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Un avión que debía ir de Barcelona a Santiago aterriza por error en Sevilla

Los 95 pasajeros que el pasado domingo por la noche viajaban en el vuelo JKK648 de la compañía Spanair no salían de su asombro. Habían salido del aeropuerto barcelonés de El Prat con destino a Santiago de Compostela. Pero, sorprendentemente, el avión aterrizó en Sevilla. O sea, que en lugar de la plaza del Obradoiro, habrían tenido que visitar la Giralda. Y en lugar de sufrir la humedad de la capital gallega, habrían padecido el calor asfixiante del sur. La propia aerolínea confirmó ayer los hechos.

El origen del error hay que buscarlo en Suecia. En concreto, en Estocolmo. Spanair había alquilado el vuelo a la compañía sueca Nordic Airways, que opera preferentemente en los países escandinavos. La persona que debía diseñar el plan de vuelo confundió las siglas SCQ, que corresponden al código del aeropuerto de Santiago de Compostela, con las siglas SVQ, que se identifican con el de Sevilla. Todos los tripulantes del avión eran suecos, con lo que las dificultades del idioma contribuyeron a aumentar la confusión.

Nadie advirtió el error hasta que el avión aterrizó en Sevilla. Algo de difícil explicación, ya que antes de despegar el piloto suele anunciar la temperatura y el tiempo de llegada al aeropuerto de destino. La portavoz de la compañía explicó que el comandante "podría haber hablado en inglés, por lo que nadie le habría entendido", dando por supuesto que ninguno de los 95 pasajeros de un vuelo europeo sabría inglés.

Nada igual en 18 años

Esta fuente añadió que se están investigando las causas del incidente, y aseguró que "en 18 años nunca había pasado nada similar". Por fortuna, el piloto supo enmendar el error. Eso sí, con cierto retraso. El avión tenía previsto llegar a las 22.45 a Santiago de Compostela y lo hizo una hora y media más tarde, a las 0.18 horas.

La subrogación -el alquiler de un avión propio a otra compañía- es una práctica muy habitual, sobre todo en verano. La razón es que "en esta época del año aumentan las rutas y las frecuencias de los vuelos", señaló la portavoz de Spanair. Debido a ello, en ocasiones, las compañías no son capaces de abastecer la alta demanda y alquilan los aviones a otras compañías.

De rebote, el incidente tuvo otros efectos. En Santiago, Marisol Martínez esperaba con impaciencia ese mismo avión, que una vez desembarcado debía llevarla a Barcelona. Una hora y media después de lo previsto, la mujer vio desfilar a las víctimas de este insólito error: "Estaban muy cansados". Lógicamente, Marisol llegó a Barcelona con retraso, cerca de las dos de la madrugada. Para compensarla, Spanair la obsequió con un bono de descuento para su próximo vuelo con la compañía.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 8 de agosto de 2006