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Entrevista:Antoni Abad

"El móvil es una herramienta increíble para capturar fragmentos de realidad"

Antoni Abad ya era un cotizado videoartista cuando se lanzó a las aguas revueltas del arte y las nuevas tecnologías. Ahora, con Canal Accesible, se ha convertido en el primer español que en dos décadas gana el Ars Electronica Prix, el premio más prestigioso en el ámbito de las artes digitales.

Hace cuatro años, cuando tuve por primera vez un teléfono móvil con cámara integrada, descubrí una herramienta increíble que podía capturar fragmentos de realidad y además difundirlos de inmediato a través de aquel gigantesco megáfono que es Internet". Así, Antoni Abad (Lleida, 1956) recuerda el principio de una historia de amor y experimentación, que -a través de sucesivas etapas- ha desembocado en Canal Accesible, galardonado con el Golden Nica en la última edición de los Premios Ars Electronica, que otorga el centro homónimo de Linz en Austria.

Desarrollado en el Centro de Arte Santa Mónica de Barcelona, entre diciembre y marzo de este año, Canal Accesible forma parte de una serie de obras participativas, que utilizan la tecnología para dar voz y visibilidad a colectivos que no tienen presencia activa en los medios de comunicación o que, aún peor, son objetos de una mirada distorsionada y negativa. Primero fueron los taxistas de Ciudad de México (Sitio Taxi), después los gitanos de Lleida y León (Canal Gitano) y las prostitutas de Madrid (Canal Invisible). En Canal Accesible los protagonistas son 40 discapacitados que se propusieron realizar una cartografía de la Barcelona intransitable, fotografiando y publicando en tiempo real en Internet todos los obstáculos, que afectan diariamente a una comunidad de 6.000 personas sólo en Cataluña.

"Mis obras combinan arte y tecnología, tienen vertiente antropológica y sociológica"

La estructura de los proyectos es siempre la misma, aunque se ha ido simplificando y optimizando, junto con la rápida evolución de los móviles. "Seleccionamos los participantes, les proporcionamos un teléfono multimedia y les explicamos cómo enviar textos, fotos, sonidos y vídeos a una web, programada por Eugenio Tisselli, donde son publicados de inmediato en canales individuales o colectivos. En este espacio público digital, los emisores pueden explicar su realidad sin ninguna mediación e interactuar con los receptores, es decir, con todos los internautas, a través de los foros", explica Abad, con la cara de quien aún no se cree que acaba de ganar el premio más prestigioso y también más generoso (10.000 euros) de las artes digitales, que se añade al Premio Nacional de Cultura (18.000 euros), que la Generalitat de Cataluña le otorgó en junio.

"La idea me vino con los motoboys de São Paulo, un colectivo de 120.000 personas indispensables en la caótica metrópolis brasileña, que sólo aparecen en los medios por hechos truculentos, incidentes y asaltos". El proyecto nunca se llegó a realizar, pero puso las bases para Sitio Taxi, cuyos foros siguen funcionando desde marzo de 2004. Canal Gitano y Canal Invisible se acabaron con la clausura de la exposición para la que habían sido producidos, pero los taxistas mexicanos y los discapacitados barceloneses se han organizado en asociaciones y continúan las emisiones. "Con Canal Accesible se pasa de la descripción de la realidad a la denuncia y la reivindicación, que se materializan en un mapa, en permanente actualización, de los puntos negros de la Barcelona inaccesible: barreras arquitectónicas, dispositivos adaptados que no funcionan y casos de incivismo", explica el artista, quien ha reunido todos los canales en la web: www.zexe.net.

La tibieza con que ciertos sectores del mundo del arte acogieron su propuesta no le preocupa. "No me importa mucho el debate sobre lo que es o no es arte. Mis trabajos combinan arte y tecnología, tienen una vertiente sociológica y antropológica e impulsan un uso social de las redes telemáticas, pero lo cierto es que son financiados por centros de arte", señala Abad, a punto de salir hacia Costa Rica, donde creará el Canal Central, gestionado por inmigrantes nicaragüenses de San José, en el marco de la exposición Estrecho dudoso, organizada por el Centro de Arte Teor/ética.

"Cada idea tiene su forma de

materializarse, pero en esta fase sólo se me ocurren ideas relacionadas con la tecnología. Las exposiciones y el libro que se acaba de publicar deben considerarse enlaces analógicos al proyecto, así como lo es este artículo... en ciertos casos son más eficaces los medios analógicos", afirma Abad, citando la muestra The Real Royal Trip en el P.S.1 de Nueva York, de la que fue comisario Harald Szeemann. Entonces el artista "parasitó las redes analógicas del museo (el mailing y todas las monedas que salían de taquillas, librería y cafetería)" con miles de pegatinas amarillas con una mosca negra y la dirección web de Z.exe, su primera obra de software art. "Z nació como una forma de vida artificial muy primitiva y se ha convertido en una comunidad que sigue expandiéndose desde 2001", explica Abad, quien empezó su trayectoria como escultor y descubrió el vídeo durante una estancia en el Banff Art Center, en Canadá. "Entré con una cinta métrica y salí con una cinta de vídeo", recuerda, aludiendo a las instalaciones que realizaba en aquella época, "en las que intentaba medir la realidad que me rodeaba -y me superaba- con el palmo de la mano, una medida contenida en mi propio cuerpo".

Los audiovisuales le consagraron como uno de los jóvenes artistas españoles con más éxito internacional. Le representaban las galerías más poderosas y sus obras se exponían en las principales citas artísticas, cuando sorprendió a todos lanzándose al vacío de la red como el funámbulo de Últimos deseos, el vídeo que le representó en la Bienal de Venecia de 1999. La historia le ha dado la razón.

* Este articulo apareció en la edición impresa del Sábado, 23 de septiembre de 2006