de inteligencia de EE UU por si tienen datos sobre ellos, pero allí el caos es total. Todos los días hay decenas de muertos y muchas veces no consiguen identificar a los suicidas que asesinan a sus soldados o a la población civil", señala un responsable de la Guardia Civil. Desde el inicio de la invasión norteamericana, se han registrado en Irak más de 500 ataques suicidas y el 90% de los mismos los han protagonizado yihadistas extranjeros, según estudios oficiales. En el cuartel central de las tropas de EE UU en Bagdad se acumulan centenares de pruebas de ADN para su cotejo y comprobación.

Muchas veces, la familia de los suicidas es la única fuente fiable para confirmar quién ha ido a luchar o morir en el antiguo feudo de Sadam Husein. "Mamá, estoy en Irak", le comunicó el marroquí Hasan Hssini, de 26 años, a su madre un año antes de suicidarse en Faluya. Zohra, su madre, respondió: ¿Qué haces allí? ¿Por qué has ido? ¿Quién te ha mandado?". "Estoy en Irak y ya está. Lo siento madre", respondió el joven. Abdeslam, de 72 años, el padre del joven, recibió meses después una llamada anónima que le anunció la muerte de su hijo. La familia del marroquí Ahmed Afallah, de 49 años, uno de los huidos del 11-M, se enteró de la misma forma: "Soy un amigo de Mohamed. Le llamó para decirle que ha muerto en Irak". EE UU todavía no ha confirmado la muerte de Afallah.

El argelino Bellil asesinó presuntamente a 28 personas, entre ellos a 19 carabineros italianos en la base militar de Nasiriya. Según las investigaciones de la Guardia Civil, el suicida fue captado en Vilanova y la Geltrú por el marroquí Mohamed Mrabet, de 38 años, dueño de dos carnicerías, presidente de la Asociación Cultural Islámica e impulsor de una mezquita en esa localidad. Su esposa, Khadija, de 38 años, una maestra inglesa convertida al islam, le defiende desde su casa en Nottingham. "No soy una mujer integrista. Soy musulmana creyente, pero no radical. Le aseguro que mi marido es inocente. Le acusan de enviar dinero y hombres a Irak".

El intercambio de información es clave para prevenir nuevos atentados en Europa como el del 11-M en 2004, en Madrid, o el del 7-J en 2005, en Londres. Al margen de otras listas negras ya conocidas y públicas, los gobiernos de España, Reino Unido, Francia, Alemania e Italia acaban de elaborar una lista secreta en la que se incluyen los nombres de unos 200 islamistas sospechosos de terrorismo.

"Son personas potencialmente peligrosas que no están inmersas en un procedimiento judicial. Cada Estado ha incluido en la lista los nombres de las personas que atienden a este perfil y cuyas actividades suponen un riesgo potencial verificado. España ha aportado unos 20 nombres", señala un responsable de la lucha antiterrorista. "No son sólo sospechosos. Se certifica que merecen estar en la lista. Si viajan o cambian de país pueden ser vigilados y se activan los mecanismos de control".

La lista más secreta de Europa se elaboró hace menos de un año, se maneja sólo entre los servicios policiales de estos países y la mayoría de las personas que aparecen citadas son de origen magrebí. Algunos son ex combatientes en Irak o los llamados voluntarios frustrados que no lograron su objetivo.

¿Qué mecanismos tienen estas personas para ser borradas de la lista? "Ninguno", responde un jefe de la lucha antiterrorista.

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