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Debate en la sanidad

La OMS cuestiona los hospitales de Aguirre

La gestión privada de la sanidad pública es "más costosa" y se desarrolla a "expensas de la calidad"

El modelo con el que la Comunidad construye los nuevos ocho hospitales de gestión privada, o mixta pública y privada, no gusta a la Organización Mundial de la Salud (OMS). Dejar en manos del sector privado la sanidad pública alerta una revisión de estudios de la organización, acaba siendo "más costoso", "prohibitivamente complejo" y su desarrollo "se logra a menudo a expensas de la calidad". El artículo, publicado en el último boletín de la OMS, analiza modelos aplicados en España -en el hospital valenciano de Alzira- Reino Unido y Australia y reconoce el interés de los Gobiernos en aplicarlos para no aumentar su deuda. El resultado no es satisfactorio: "La colaboración público-privada complica aún más la ya de por sí difícil tarea de construir y dirigir un hospital", concluye.

El estudio resume decenas de investigaciones realizadas en varios países sobre la entrada del sector privado en la gestión de la sanidad pública. Pese a admitir que la colaboración entre el sector privado y el público ha tenido éxito en el desarrollo de infraestructuras como carreteras, destaca los problemas en los intentos de trasladar el modelo a la gestión de la sanidad pública.

La OMS presta especial atención al Reino Unido y Australia, pioneros desde hace 15 años en desarrollar el modelo de gestión mixta pública y privada -PFI, en sus siglas en inglés- que el Gobierno de Esperanza Aguirre ha elegido en siete hospitales: Coslada, San Sebastián de los Reyes, Arganda, Vallecas, Aranjuez y Majadahonda. En este modelo, una empresa privada construye y gestiona el hospital mientras Sanidad aporta el personal médico y de enfermería y paga a la empresa un alquiler por el uso del centro. Sanidad promueve la construcción de un octavo hospital en Valdemoro, pero éste será enteramente privado y Sanidad le pagará por la asistencia que preste a 100.000 personas.

El boletín de la OMS tiene como objetivo "difundir información sobre salud pública científicamente rigurosa de transcendencia internacional para permitir que gestores, investigadores y facultativos sean más efectivos". El estudio, firmado por Martin McKee, del Observatorio Europeo de Sistemas y Políticas Sanitarios, y otros dos investigadores británicos, analiza tres claves para evaluar estas experiencias: coste, calidad y viabilidad de los proyectos.

- Coste. A largo plazo, "los nuevos servicios han sido en general más costosos que si se hubieran empleado los métodos tradicionales" de gestión pública, concluye el trabajo. Y da tres razones. La primera, los altos costes financieros que soportan los hospitales privados, ya que los créditos que deben pagar las empresas son más caros que la deuda pública. La segunda son los beneficios que obtienen los accionistas de las empresas que gestionan los centros sanitarios. El tercero es el "enorme coste" que deben asumir los Gobiernos si algún proyecto quiebra. El estudio destaca que en estos casos, los Gobiernos no pueden dejar de prestar la atención sanitaria y se ven obligados a intervenir. asumir las deudas e invertir más dinero. La OMS incide en que todos estos costes, aunque los Gobiernos afirmen que son las empresas las que asumen las pérdidas en caso de mala gestión, acaban siendo pagados por los presupuestos públicos. El estudio alerta también de la "falta de transparencia" de los proyectos PFI, ya que pese a estar sustentados con dinero público, Gobiernos y empresas se niegan a detallar el destino de las partidas económicas alegando que es información "comercial confidencial".

- Calidad. El modelo PFI ata a las empresas en el plazo de entrega por el interés del Gobierno implicado de inaugurarlo en una fecha concreta -por ejemplo, antes de las próximas elecciones-. El coste inicial de la obra civil -no la gestión del proyecto a medio y largo plazo- también está limitado. "En el Reino Unido, el 76% de los proyectos PFI fueron entregados en fecha y el 79% se adaptaron al presupuesto inicial, comparado von el 30% y el 27%, respectivamente, del sistema tradicional" de gestión pública, detalla el trabajo. "Pero teniendo coste y tiempo fijos" en la primera fase de desarrollo del modelo PFI, "los problemas surgen con la calidad de los proyectos, con muchos hospitales sufriendo significativos inconvenientes".

- Viabilidad. El estudio destaca la incapacidad del modelo para adaptarse a "un entorno de gestión sanitaria que cambia muy rápidamente" debido a los contratos a 30 años en los que está basado. "La falta de flexibilidad" para adaptarse a los cambios de población o a las nuevas técnicas médicas "ha hecho que algunos hospitales estén obsoletos cuando acaban de ser inaugurados", afirma el estudio.

Y también señala la enorme complejidad que adquiere un hospital que debe prestar un servicio público -alguno de ellos, como el nuevo Puerta de Hierro de Majadahonda, no sólo asistencial, sino también de formación a médicos residentes- pero que está gestionado por una o varias empresas privadas que, a su vez, pueden subcontratar la restauración, limpieza, mantenimiento, administración u otras funciones. "La dificultad de alcanzar un acuerdo entre tantos actores, junto los elevados costes de los proyectos, ha llevado a la quiebra de un gran hospital universitario, el Paddington Health Campus", en Londres, ejemplifica el estudio..

Lamela tiene la solución

El sector privado gestiona mejor que el público los recursos. Este es uno de los pilares del pensamiento político de la presidenta regional, Esperanza Aguirre, como ha repetido una y otra vez en la Asamblea de Madrid y a quien se lo ha preguntado. El consejero de Sanidad, Manuel Lamela, comparte la opinión de la presidenta. La OMS, no.

Así se desprende del estudio publicado en su boletín -www.who.int/bulletin/downloads/en/index.html-,que analiza estudios realizados en otros países. "Una investigación en Australia demuestra que los hospitales públicos son más eficientes que los operados por el sector privado", recoge la OMS. "El resultado de 149 comparaciones realizadas en Estados Unidos entre entidades sociosanitarias con ánimo y sin ánimo de lucro concluye que, en 88 casos, los centros sin ánimo de lucro funcionaban mejor, 43 no encontraron diferencias y otras 18 se inclinaban por las entidades con ánimo de lucro", añade el trabajo.

La confianza de Aguirre y Lamela en el sector privado, sin embargo, no decae ante las críticas recibidas por los hospitales PFI en otros países.

"El sistema es más económico y eficiente", afirmó Lamela el pasado miércoles. "Si en el Reino Unido el sistema ha funcionado mal", dijo Lamela, "no es culpa del modelo, sino porque la gestión se ha hecho mal", añadió.

Así las cosas, el consejero madrileño cree haber encontrado la solución a los 15 años de problemas que arrastra el modelo en el Reino Unido. "Hemos mejorado el modelo británico", aseguró. "Los responsables del NHS [sanidad pública britá-nica] se han interesado por la gestión que se está realizando en Madrid para incorporar nuestras mejoras a su sistema", añadió.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 16 de diciembre de 2006

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