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Día europeo sin coches

La presión del tráfico sobre el centro de Valencia abre el debate de limitar el acceso

Asociaciones de vecinos de Ciutat Vella exigen la restricción de la circulación en el distrito histórico

Cinco asociaciones de Ciutat Vella, en Valencia, se manifestarán hoy durante la celebración del Día Europeo Sin Coche para exigir la regulación del tráfico, la implantación de las tarjetas de residentes -que limitan el acceso de los automóviles en determinadas zonas y sólo permiten el paso a personas autorizadas- y más plazas de aparcamiento para los habitantes del distrito. Los miembros de estos colectivos arguyen que para preservar el corazón histórico de la ciudad se debe rebajar la presión del tráfico y convertir el centro en una zona peatonal. El Ayuntamiento no se ha pronunciado al respecto.

El Ayuntamiento se escuda en el miedo de los comerciantes a perder ventas

"Me parece bien que se celebre el Día Europeo Sin Coches pero este tipo de iniciativas se quedan siempre demasiado cortas porque no exigen un replanteamiento del problema en su totalidad". Así se manifestó Carlos Sánchez, presidente de la Associació Veïnal del Barri del Mercat, una de las cinco asociaciones de Ciutat Vella que ha convocado para hoy una manifestación con el objetivo de conseguir "soluciones integrales" a un problema cada vez más acuciante: "La ocupación del centro histórico". El invasor es el coche; las víctimas, el corazón de la ciudad y sus residentes. Estas cinco entidades -El Palleter, Barri del Carme, Seu-Xerea, Amics del Carme y El Mercat- piden la regulación del tráfico, la implantación de la tarjeta de residentes y crear espacios de aparcamiento reservados para los vecinos de la zona porque "no hay para todos" sostienen.

"Coches que invaden la calle, coches que bloquean las puertas de las viviendas, coches que circulan a gran velocidad por donde ni siquiera deberían transitar, bocinazos a cualquier hora del día", son algunas de las situaciones que la Associació Veïnal del Barri del Mercat denunció ante el Síndic de Greuges el pasado 31 de marzo. Según un estudio de esta entidad, realizado a finales de 2005, el 75,84% de las pocas calles peatonales con las que cuenta el barrio están ocupadas ilegalmente por vehículos. "Las medidas que toma el Ayuntamiento para poner remedio a este caos, como multar a los coches mal aparcados o llamar a la grúa, no son efectivas", dice Sánchez. Toni Casola, portavoz de Amics del Carme, coincide con Sánchez en su planteamiento: "Es como intentar cortar una hemorragia poniendo tiritas", afirma. El barrio de El Carme tiene alrededor de 5.800 habitantes y 2.350 turismos censados pero por calles como la de Serranos "pasan diariamente unos 10.000 coches", asegura el portavoz. Para Casola "no se trata sólo de hacer más habitable un barrio afectado por la despoblación -en 1981 El Carme contaba con casi 9.000 vecinos- sino de preservar edificios como la Llotja -declarado Patrimonio Mundial de la Humanidad- y protegerlos del trasiego continuo de vehículos". Sin embargo, la peatonalización de algunas de las zonas de Ciutat Vella, que según las entidades convocantes ha supuesto la reducción en un 50% del espacio de aparcamiento existente, tiene que ir acompañada de otras medidas. "Los coches siguen teniendo acceso a la zona -la mayoría de las calles aún no son peatonales-, los residentes continuamos con el mismo problema de siempre pero el espacio cada vez es menor", afirma el portavoz.

Además de exigir la restricción del tráfico en el corazón histórico de la ciudad, estas entidades denuncian la falta de plazas de aparcamiento para los habitantes de la zona. En el último año se han adjudicado un total de 400 plazas en el distrito: 180 en la calle del Marqués de Busianos, unas 160 en Guillem Sorolla y 58 en el aparcamientos de la calle Alta. Sin embargo, Casola arguye que, muchas veces, el sistema de adjudicación no prioriza "como debería" el derecho de los residentes sobre el resto de ciudadanos a adquirir estas plazas. A modo de ejemplo, el representante de Amics del Carme, explica el caso de la calle Alta. "En ese garaje, las plazas se subastaron al mejor postor y los precios llegaron hasta los 42.000 euros", lamenta. Sánchez, por su parte, defiende la necesidad de cubrir preferentemente la necesidad de los vecinos porque "son los turismos que pasan más tiempo aparcados en la superficie" y, en su opinión, se trata de que los peatones recuperen el espacio que los coches ocupan actualmente.

"El Ayuntamiento niega la posibilidad de restringir el tránsito en estas zonas y afirma que su posición responde a la de algunos comerciantes como los del Mercado Central que temen que el corte de la calle de la Bolsería suponga una reducción en la venta", explica Casola. Este periódico intentó sin éxito contactar con la concejalía de Circulación y Transportes para conocer de primera mano la opinión del Ayuntamiento acerca de esta posibilidad y de las demandas asociativas restantes.

Los sindicatos también han manifestado sus reclamaciones con motivo de la celebración de la séptima jornada sin coches, que se enmarca en la Semana Europea de la Movilidad. CCOO-PV instó al Gobierno valenciano a impulsar una Ley de Movilidad para potenciar el transporte público, fomentar la intermodalidad -la combinación de medios de transporte para acudir al centro de trabajo- y favorecer los sistemas de transporte a los polígonos industriales. UGT-PV, en cambio, denunció que "las escasas actuaciones del Ayuntamiento para poner coto a la contaminación atmosférica se limitan al reparto de bonos gratuitos, carteles, cuadernos divulgativos, cierres puntuales y acciones de cara a la galería".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 22 de septiembre de 2006