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"Es muy triste contar a la gente que te quiere que te han pateado por maricón"

El hombre agredido en una piscina de Madrid tras besarse con otro tiene fracturas en la cara

Luis, de 30 años, tiene media cara rota: fractura de varios huesos en el lado izquierdo y posible afectación de la mandíbula. Hoy le van a operar en un hospital madrileño, a causa de una patada que recibió el sábado pasado en la piscina pública de La Elipa, en Moratalaz (Madrid). Le atacaron un grupo de 10 chavales, la mayoría menores, tras darse un beso con un amigo holandés. Les llamaron "maricones" y les espetaron: "¡Hijos de puta, no merecéis vivir!" y "¡Vuestra vida es una mierda!". La pareja había ido al solarium nudista que frecuentan grupos de gays.

Después, los violentos -muchos menores de edad, según los testigos, y de etnia gitana- huyeron y no han sido detenidos. Fueron arengados por personas mayores que se escandalizaron al ver a la pareja en actitud cariñosa.

"Nos dimos un abrazo. A mi amigo le cayó una piedra en la cabeza", dice Luis

"Es muy triste tener que contar a tus amigos que te han pateado por ser maricón. Preferiría decir que ha sido por una pelea u otra cosa", contó ayer por teléfono Luis, que no quiere ni de lejos que aparezcan publicados ni sus apellidos ni su profesión. Parte de su familia no sabe que es homosexual. "Estábamos en el solarium y bajamos a bañarnos. Nos dimos un abracito, un beso, dentro de la piscina. Entonces alguien gritó: ¡Maricas! y a mi amigo le cayó una piedra en la cabeza. Estaban tirándolas contra nosotros. Él me dijo: '¡Vámonos de aquí!', y nos fuimos", explicó Luis, que aún está "muy agobiado", según sus palabras, por lo ocurrido.

No se acuerda de muchas cosas que ocurrieron después. "Sé que nos fuimos hasta el solarium de nuevo y allí nos cazaron. Ya no recuerdo más, tengo lagunas", explicó. Lo que pasó fue que los gamberros le rodearon y le patearon la cara. Él se quedó inconsciente en el suelo -diez minutos, según los testigos- echando sangre por la boca.

Pedro Zerolo, concejal socialista en Moratalaz (el distrito donde se encuentra la piscina) y responsable de Movimientos Sociales del PSOE, aseguró que la única manera de combatir la homofobia es "con educación y el código penal". "Hay que trabajar contra el discurso intolerante que nos califica de enfermos", agregó. "Los homosexuales se están haciendo visibles y están aumentando las agresiones. La mala imagen es la de la violencia, y no la de darse un beso en público", señaló.

La concejal del distrito Fátima Núñez (PP), calificó el hecho de "puntual" y aseguró que la junta ha recibido cuatro reclamaciones por el suceso, una con 125 firmas de protesta. El Ayuntamiento de Madrid había negado anteayer la existencia de ninguna denuncia sobre la piscina, una de las más utilizadas: el día de la agresión había más de 1.100 usuarios.

La Policía Municipal patrulló ayer unas horas la piscina, cuya seguridad depende de una empresa privada. Conviven el público homosexual que frecuenta el solarium nudista con los vecinos del barrio. "Estaban besa que te besa, en el borde de la piscina y con niños delante. A mí eso no me parece bien", comentaron Rosario y Leo, dos mujeres mayores que presenciaron la agresión. Al preguntarles si se hubiesen molestado con un hombre y una mujer, contestaron: "Bueno, eso molesta menos. Para lo otro los niños no están educados", aseguró una. "Además, ellos ya tienen su sitio", añadió la otra, señalando con el dedo al solarium.

"Aquí nunca ha habido problemas, tan sólo algún niño que se asoma al solarium y grita ¡maricón!, pero sin malicia", contaban ayer los gays. Luis, el agredido, llevaba dos meses acudiendo al solarium, uno de los dos únicos recintos públicos en Madrid donde se puede practicar el nudismo. Sobre si piensa volver a ella, se limitó a contestar: "Supongo".

* Este articulo apareció en la edición impresa del Miércoles, 26 de julio de 2006