Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

Una escultura para reconciliarse

El artista canario Martín Chirino es el autor de la escultura con la que el pueblo de Morata de Tajuña y la Asociación de Amigos de las Brigadas Internacionales han homenajeado a los soldados que vinieron del extranjero a luchar en el bando republicano.

Está erigida en el cerro de Casas Altas, sobre un pie de tres metros. En el mismo lugar donde se levantaba otro monumento durante los años de la Guerra Civil: un puño cerrado que fue volado durante la contienda. La de Chirino son dos manos -de otros tres metros de altura- apretándose la una a la otra. Una abierta que envuelve a la otra, cerrada en un puño. "La mano abierta de la solidaridad sobre un puño cerrado", explica su autor, "simboliza las dos Españas enfrentadas del momento de la contienda. Chirino aseguró que la disputa ha quedado atrás, que es parte de la memoria histórica, pero que ha quedado solventado. "Es un canto a la solidaridad, sin acritud y sin ningún tipo de reivindicación, porque lo que hay que intentar es una mayor unidad entre nosotros". El estilo recuerda al del cartelismo propio de la guerra donde el arte y la propaganda política mantenían una estrecha relación.

"Me gusta mucho, porque simboliza la paz, pero también, y de forma muy clara, la fuerza", dijo al pie de la estatua Jack Jones, uno de los brigadistas que acudieron al acto.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 8 de octubre de 2006