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Entrevista:LILIAN THURAM | Fútbol | Ante el Mundialito de clubes

"Ahora me divierto mucho, antes no chutaba nunca"

Lilian Thuram (Pointe-à-Pitre, Guadalupe; 1972), defensa del Barcelona. Fichado tras el escándalo de corrupción que afectó a la Juve, su antiguo club, el central francés intenta adaptarse a un sistema de juego opuesto al que empleaba desde que llegó al calcio, en 1996. No le abruma demasiado no jugar pese a que ha sido titular en las tres últimas jornadas por la lesión de Márquez. Campeón europeo y mundial con Francia, tampoco está obsesionado con el Mundialito de clubes que el Barça juega esta semana en Japón. A sus 34 años, su inquietud es tener el placer de jugar.

Pregunta. Tras la exhibición ante el Werder Bremen, el Barça sufrió frente a la Real Sociedad (1-0). Y hace una jornada le costó empatar con el Levante. ¿Juegan ustedes a dos velocidades?

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Respuesta. No; el ritmo muchas veces lo marca el partido y si vas 2-0 es normal arriesgarse menos que con un 0-0. Puede dar la sensación de que nos dominen, pero no es así. Ellos también juegan y aprietan.

P. Usted sólo ha ganado a nivel europeo una Copa de la UEFA con el Juventus. ¿Le hace especial ilusión este Mudialito?

R. Cuando me levanto por la mañana, no pienso: "Necesito ganar la Champions o ganar aquéllo". Al final, sólo gana uno. Lo único que puedes hacer es divertirte. Y, si vences, mejor. Yo lo veo así.

P. ¿No piensa en su currículo?

R. Si tienes la fortuna de jugar con la Juve, el Barça o Francia, lo importante es dar lo máximo de tí mismo y no obsesionarse con los trofeos.

P. El América de México seguramente será el rival del Barça en las semifinales de Japón ¿Sabe que el Piojo López, su delantero, fue una tortura para los azulgrana en la era Van Gaal?

R. ¿Si? No soy uno de los que ve fútbol a todas horas, pero le conozco. Durante la gira americana, jugamos contra el América y recuerdo que, mientras ellos se calentaban, yo estaba sentado en el banquillo y le vi. Entonces me saludó con la mano. Claro, ya le conocía del Lazio. No sabía que estaba en México. Fue un buen amistoso (4-4). El América tiene dos arietes rápidos y Ronaldinho jugó la segunda parte...

P. ¿Es tan bueno como parece?

R. Sííí... Es muy bueno.

P. ¿De lo mejor que ha visto?

R. Bueno, yo he jugado con Zidane. Son diferentes. Ronie hace las cosas más rápidas para marcar y Zidane es otra cosa, un hombre de equipo.

P. No se ven muchos goles como el de chilena ante el Villarreal o el de falta ante el Werder...

R. No hace falta esperar eso. Marca la diferencias.

P. ¿Conocía a Iniesta?

R. Un poquito.

P. ¿Y qué le parece?

R. Cuando llegué, la gente me preguntaba qué jugador había descubierto. Y nombre a él.

P. ¿A quién le recuerda?

R. A Iniesta le veo como un jugador perfecto. Es como Trezeguet, que hace lo justo delante de la portería. Si toca de cabeza, de cabeza. Si toca un chut, un chut. Iniesta es así. Cuando toma una decisión, es la buena. Y eso es lo más difícil. No se complica. Hace que las cosas difíciles sean fáciles. Y no lo son. Me acuerdo que le hablé a Raymond Doménech

[seleccionador francés] de Iniesta. Le dije: "Hay un jugador muy fuerte". Y me respondió que en el Mundial tuvo miedo de que jugara el Francia-España. Yo no lo conocía [se ríe], pero otros sí.

P. ¿Cómo lleva su proceso de adaptación? ¿Lo imaginaba así?

R. Yo imagino poco porque no sirve de nada. Cuando juegas, es más fácil. El sistema no es complicado, pero es diferente. No creo que sea más difícil para un defensa que para un delantero. Desde luego, no es la misma filosofía que en el Juventus. Pero eso ya me pasó cuando me fui de Francia a Italia. También pasa cuando cambias de equipo a equipo.

P. ¿Es más difícil la adaptación para un hombre de 34 años o ayuda la experiencia?

R. No se trata de la edad: depende de la persona. Hay chicos de 20 años que no tienen la capacidad de adaptarse.

P. ¿Es duro para un campeón mundial estar a menudo en el banquillo?

R. Los títulos no cuentan: es el pasado. Cuando eres un niño y no juegas, tampoco eres feliz. Eso es normal. El placer de jugar lo tienes con 14, 15, 30 o 40 años. Y si alguien dice que es feliz sin jugar es que algo no va bien. Mi caso es distinto al de Zambrotta porque juega más y yo, para dar lo mejor de mí, necesito actuar más. Pero, de todas formas, en el banquillo no se trata de estar dormido: hay que observar, mirar y entender cómo funciona el equipo.

P. Habla del placer de jugar. ¿Es cierto que los entrenamientos con Frank Rijkaard son tan divertidos? ¿Qué tal con él?

R. Lo difícil es tener problemas con él... Y son divertidos. Se juega mucho con el balón. Por ejemplo, aquí chuto y no tenía el hábito. Aquí se chuta mucho.

P. ¿Chutaba poco?

R. ¿Poco? Poco, no. ¡Nunca! Y es divertido. Es importante para un jugador que cambia querer adaptarse. Es signo de apertura.

P. ¿Qué ha descubierto del Barça que no sabía?

R. Que es importante jugar muy bien. Ésa es la filosofía. Y, si lo haces, tienes más posibilidades de ganar. Y estamos aquí para eso: no es bueno ser segundo. Es la misma mentalidad que la de la Juve, aunque con un estilo distinto.

P. ¿Se ha integrado bien en Barcelona? Salvo Giuly, pocos franceses lo han hecho.

R. Sí, ningún problema. Me gusta mucho la ciudad, muy cosmopolita y con un fuerte sentimiento de pertenencia a Cataluña. Es difícil que no guste. ¿Pero de qué hablamos? ¿De la ciudad o de fútbol? A todos los jugadores les gusta Barcelona, pero otra cosa es el fútbol. Y, si no juegas, acaba por no gustarte la ciudad. Siempre está ligado. ¿Entienden? No estamos aquí [se ríe] de vacaciones.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 11 de diciembre de 2006

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