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Reportaje:

"Helguera es el que piensa"

El central italiano Cannavaro dedica grandes elogios al jugador olvidado por Capello, su nueva pareja en la zaga del Madrid

La FIFA lo nombró mejor central del Mundial de Alemania y ayer, Fabio Cannavaro, adjudicó otro título a su colega Iván Helguera, compañero en la defensa del Madrid. "Es el defensa más inteligente del equipo", dijo el italiano, gesticulando con las manos en señal de sosiego; "es el que más razona, el que recibe el balón y, tranquilo,piensa antes de decidir".

Hoy Helguera se ha ganado un puesto en el Madrid que recibirá al Barça el domingo. Pero la semana pasada estaba seguro de que nunca más volvería a ponerse la camiseta que tanto orgullo le hacía sentir. Helguera creía que lo que le había dicho Pedja Mijatovic, el director de fútbol del Madrid, equivalía a una sentencia: "Búscate equipo porque aquí no vas a jugar nunca. No contamos contigo".

El central acudía a entrenarse mordiéndose la lengua y, a veces, con los chicos de la cantera

Desde que se cerró el mercado, a finales de agosto, el central acudía a los entrenamientos mordiéndose la lengua. Cuando tenía suerte se ejercitaba junto a sus compañeros, cuando no, Capello, el técnico, lo ponía a jugar con los chicos de la cantera. La noche del cierre del plazo de contrataciones el club le había quitado su viejo dorsal, el seis, para dárselo a Diarra. El Madrid alegó que su traspaso al Racing estaba hecho y que la pertinacia del futbolista, empeñado en quedarse, había cogido al presidente Ramón Calderón por sorpresa.

Helguera vivió la tarde del 31 de agosto con verdadero furor. "¡Ahora sí que no me voy!", rugió, cuando se enteró de que el club había llevado las negociaciones hasta el límite. Sólo faltaba su firma, pero no la estampó. Tampoco se fue al Fenerbache, como le propuso el Madrid. Sospechaba que tras la oferta del equipo turco había un grupo de comisionistas interesados en hacer un negocio a su costa.

Helguera fue ninguneado por Capello en la misma medida que sufrió el desprecio de Juan Ramón López Caro la temporada pasada. Cuando Capello le dijo que sería titular en Getafe, el sábado, se sintió sorprendido. Llevaba nueve meses sin contar para sus entrenadores y había procurado refugiarse en su familia para no pensar demasiado en su desgracia. No esperaba volver a ponerse la camiseta blanca. No salió de la perplejidad cuando saltó al campo, nervioso como un juvenil. Luego dijo que con un poco de "miedo".

No era la primera vez que Helguera afrontaba una situación desesperada. Antes que Capello, cuando jugaba en el Espanyol, el cántabro se había enfrentado a la intransigencia de Marcelo Bielsa. El técnico argentino, igual que Capello, se había convencido con la primera ojeada: vieron un flaco sin ninguna condición física que animara a la esperanza. Pero en el Espanyol, como el sábado en Getafe, con el Madrid, el jugador demostró que el fútbol esconde héroes donde nadie los espera.

El mejor defensa del Mundial -según la FIFA- tampoco habría apostado por él. Pero en ocasiones, el fútbol se rinde a valores intangibles. "Iván", dijo ayer Cannavaro; "tenía problemas con el club, pero es un gran defensa y tiene dos cojones".

Además de los atributos propios de su género, Helguera se ha revelado ante Capello como un jugador de ventajas insospechadas. Le ocurre, en otro sector del campo, más o menos lo que le pasó a Cicinho, Guti y Robinho. De pronto el entrenador observó que debajo de la carcasa de saltamontes habitaba un competidor febril, astuto para colocarse, fiero para ir al cruce y desinhibido para hacer algo que nadie se atrevía a hacer en los 30 metros que separan el círculo central de Casillas. En Getafe y en Rumanía, contra el Steaua, el jugador postergado hizo algo aparentemente sencillo pero tan raro en el Madrid de Capello que hasta pareció mágico: pidió la pelota.

Cuando Cannavaro habló del defensa más "inteligente" del Madrid habló de eso. De la naturalidad que exhibió su compañero para apoyar a los volantes y distribuir el juego en corto y en largo. "El pase", que diría Del Bosque, "es la base del fútbol".

Justo cuando el Madrid redescubrió el regate con Robinho y la organización con Guti, Helguera se ofreció para iniciar las jugadas. Ahora el equipo empieza a tener forma de equipo. Ahora Mijatovic se acuerda de Helguera. "Tenemos que contar con todos nuestros jugadores", dijo ayer el montenegrino. "Hay algunos que han estado a punto de estar fuera pero ahora están aquí y tienen que hacer todo lo posible para ayudar al club a conseguir objetivos importantes".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 20 de octubre de 2006