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11 grandes ONG se imponen un código de conducta y transparencia

Los firmantes quieren adelantarse a las crecientes críticas

Once grandes organizaciones no gubernamentales (ONG) de ámbito internacional se han impuesto de manera voluntaria un detallado código de conducta y transparencia que persigue garantizar y profundizar su legitimidad ante la opinión pública. Con este código, abierto a todas las ONG que acepten esos mismos principios, los firmantes quieren adelantarse a la creciente crítica sobre el poder de estas organizaciones no electas.

Se prohíben el soborno y la corrupción y se condenan los abusos y la discriminación

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Las ONG quieren, al mismo tiempo, poner un alto listón de compromiso con el público y la transparencia para distinguirse en la creciente sopa de letras del sector humanitario. El código, presentado esta semana pasada en Londres por altos dirigentes de las 11 organizaciones firmantes: Ayuda en Acción, Amnistía Internacional, la Alianza Mundial por la Participación Civicus, Consumidores Internacionales, Oxfam, Save de Children, Survival International, Transparencia Internacional, Terre des Homes y World Ywca.

El texto afirma el compromiso de todas ellas con la Declaración Universal de Derechos Humanos y por trabajar a favor del avance "de las leyes que promueven los derechos humanos, la protección del ecosistema, el desarrollo sostenible y otros bienes públicos".

Entre otros aspectos, consagra el carácter independiente y no partidario de las organizaciones firmantes, aboga por políticas éticas explícitas y públicas, por trabajar en colaboración con los agentes locales y en beneficio de las comunidades locales, por actuar de manera imparcial y no discriminatoria en todas sus actividades, tanto internas como externas, por la transparencia de su gestión con el compromiso de auditar sus cuentas y hacer un informe anual de sus actividades, por tener una relación ética con los donantes y las donaciones y el compromiso específico de destinar las donaciones a la causa específica para las que han sido entregadas y la obligación de dar explicaciones al público cuando hay exceso de donaciones en alguna campaña específica.

El código establece también los criterios a seguir en la gestión profesional de las ONG, que ha de ser abierta a los controles financieros, a la mejora continua, al criticismo del público u organizaciones individuales, exige especial cuidado al elegir a los socios con los que se trabaja y una política de recursos humanos que mantenga un equilibrio entre el trabajo voluntario y el profesional.

Hay específicas menciones a la prohibición del soborno y la corrupción y a la condena de la explotación, el abuso y la discriminación en todas sus formas pero especialmente al acoso y el abuso sexual.

Aunque el consejero delegado de Ayuda en Acción, Ramesh Singh, destacó en la presentación que el público tiene mucha más confianza en las ONG que en los Gobiernos, su creciente poder e influencia y al mismo tiempo su carácter de organismos no electos las hace vulnerables a largo plazo, en la medida en que su financiación depende de la opinión que el público tiene de cada una de ellas y esa opinión depende en gran medida de la imagen de honestidad y transparencia que sean capaces de proyectar. En ese sentido, la secretaria general de Amnistía Internacional, Irene Khan, destacó que "nadie nos ha impuesto este código, no nos han empujado", pero admitió que las ONG se enfrentan a la larga a un problema de legitimidad en la medida en que su poder vaya aumentando. "Nuestra legitimidad nos viene dada por el trabajo diario", de ahí la necesidad que tienen las ONG de asegurarse de que ese trabajo es legítimo, acorde con los principios que inspiran a estas organizaciones y con una gestión transparente y sometida a la rendición de cuentas.

El código pretende adelantarse a ese problema y al mismo tiempo cribar el cada vez más amplio mundo de ONG. La adhesión y cumplimiento del código ayudará al público a distinguir unas de otras, en opinión del director general de Oxfam Internacional, Jeremy Hobbs, quien destacó que "lo que hace único a este código es que es al mismo tiempo global y se extiende a todos los sectores: medio ambiente, derechos humanos, ayuda humanitaria y desarrollo, organizaciones de mujeres, indígenas y grupos de discapacitados".

Hobbs explicó que aún no está resuelto el problema de quién y cómo controlará la aplicación del código. Como las ONG firmantes proceden de sectores tan diversos, la fórmula que parece contar con más posibilidades es la de crear un pequeño comité formado por personalidades relevantes que puedan pedir dictámenes a expertos en cada materia a debate.

"Esta histórica Carta nos recuerda la responsabilidad colectiva última que tenemos en materia de transparencia y rendición de cuentas, aspectos cruciales para asegurar los altos estándares de nuestro trabajo; los mismos estándares que exigimos a los Gobiernos y las industrias del mundo", precisó el director ejecutivo de Greenpeace, BERD Leipold. Burkhard Gnäring, de Save the Children, enfatizó: "Queremos establecer un sistema eficiente que nos permita centrar nuestros recursos en las causas que queremos servir siendo al mismo tiempo capaces de rendir cuentas plenamente por el trabajo que hacemos".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 12 de junio de 2006