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Reportaje:Fútbol

Un asunto de pánico

Navas, que sufre frecuentes crisis de ansiedad, hace la pretemporada con el Sevilla en Isla Canela, pero vuelve cada noche a dormir con sus padres

Jesús Navas, extraordinario extremo zurdo del Sevilla, sólo tiene 20 años. Y una recurrente dolencia. Cada vez que se aleja de su familia padece tremendas crisis de ansiedad que le impiden trabajar con el resto de sus compañeros. Le ha sucedido con las selecciones inferiores y con su equipo. De repente, no puede más y se tiene que marchar a Sevilla. Este año la solución adoptada es que su padre le lleve y le traiga de la concentración en Isla Canela. Huelva. No es la primera vez.

"El presidente fundamentalmente tiene muy poca memoria. Sabe que hay algún jugador que podía haber venido no sólo a las convivencias sino a otras cosas y él sabe por qué no han venido. Eso es jugar con ventaja y más cuando un presidente te ha dicho esto es así y no tengo por qué decir lo que me ha dicho. Me llamó hace muchísimo tiempo para decirme que había un jugador que no podía venir, y no es Alves". Luis Aragonés, el seleccionador español, respondía así a las preguntas acerca de la ausencia en el Mundial de Alemania de un jugador que había realizado un excepcional final de campaña, y que había sido seguido muy de cerca por los técnicos federativos. Acababa de dar la lista definitiva para el campeonato. Meses antes, cuando este jugador iba a ser convocado, el seleccionador recibió la "recomendación" de que no lo hiciera. Podía volver a ocurrir

Hace un año Jesús Navas abandonaba destrozado anímicamente, la concentración del equipo juvenil de la selección española que prepara el mundial de su categoría. Las primeras informaciones hablaban de un problema de salud del padre del jugador. A las pocas horas de llegar a casa, llama al entrenador del equipo filial para preguntarle si puede jugar con el Sevilla Atlético las eliminatorias de ascenso a Segunda A. Desde el club le recomiendan que se vaya de vacaciones y descanse.

En Julio de 2005 llega la concentración de pretemporada en Isla Canela. En medio de uno de los primeros partidillos, Navas sale corriendo del campo, se para a cien metros y se echa a llorar. Ha vuelto a ocurrir. Dice que no puede seguir. Y no sigue, regresa a Sevilla con su familia.

Desde el club se da la orden de que no se hable del tema con el jugador y se pide a la prensa que sea comprensiva. Los psicólogos del club entran en escena y se le pone en tratamiento. El jugador hace la pretemporada entrenándose solo en la ciudad deportiva del Sevilla, a pocos kilómetros de casa. Se incorpora al equipo al comenzar la liga y hace la temporada de su vida, deslumbrando con su juego profundo por la izquierda. Una campaña que culmina con el título de la UEFA.

Un mes después el Sevilla Atlético vuelve a jugar la liguilla de ascenso a Segunda A. El reciente campeón europeo vuelve a llamar al entrenador del filial para ver si puede jugarla. Manolo Jiménez, emocionado y agradecido, le responde al chaval que no.

El martes a las seis de la tarde el Sevilla salía en autocar a la concentración de Isla Canela. En ese autobús no viajaba Jesús Navas. Los psicólogos de la entidad desvelan que llevan muchos meses aplicando un tratamiento al futbolista. Que han hecho "muchos progresos" pero hay que "ir despacio". Sin embargo, algunos días después, el pasado jueves, Navas viaja a Isla Canela, a algo más de una hora en coche de su casa. El club anuncia su regreso. Pero sólo un día. el viernes siguiente, la ausencia de Navas vuelve a ser la noticia. Su padre, al parecer, ha decidido llevarle a los entrenamientos en cohe y volver con su hijo a casa al concluir cada jornada para que duerma con su familia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 17 de julio de 2006