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sábado, 2 de diciembre de 2006
Entrevista:Thomas Shannon | Secretario de Estado adjunto de EE UU

"La relación con España ha sido y es fenomenal"

Thomas Shannon, secretario de Estado adjunto para el Hemisferio Occidental, es el responsable máximo de la política de Estados Unidos en América Latina. Diplomático de carrera de 48 años trabajó en la Embajada de EE UU en Caracas como consejero político entre 1996 y 1999 y más tarde fue nombrado por el presidente George W. Bush para trabajar en la Casa Blanca y el Consejo Nacional de Seguridad. "La relación con España ha sido y es para nosotros fenomenal", dijo ayer en una amplia entrevista con EL PAÍS, en la residencia madrileña del embajador norteamericano en España. He aquí los tramos esenciales del diálogo:

Pregunta. ¿Está usted desiraquizando, por así decir, las relaciones entre España y Estados Unidos a través de una latinoamericanización?

"Tenemos una visión común sobre el futuro de Cuba, el democrático"

"Creo que estamos ante un cambio significativo en América Latina"

"No necesitamos cruzadas contra el populismo en Latinoamérica"

"El proceso de Venezuela tiene lugar dentro de un contexto democrático"

Respuesta. Bueno, es una pregunta muy interesante. Porque mi negociado es el Hemisferio Occidental. A pesar de los virajes en nuestra relación a raíz de Irak, yo he estado centrado desde el comienzo de mi actuación en el papel muy importante que España ha tenido y tiene en América Central, América del Sur, y el Caribe en los que tenemos convergencia y compartimos valores e intereses. Necesitábamos sacar ventaja de esto, tanto para la salud de nuestra relación bilateral como para la de la región.

P. Usted se reunió con representantes del Ministerio de Exteriores español antes de ser confirmado como secretario de Estado adjunto por el Senado en septiembre de 2005, ¿no es así?

R. Sí. Fue una situación curiosa. Antes de ser confirmado yo trabajaba en la Casa Blanca y en el Consejo Nacional de Seguridad. En cierto modo anticipé mi traslado al Departamento de Estado sin estar todavía allí. Por tanto, los contactos con la diplomacia española eran parte de mi antiguo trabajo y del nuevo.

P. Y la relación, ¿se ha incrementado o consolidado desde entonces durante este año?

R. Sí. Para nosotros ha sido y es fenomenal, ha sido útil y nos ha venido muy bien. Porque en términos estratégicos tenemos un compromiso con la democracia, el libre comercio y la integración económica. He de decir que en términos prácticos, España tiene mejor acceso a algunos importantes protagonistas en la región mientras que nosotros los tenemos respecto a otros.

P. Cuba, ¿ha sido objeto de análisis minucioso?

R. Sí. Hemos tenido un debate activo con el Gobierno español sobre Cuba y sobre toda la región. Tenemos una visión común sobre el futuro de Cuba, el futuro democrático. La influencia histórica de España es relevante y representa un mirador que nosotros quizá no tengamos.

P. En 1961, el presidente Kennedy dijo que América Latina estaba en revolución y que EE UU estaba en el lado correcto. ¿Lo está ahora?

R. Creo que estamos ante un cambio significativo y diría histórico en América Latina. Y lo que Kennedy decía entonces podría describir lo que está pasando ahora. Creo que estamos en el lado correcto de la historia. Tenemos que articularlo, hemos de hablar con nuestros socios en la región y ayudarles a entenderlo. Hay expectativas revolucionarias que han germinado y que expresan el deseo de los pueblos de participar no solo en los beneficios del crecimiento económico y social sino en el gobierno de sus destinos nacionales, lo que supone mucho más que ir a votar . Y los Gobiernos quieren dar respuesta a todo esto. En este contexto vemos una dinámica interesante. Por ejemplo, el populismo de figuras como Hugo Chávez, presidente de Venezuela. Por más izquierdistas que puedan ser vistos, están actuando en un marco democrático aun cuando puedan ser autoritarios de corazón. Y esto es positivo, es una cosa buena.

P. Chávez acude mañana como seguro ganador a las elecciones en Venezuela. ¿Qué espera usted a partir de su más que probable victoria?

R. La lucha política que se desarrolla dentro de Venezuela ahora es conducida a través de instituciones democráticas. Esto es muy importante. Lo que nos preocupaba es el respeto por ciertas libertades que permiten a la gente gozar de las ventajas de las instituciones democráticas: libertad de expresión y de reunión y especialmente en orden a que los ciudadanos puedan organizarse como sociedad civil. Dicho esto, hay que decir que el proceso de Venezuela tiene lugar dentro de un contexto democrático. Y al tiempo expresar la solidaridad con la gente que quiere ganar espacio democrático.

P. ¿Se necesita impulsar una cruzada contra el populismo lationamericano?

R. No, no necesitamos cruzadas. Nosotros hemos tenido varias oleadas de populismo en EE UU y este fenómeno existe en todo país democrático. Cuando las instituciones no funcionan bien, la gente se siente frustrada y busca opciones. Franklin D. Roosevelt, por ejemplo, era demócrata, pero fue elegido como una respuesta populista a la desastroza gestión de los problemas económicas durante la Gran Depresión de los años treinta. Vayamos al punto: si los líderes populistas de América Latina se ven a sí mismos ante una tarea de recrear el consenso político tienen la oportunidad de hacer algo positivo, pero si practican la división política esto sería profundamente negativo para la sociedad.

P. Ha hablado con sus colegas españoles sobre Nicaragua antes de la victoria de Daniel Ortega, ¿cuál es su impresión ahora?.

R. Hemos intercambiado opiniones e ideas antes de la elección de Ortega. La relación entre Ortega y su vicepresidente Javier Morales, ex portavoz de la llamada contra nicaragüense, muestra hasta qué punto ha cambiado Nicaragua. Para bien, claro. Acabo de reunirme con Ortega en el pasado martes. Ha sido una reunión muy positiva.

P. Ecuador. ¿Formará Rafael Correa un gobierno revolucionario?

R. La elección de Correa expresa el deseo y la esperanza de los ecuatorianos de cambiar, de obtener gobiernos que trabajen y que puedan responer de sus actos. Correa se encuentra ante un tremendo desafío porque nadie recuerda la última vez que un presidente pudo concluir su mandato en Ecuador. Pero Correa tiene que saber que hay muchos países en la región que desean el éxito de Ecuador, incluido EE UU.

P. Ayer juró el nuevo presidente de México en una situación crítica, ¿Augura usted una normalización rápida?

R. La situación parece más complicada de lo que es. Creo que vamos a ver la normalización de la situación a partir de ayer. Por nuestra parte, vamos a tener una muy buena relación con el presidente Felipe Calderón y con su Gobierno.

P. ¿La política de EE UU de cambio de régimen en América Latina ha quedado obsoleta?

R. Esa no es nuestra política. Nosotros hablamos de democracias. Las palabras cambio de régimen no forman parte de nuestro vocabulario.

P. Usted no es neocon como algunos de sus predecesores Otto Reich y Roger Noriega, ¿o sí?

R. Ja, ja, ja. Soy un funcionario del servicio exterior. Soy un profesional, un diplomático consagrado a mi país.El primer espada de la política de EE UU en América Latina aplica, durante su primer año en el puesto, una política de diálogo tras el fracaso de la línea dura practicada por sus predecesores Otto Reich y Roger Noriega. Shannon, diplomático de carrera, explica que la política de cambio de régimen "forma parte del vocabulario" de EE UU, y que su relación con el Ministerio de Asuntos Exteriores español se ha consolidado a lo largo de su primer año en el cargo.

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