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Reportaje:

La "revolución" de los jóvenes del PP es Rajoy

El congreso de Nuevas Generaciones cierra con un alegato a España y a la libertad

La frase "hay que impulsar una auténtica revolución ideológica desde el centro" con la que los jóvenes del PP acapararon ayer titulares de prensa tiene un significado muy moderadamente revolucionario. Esa revolución, según explicaron ayer, consiste en trabajar para que Mariano Rajoy gane las próximas elecciones. La "revolución" de los jóvenes del PP es Rajoy, quien no aparenta un perfil muy revolucionario.

Nacho Uriarte, nuevo presidente de Nuevas Generaciones, ofreció a su líder la mano de obra de los cachorros del PP para "trasladar el proyecto de Rajoy" porque su líder no sólo va a ganar, sino que "se va a comer las próximas elecciones generales". Según Uriarte, "los jóvenes tienen que elegir entre la España sectaria de Zapatero o una España que apueste por la libertad". Y Rajoy aceptó esa oferta de joven mano de obra disponible. "En política", dijo, "no se está para hacer análisis ni comentarios; se está para trabajar".

Quizá porque Rajoy prefiere que trabajen en vez de dedicarse a discutir, la dirección del PP avaló la candidatura de Uriarte y desanimó a potenciales competidores. El problema es que el candidato oficial cosechó casi un 30% de abstención, cuando lo habitual en este tipo de cónclaves es un respaldo casi unánime de todos los compromisarios.

Como la cantera popular había hablado de "revolución ideológica", Rajoy les brindó tres ideas: "Haced de España una utopía"; "Queremos una España comprometida con la libertad", y "No queremos hablar de la II República; el pasado, pasado está". La afición juvenil le jaleó como si estuvieran en un estadio de fútbol cuando Rajoy desgranó cómo es la España que él quiere. Cuando dijo: "Queremos una España más libre, donde el mérito y el esfuerzo tengan su justo reconocimiento, donde el deseo de mejorar sea el estímulo para los más trabajadores, los más audaces, los más responsables", un militante bramó: "¡Viva España!". Todos soltaron un "¡Viva!" y, en pie, estuvieron un rato tarareando el "oe, oe, oe" a España como si acabaran de ganar algo.

"El pasado, pasado está"

Cuando se calmaron, siguió: "Queremos un país donde la violencia y la intolerancia vivan definitivamente desterradas". Esa España, dijo, no estaría "atrapada por las obsesiones del PSOE que lidera Zapatero", lo que para él significa que no se hablaría de la Memoria Histórica, una ley que va a empezar a debatirse en el Congreso. "Nosotros queremos hablar de Educación, no de la II República; queremos mejorar nuestra competitividad, no juzgar políticamente lo que hacían los políticos que gobernaban España hace 50 años". Es decir: "El pasado, pasado está".

El cierre del congreso juvenil sirvió también para promocionar a María Dolores de Cospedal

la candidata del PP a la Junta de Castilla-La Mancha. De Cospedal se ganó a los suyos con una frase de apoyo al Papa en su polémica con el islam: "Doy gracias a Dios por haber nacido a este lado de la Alianza de Civilizaciones y no en el otro, porque si hubiera nacido en el otro no podría estar hoy hablando aquí".

* Este articulo apareció en la edición impresa del Lunes, 25 de septiembre de 2006