Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra
Reportaje:Raymond Pettibon

"El 'copyright' obstaculiza la creación"

Sus fuentes de inspiración son el cómic, las viñetas políticas, el cine negro, el surf, la literatura y los símbolos de la cultura pop. El artista norteamericano acribilla desde sus dibujos con un sentido crítico y cierto humor negro. Esta semana inaugura una exposición en Málaga.

Es el chico malo del arte norteamericano. El incorrecto, el oscuro, el pasota, el confuso y el lúcido a la vez, el que mete el dedo en la llaga y después se lo chupa. Es dibujante. Sus primeros dibujos conocidos fueron portadas de una banda punk, Black Flag, de la que formaba parte su hermano. Actualmente no hay colección de arte contemporáneo que se precie que no cuente con alguna obra suya. Sus dibujos cercanos a la estética del cómic llevan casi siempre textos retorcidos, punzantes o de una extraña mística que se queda rondando la cabeza. Para este artista nacido en Tucson (Arizona) en 1957, pero californiano por convicción, imagen y texto tienen que unir sus esencias para tener un sentido unitario, para darse fuerza. ¿Como la letra y la música en una canción? "Sí, es una manera elegante de explicarlo. Mis dibujos son como una canción", dice. "Puedes tomar la letra de una canción, por ejemplo, alguna de los primeros tiempos del rock and roll, y al leer la letra te puede parecer ridícula, pero en el contexto de una música determinada, y cantada por Elvis, Gene Vincent o cualquier buen cantante, cobra otra dimensión".

"Mis dibujos son como la letra y la música de una canción. Imagen y texto se dan sentido uno al otro"

Raymond Pettibon habla de forma algo entrecortada, con largos silencios al otro lado de la línea telefónica. Duda. Deja frases incompletas. Graduado en económicas y profesor de matemáticas por un breve periodo, es autodidacta en arte. "Mis primeras referencias eran las historietas de humor político en los periódicos, las que salen en las páginas editoriales. Ése es mi principal punto de partida. Yo tomo prestado de todo y de todos lados, personajes de la televisión, de los dibujos animados", explica.

Sus trabajos usan con frecuencia citas literarias de escritores como Henry James, John Ruskin, Marcel Proust, William Blake o Beckett. Citas textuales, préstamos. En el tira y afloja de la piratería y los derechos de autor, hoy en día una técnica como el collage no podría haberse inventado. "El copyright se ha convertido en un asunto de política económica, incluso desde entidades como Disney, que nunca hizo nada original en su historia. Los derechos intelectuales se están convirtiendo en un obstáculo para la creación y están extendiendo esas trabas hacia el futuro".

Pettibon pertenece al Olimpo del arte contemporáneo. Su relación con el cómic puede ser comparable a la de Roy Lichtenstein aunque, en el fondo, sean polos opuestos. "Ambos tomamos prestado del cómic y a primera vista podría parecer que partimos de la mismsa intención, pero creo que en la obra de Lichtenstein la sensibilidad hacia el pop incluía el mal gusto de lo popular, el camp, que él filtraba adaptándolo a la pintura, al arte", comenta. "Mi relación con el cómic es sólo como fuente de información, sin referirme a él concretamente. Me interesa más como lenguaje internacional para la representación visual".

En 2000 expuso en el Macba, ahora el CAC Málaga reúne 300 dibujos de las series más significativas de la última década, además de dos películas de animación. Pettibon no encuentra ninguna inferioridad en el dibujo frente a la pintura. "Es más barato", apunta. "La pintura tiene periodicamente problemas con los que no me identifico". Aunque en los últimos tiempos también pinta murales. "Los hago si hay una superficie que me atrae o que es muy visible, como lo haría un artista de grafiti. El contexto es importante para ese tipo de obra. Para mí no hay demasiada diferencia, salvo la de la escala del dibujo".

Sus dibujos son inquietantes, punzantes, alejados de lo políticamente correcto, que suele ser una frontera para muchos artistas actuales. "No me impongo límites, sobre todo los que vienen desde arriba: de las autoridades o el Gobierno. Pero tampoco quiero herir la sensibilidad de las personas que puedan tener alguna discapacidad, ni hacer mofa de la gente. Ésos puede que sean mis límites".

A veces suena como una

reen- carnación del espíritu contracultural de los años setenta. "La contracultura de los sesenta-setenta surgió en Estados Unidos entre gente que tenía acceso a medios de comunicación y que a la vez podían ser llamados a filas para combatir en la guerra de Vietnam. Ahora es distinto. Hoy los medios de comunicación se han hecho tan cómplices del régimen político que ya no hay separación, no hay distancia crítica alguna. Siempre habrá disentimiento. El espíritu de la contracultura de los setenta sigue estando ahí pero no tiene la misma fuerza, ni la capacidad de reacción en las calles que en esa época. Es lo que llamamos la mayoría silenciosa. De todas formas, yo no represento a nadie más que a mí mismo".

Raymond Pettibon. CAC Málaga. Alemania, s/n. Del 22 de septiembre al 3 de diciembre.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 16 de septiembre de 2006