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Un hombre, pateado por besarse con otro en una piscina pública

Un grupo de menores y adultos agredió al bañista en La Elipa

A Luis, un español de unos 30 años, literalmente le partieron la cara de una patada el sábado pasado en la piscina municipal de La Elipa (Moratalaz). El motivo: darse un beso en público con otro chico, un holandés llamado Thomas, según confirmaron ayer fuentes policiales. Un grupo de menores y adultos de etnia gitana increparon a la pareja después de verla en actitud cariñosa, y la emprendieron primero a pedradas con los dos hombres y después a patadas con Luis.

El herido fue atendido por los servicios médicos del polideportivo y por una ambulancia del Samur, según explicó un portavoz de Emergencias Madrid. Luis no quiso ser trasladado al hospital; se fue a casa por su propio pie. Algunos testigos contaron que ayer tuvo que ser operado de las lesiones causadas por los golpes que recibió en la cara.

"¡Menudo ejemplo para los niños!", gritaron los atacantes antes de emprenderla a pedradas

Ocurrió el sábado pasado, sobre las siete de la tarde. Luis y Thomas estaban sentados en una zona de la piscina pública de La Elipa y en cierto momento se dieron un beso. "Algunas personas se escandalizaron y empezaron a decir cosas del tipo '¡Menudo ejemplo para los niños! ¡Hay que ver!", relató más tarde David Bernardo, uno de los testigos.

Los ánimos se calentaron y un grupo de unos diez menores y adultos empezó a tirar piedras contra los dos hombres y a insultarles. Luis y Thomas salieron corriendo despavoridos hacia la zona del solárium, en la que se practica el nudismo. La pareja corría delante. Detrás, al grito de "¡maricones, maricones!", los perseguía la decena de gamberros enfervorecidos. El resto de usuarios de la piscina observaba la escena con estupefacción. "Todo sucedió en cuestión de segundos: el beso, los chicos corriendo, la patada... No dio tiempo a hacer nada", explicaron fuentes del polideportivo. La piscina tiene tres vigilantes, pero ninguno pudo impedir la agresión.

Thomas tuvo suerte y consiguió ponerse a salvo dentro del solárium, pero a Luis le pillaron y uno de los violentos le estampó el pie desnudo en plena cara al grito de "¡Hijo de puta, no mereces vivir!". Del golpetazo, el chico se desplomó en el suelo, quedó inconsciente al menos diez minutos y empezó a echar sangre por la boca. "Un grupo de los que estábamos en el solárium nos quedamos frente a frente con los agresores", recordaba ayer William, otro testigo. Hubo unos segundos de tensión, el guardia de seguridad intentó calmar los ánimos y dijo a los gamberros que se fuesen de allí. "Y se fueron a sus anchas, nadie se lo impidió", se quejó William.

Hasta el momento no ha habido detenidos. "Unos saltaron la valla y otros salieron pitando por la puerta, todo fue muy rápido", insistieron los trabajadores del polideportivo, antes de reclamar más medidas de seguridad: "Necesitamos a la policía. Como vuelvan por aquí, poco podemos hacer con tres vigilantes".

Varios usuarios explicaron que la inseguridad es algo normal en la piscina de La Elipa. "Hay gente que te tira piedras desde la calle, está todo deteriorado. El Ayuntamiento ha dejado morir este polideportivo", contaron. La zona del solárium es, dicen, el lugar perfecto "para los mirones". "Y da igual la edad, aquí mira desde el pensionista hasta el quinceañero", señalaron.

A José Vaquero, uno de los socios que gestionan el restaurante de la piscina, ya le han robado tres veces en lo que llevamos de verano. "Una vez 1.200 euros, otra 1.800 y la tercera 3.000 euros", asegura. Para defenderse, Vaquero ha decidido dormir "un día sí y otro también" dentro del restaurante. "Duermo en una silla, a veces meto también un colchón hinchable", explica. "Estoy más que harto, dentro de dos años se me termina la adjudicación del local y no pienso renovar".

Y es que las agresiones también se dan por la noche. El mismo día en que Luis fue pateado por besar a Thomas, los agresores volvieron por la noche a amenazar a los vigilantes jurado, según fuentes de la piscina.

Un portavoz del Ayuntamiento negó ayer que exista "un problema de inseguridad, ni en La Elipa ni en ninguna piscina municipal", y atribuyó la agresión del sábado a "hechos puntuales que se producen de forma esporádica". "Cada sábado pasan por esa piscina unas mil personas, el doble los domingos; y no hay ninguna denuncia presentada en la Junta de Moratalaz por problemas de inseguridad", agregó.

Dos agentes municipales se acercaron ayer a la piscina de La Elipa: "Hoy está la cosa tranquilita, pero a la menor cosa llamáis al 112, ¿eh?", aconsejaron a los empleados cuando abandonaban el recinto. Los sindicatos CC OO y UGT se han quejado en varias ocasiones de la falta de seguridad en las piscinas municipales y exigen mayor presencia policial en algunos recintos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 25 de julio de 2006