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domingo, 30 de julio de 2006
Reportaje:Ofertas para la maternidad en la Red

"Sueño con quedar embarazada"

El comité bioético de una clínica impide a una lesbiana recibir los óvulos de su mujer porque las donaciones deben ser anónimas

La petición del matrimonio formado por Toñi y María Ángeles era "bastante extraña", así que el director del Centro Avanzado de Fertilidad, en Jerez de la Frontera, Alejandro González, le pasó el asunto al comité bioético. "Suelo tener la mente bastante abierta para todos estos temas pero con ése estaba seguro de que la ley podía poner problemas", dice González.

La infrecuente petición de la pareja de lesbianas (que piden silenciar sus apellidos) consistía en la posibilidad de usar la ciencia para convertirse ambas en las madres del mismo bebé. La idea era sencilla. Toñi, de 41 años e incapaz de producir óvulos suficientes para quedarse embarazada con una inseminación artificial, quería recibir los óvulos de su pareja, María Ángeles, de 30 años. De esta forma, Toñi sería la madre gestante y María Ángeles, la biológica. Pero ambas serían madres.

El comité bioético que estudió la solicitud a finales del año pasado aseguró que el deseo de ambas mujeres no podría realizarse, según la Ley de Reproducción Asistida de 1988 y sus posteriores reformas. Los expertos consultados por la clínica establecieron que se incumplían dos preceptos básicos. El primero, que toda donación de óvulos en España ha de ser anónima, es decir, que María Ángeles no podía darle los óvulos a su pareja. El segundo es que Toñi sería sólo una madre gestante y por tanto se consideraría la práctica como un alquiler de útero, algo expresamente prohibido en la ley.

"Como no nos dejaron en esa clínica fuimos a otras. Hicimos la misma petición, pero la respuesta fue siempre la misma", relata Toñi. "Sueño con quedarme embarazada. No he tenido suerte con esto. Una vez conseguí quedarme en estado con una inseminación artificial, pero perdí al niño en un aborto natural", explica. "Después tuve una depresión. Por eso he buscado la forma de que fuese mi mujer quien me donase los óvulos. Pero me dicen que es ilegal. Es absurdo. Si me los da otra persona, vale, pero si es María Ángeles está prohibido. No lo entiendo".

Las respuestas de las clínicas de fertilidad las llevaron a cambiar de táctica. Las dos mujeres acordaron que sería más sencillo que fuese María Ángeles, la más joven, la que se quedase embarazada con una donación de esperma. Así lo hicieron. Dentro de dos meses, las mujeres serán mamá y mamá de una niña. "Estamos encantadas, deseando tenerla ya para cuidarla y educarla. Cuando nos casamos fue especial, porque se había luchado mucho por el matrimonio gay. Ahora hay que luchar por tener las mismas oportunidades que los demás matrimonios", dice Toñi.

La mujer no ha cejado y ahora está en una lista de espera para recibir óvulos anónimos. "Tardaré un poco en recibirlos, pero no me importa. Si es posible, lo haré. De todas formas, lo más importante es la niña que viene". Rafael Bernabéu, presidente de la Asociación Nacional de Clínicas de Reproducción Asistida (ANACER) señala que todos los problemas que se presentan parten del mismo problema. "La pregunta que tenemos que hacernos es ¿de quién es el niño?, ¿de la que lo gesta o de la que da los óvulos? De ahí parten todos los escollos legales", afirma.

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