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El 70% de las prostitutas inmigrantes se ven obligadas a ejercer por mafias, según un estudio

El informe se presenta en Feminario, un encuentro feminista que se celebra en Córdoba

Victoria Virtudes, que lleva 30 años ayudando a mujeres prostituidas desde el asociacionismo, ha realizado un estudio entre 200 meretrices inmigrantes. El 70% dijo que ejercía coaccionada por las mafias, el 40% que era obligada a mantener relaciones sin preservativo y ninguna se prostituía en su país de origen. Virtudes presenta su estudio hoy en Córdoba durante la decimocuarta edición del Feminario, un encuentro feminista en el que se debatirá sobre la regularización de la prostitución, un asunto espinoso en el que existen dos voces enfrentadas, incluso, dentro de los mismos movimientos feministas.

Para algunas organizaciones y expertas, esa medida podría reducir el nivel de explotación que sufren las mujeres que se prostituyen. Para otras, la regularización supone perpetuar esa misma explotación y la violencia contra las mujeres. La directora de cine Helena Taberna, que no es experta en esta materia, navega en la duda. "Estoy cercana a quienes denuncian la explotación, pero también creo que puede ser un asunto de libertad de elección". La realizadora, que ha acudido a la XIV edición del Feminario en Córdoba para proyectar su documental Extranjeras, no lo tiene claro. "Espero que tras el Feminario tenga una opinión formada".

Tabernas presenta su cinta hoy. Antes, podrá escuchar a las participantes de la mesa de debate Ellas; Prostituidas no prostitutas. Rafaela Pastor, responsable de la organización del Feminario, sostiene que la opinión mayoritaria que se defenderá en el encuentro será la de no regularizar esa actividad. De hecho, la Plataforma Andaluza de Apoyo al Lobby Europeo de Mujeres, que ella preside, va a emprender durante 2007 una campaña contraria a la legalización.

En la mesa redonda de hoy, participa Victoria Virtudes, experta en salud sexual y reproductiva de la Clínica Medical de Madrid. Presentará un estudio que ha elaborado entre 200 prostitutas extranjeras que ejercen en Madrid. El 41% de las meretrices que ha entrevistado son de origen subsahariano, el 40% proceden del Este de Europa y el 19%, de países latinoamericanos.

Virtudes confiesa que está desolada por los resultados que ha obtenido. Dice que el 70% de ellas admitieron que eran obligadas por las mafias a prostituirse, que al 40% les coaccionaban para que practicaran el coito sin preservativo y que ninguna de ellas era meretriz en su país de origen. Virtudes maneja más datos: ninguna trabajaría en lo mismo si volviera a su país y sus familias no saben a qué se dedican en España. Además, el 50% dice que ha sufrido agresiones físicas, psicológicas o verbales.

Contra la regularización

Ante este panorama, Virtudes dice que tiene claro que la regularización no es una solución asumible: "La prostitución es una relación de poder y regularizarla sería legalizar la explotación". Además, sostiene que, para tratar de atajar el problema, se debería perseguir legalmente a los que pagan por obtener sexo.

Amelia Varcárcel, filósofa feminista miembro del Consejo de Estado, estaba previsto que también participara ayer en la inauguración del Feminario con una ponencia sobre La ciudadanía de las mujeres. Pero problemas de salud, según indicaron ayer fuentes de la organización, le impidieron asistir al encuentro de Córdoba.

Sin embargo, Varcárcel sí explicó su posición sobre este problema a este periódico. La filósofa encuadra el fenómeno de la prostitución dentro de una "geopolítica de la sociedad" que permite que "se esté traficando con mujeres de países muy pobres". Según su opinión, detrás de la campaña para la regularización están aquellos que se lucran con este negocio y que querrían "que su dinero oliera bien". "Al lado de estos hay personas de buena voluntad que creen que es una actividad libre", afirma Valcárcel.

Sin embargo, la filosofa se pregunta: "¿Si finalmente se considerara una profesión, habría que hacer, por ejemplo, cursillos de formación? ¿O en las oficinas de empleo tendrían que ofertarse plazas como prostitutas?" Valcárcel prefiere centrar su atención en las razones que generan el problema y vuelve a lanzar una interrogación: "¿Por qué los varones reclaman a las prostitutas?". Dice desconocerlo, aunque sostiene que, antes de la liberación de las mujeres, se argumentaba que existían meretrices para suplir lo que las mujeres supuestamente honradas no daban a los hombres: "Pero, ¿ahora, por qué existe? ¿Por qué los hombres renuncian al esfuerzo de seducción?".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 11 de noviembre de 2006