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Un hijo de Pinochet escribió el discurso que leyó el militar expulsado

El discurso pronunciado, fuera de programa, por el capitán Augusto Pinochet Molina durante el entierro de su abuelo, el dictador que gobernó Chile entre 1973 y 1990, sigue coleando un día después de que el Ejército expulsara al joven militar por infringir gravemente varios artículos del Código de Disciplina Militar. Ayer se conoció que el texto, donde se reivindicaba el golpe de Estado de 1973 y se atacaba a los Gobiernos democráticos y al Poder Judicial, fue redactado en realidad por Augusto Pinochet Hiriart, hijo del dictador y padre del militar expulsado.

Conocido por sus declaraciones destempladas, el primogénito del dictador pretendía leer él mismo el texto durante la ceremonia de honores, pero sus otros cuatro hermanos se opusieron a ello. Desde hace años las relaciones entre los hijos de Pinochet no son buenas, especialmente entre Augusto y Marco Antonio, este último mucho más discreto y moderado que su hermano. Y aquí las versiones obtenidas por este periódico difieren. Ante la imposibilidad de leer en persona el explosivo texto, o bien Pinochet Hiriart le pidió a su hijo militar -apodado por la prensa Augusto III- que lo leyera, o fue el capitán quien se ofreció.

El caso es que ante la ministra de Defensa, Vivianne Blanlot, el jefe del Ejército, Óscar Izurieta, y todo el país a través de la televisión, se hizo una apología del golpismo, condenada por todo el arco político democrático. "En el momento en que Pinochet Molina bajó del estrado yo ya tenía claro que no había otro camino que la baja", explicó ayer Izurieta, quien aseguró no haber tomado una medida allí mismo "por respeto a la familia". El jefe del Ejército, no obstante, tuvo un cruce de palabras con el padre del militar y le anunció que su discurso le costaría la expulsión de la institución.

El capitán Pinochet se ha convertido en el primer militar expulsado del Ejército en democracia por infringir las ordenanzas en cuanto a la intervención de los militares en política. Y con la circunstancia añadida de que las dos mujeres que jerárquicamente mandan sobre el Ejército, la ministra de Defensa y la presidenta, Michelle Bachelet, son hijas de militares.

* Este articulo apareció en la edición impresa del Viernes, 15 de diciembre de 2006