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Un libro sigue los pasos del almeriense Yuder Pachá, que conquistó Tombuctú a finales del siglo XVI

Antonio Llaguno, secretario general de Políticas Ambientales de la Consejería de Medio Ambiente, acaba de publicar el ensayo histórico La conquista de Tombuctú. La gran aventura de Yuder Pachá y otros hispanos en el País de los Negros, editado por Almuzara. Fue un paisano suyo, de la localidad almeriense de Cuevas de Almanzora, quien despertó el interés de Llaguno por Tombuctú; aunque este vecino había salido del pueblo siglos antes de que el autor ocupase su alcaldía, puesto que desempeñó durante 12 años.

"En 1978, cuando yo era alcalde de Cuevas de Almanzora, un grupo de historiadores se pusieron en contacto conmigo para hacerme partícipe del estudio que estaban realizando para seguir los pasos de Yuder Pachá quien salió de Cuevas y en 1591 conquistó Tombuctú al mando de las tropas del sultán marroquí Ahmed al-Mansur. Desde entonces he estado ocho veces en la mítica ciudad a orillas del Níger con varios proyectos, humanitarios y culturales", explica Llaguno.

El texto demuestra la existencia de relaciones entre el mundo occidental y el África subsahariana desde la Edad Media. "El libro desmiente la historia oficialista, que presentaba las expediciones de las sociedades geográficas que surgieron en Europa a finales del siglo XVIII y principios del XIX como el primer contacto del hombre blanco con el África occidental, los territorios regados por el Níger", explica el autor.

La conquista de Tombuctú es la primera obra en solitario que publica Llaguno, licenciado en Psicología, quien ha sido coautor del libro Recursos naturales y medio ambiente de Cuevas de Almanzora (1993) y ha publicado artículos en revistas especializadas sobre psicología clínica y social.

La obra relata la formación de la famosa biblioteca de Tombuctú, cuyo origen fueron los manuscritos que el toledano Alí ben Ziyad, un hispano converso al islam, se llevó consigo a África cuando en 1467 decidió abandonar su ciudad tras varios episodios de intolerancia religiosa. Ben Ziyad, que antes de ir a África intentó instalarse en Andalucía, había recopilado documentos de la historia de Al-Ándalus y la vida de Mahoma, además de tratados de Matemáticas, Medicina, Filosofía y Lógica; así como traducciones al árabe, hebreo o aljamiado -castellano escrito con caracteres arábigos- de las obras literarias clásicas de la Antigüedad y del Medioevo. El hijo de Ben Ziyad, Mahmud Kati, engrosó la biblioteca que llegó a tener 6.600 manuscritos.

"Los fondos se dispersaron en 1800 para evitar el expolio y ha sido el último descendiente de los Kati, Ismael Diadie Haidara quien ha reagrupado la biblioteca, que se volvió a abrir en 2003 en un edificio sufragado por la Junta", explica el autor del libro, quien añade que actualmente existe un convenio con la Consejería de Gobernación para restaurar y digitalizar los manuscritos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 15 de diciembre de 2006