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Abogados de presos consideran los suicidios de Guantánamo una "tragedia anunciada"

Un alto cargo de EE UU dice que las muertes son una "operación de relaciones públicas"justicia

Los suicidios de tres detenidos en Guantánamo fueron "una tragedia anunciada", según denuncian los abogados de algunos de los 460 detenidos en la base de EE UU situada en Cuba. Durante los más de cuatro años que lleva en funcionamiento, se han registrado 41 intentos de suicidio por parte de 25 presos, según el Pentágono. Uno de ellos lo intentó 12 veces. Pero la Administración de EE UU tiene una visión bien distinta. Una alta funcionaria del Gobierno calificó ayer las tres muertes como "una buena operación de relaciones públicas para llamar la atención".

Desde que en enero de 2002 el Pentágono diseñase el mayor campo de detención de EE UU en el extranjero para encerrar a los sospechosos de estar ligados a Al Qaeda o al régimen talibán de Afganistán, los abogados de los reclusos clamaban que la falta de contacto entre los propios presos y con sus familias estaba exacerbando un problema de soledad y aislamiento que tendría fatales consecuencias.

La desesperación anunciada se concretó en muerte el sábado, cuando tres presos -dos saudíes de 30 y 21 años identificados como Manea Bin Shaman Bin Turki Al Habardi Al Otaibi y Yasser Talal Abdullah Yahya Al-Zahrani por las autoridades de su país, y un yemení- se ahorcaban con sogas fabricadas con sus propias ropas y sábanas. Sus fallecimientos son los primeros conocidos en la base militar, pero los intentos han sido numerosos.

En agosto de 2003, el Pentágono admitió que 23 presos habían intentado suicidarse de forma colectiva en protesta por su situación. Los militares han catalogado 350 "conductas de autolesión", que la mayoría de las veces "sólo pretenden llamar la atención y no son serios intentos de suicidio". En 2005, el Comando Sur del Pentágono, con sede en Miami, señalaba que al menos 120 de los incidentes fueron intentos de ahorcamiento.

En todos los casos, el equipo médico de la prisión llegó a tiempo de reanimar a los reos. Esto no sucedió el sábado por la mañana. Tres hombres, que ya habían participado en huelgas de hambre, se quitaban la vida en Camp 1, el perímetro de mayor seguridad dentro del centro de detención, cada uno en su celda, dejando sendas cartas en árabe, cuyo contenido no se ha difundido. "Ésta es la única manera en la que pueden abandonar Guantánamo", dice David Remes, abogado que representa a 17 ciudadanos de Yemen detenidos en la base militar.

"Estas muertes expresan la desesperación por una necesidad humana básica: justicia, la necesidad de que alguien oiga lo que tienen que decir", dijo William Goodman, director legal del Centro por los Derechos Constitucionales. Lo que los presos ven por delante "es una detención ciega e indefinida, sin ninguna posibilidad de justicia para el futuro", añadió. "Es un acto de desesperación, porque no tienen manera de probar su inocencia. Un sistema sin justicia es un sistema sin esperanza", finalizó Goodman.

El Centro por los Derechos Constitucionales -grupo de abogados con sede en Nueva York- representa a unos 200 presos de Guantánamo y presta asistencia a otros abogados que se ocupan de los casos de otros reclusos.

Pero el comandante del centro, el contraalmirante Harry Harris, aseguró el sábado que los suicidios "no fueron un acto de desesperación, sino un acto de guerra asimétrica contra nosotros". Harris definió a los suicidas como "inteligentes y creativos. Estaban compinchados entre ellos".

Una alta funcionaria del Gobierno fue más lejos, al calificar los ahorcamientos como "una buena operación de relaciones públicas para llamar la atención". Colleen Graffy, viceasistente del secretario de Estado para Diplomacia Pública, dijo ayer en una entrevista en la BBC que las muertes eran parte de una "táctica para promover la causa de la yihad". Por su parte, el presidente, George W. Bush, manifestó su "seria preocupación" por lo sucedido, según anunció el sábado la Casa Blanca.

El 18 de mayo, otros tres detenidos intentaron matarse con antidepresivos que habían ido almacenando, pero fueron descubiertos a tiempo. El Departamento de Defensa no tomaba en serio los intentos de suicidio, al considerarlos "actos de terroristas de Al Qaeda entrenados para manipular la opinión pública".

Los suicidios sitúan en la primera página de la polémica al campo de prisioneros, que está siendo muy criticado por otros países, incluso algunos aliados, por organismos defensores de los derechos humanos, por la ONU y por el Consejo de Europa.

* Este articulo apareció en la edición impresa del Lunes, 12 de junio de 2006