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Reportaje:Mundial de baloncesto 2006

El serbio más americano

Rakocevic, tirador nato y jugador clave de Serbia, presume del día en que anuló al estadounidense Allen Iverson

Igor Rakocevic lleva el baloncesto en la sangre. Su padre Goran, ex jugador del Estrella Roja de Belgrado, le transmitió una insólita capacidad para anotar y una agresividad que le han convertido en uno de los escasos jugadores capaces de decidir cualquier partido y en cualquier situación. Junto a Darko Milicic, Rakocevic es el jugador más peligroso de cuantos tendrá hoy delante España. Vive para anotar, pero él subraya que también sabe defender. "Me gusta porque también te proporciona grandes sensaciones", cuenta. "Desde pequeño he sido un buen defensor y cuando logras parar a un rival, la sensación es increíble. Jugando en Minnesota me tocó defender una vez a Allen Iverson y en los 17 minutos en los que estuve en la cancha, sólo pudo anotar dos puntos. Fue muy especial".

Es el líder de un equipo renovado y ha cerrado la primera fase con una media de 19,8 puntos

El escolta serbio se ha establecido en España. Víctima de la mala temporada del Real Madrid, en el que no pudo rendir lo que esperaba debido a una serie de lesiones y a que enfermó justamente cuando se disputaban los play-offs, recibió la carta de libertad y hace sólo unos días ha fichado por el Tau de Vitoria. Pero su primer club en España fue el Pamesa Valencia, en el que jugó la temporada 2004-2005, poco después de proclamarse campeón del mundo con la selección yugoslava en Indianápolis. Entonces no asumía el papel de líder. Pero tras la renovación de la selección serbia, del equipo campeón sólo han permanecido él, Milicic, y el base del Pamesa, Avdalovic.

Justamente en el equipo valenciano, Rakocevic coincidió también con varios de los jugadores argentinos a los que se impuso Serbia en la final del Mundial de 2002, como Montecchia, Oberto y Kammerichs. "No me enseñó a tocar la guitarra, pero Kammerichs me regaló firmada la camiseta de Argentina y ahora la tengo colgada en el salón de mi casa", bromea Rakocevic.

En el Pamesa también volvió a coincidir, como lo había hecho en la selección y en el Buducnost, con Dejan Tomasevic. El pívot internacional serbio, que también logró el título Mundial en 2002 y que ya ha abandonado la selección, define el estilo de juego de Rakocevic. "Es un jugador muy explosivo, parece un americano. En el aspecto físico, en Europa no hay ningún jugador que se pueda comparar con él por su rapidez y su capacidad de salto. Tiene talento y es muy rápido".

El ya nuevo jugador del Tau explica lo que espera de la nueva selección. "En mi país los fanáticos se enfadaron mucho con algunos compañeros que se negaron a jugar el Mundial. Ahora, sin expectativas de ganar una medalla, pero con un equipo que tiene mucho talento y estatura y que puede ser fuerte dentro de unos años, trataremos de llegar lo más lejos posible. Ganar a España, nos daría mucha confianza".

Rakocevic empezó a despuntar muy joven en el Estrella Roja de Belgrado. Los Timberwolves de Minnesota le eligieron en el número 51 del draft de la NBA en 2000. Jugó durante dos años en el Budocnost antes de disputar 42 partidos en la NBA. Regresó al Estrella Roja y un año después fichó por el Pamesa. Rakocevic, de 1,96 metros, ha jugado muchas veces en sus equipos de base, aunque su puesto más habitual suele ser el de escolta. En el Mundial de Japón, a sus 28 años, ha asumido el papel de líder de la selección y en los cinco partidos disputados ha logrado una media de 19,8 puntos, 3,5 rebotes y 2 asistencias.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 26 de agosto de 2006