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FÚTBOL | Primer partido de preparación para el Mundial

Ensayo fallido

España naufraga con el 4-3-3 y mejora un poco en la segunda parte con la entrada de Reyes y Raúl

Mejor con un extremo. Entró Reyes en la última media hora y España mejoró. No mucho, pero sí se vio un poco más de profundidad. Resultó que, arrancando de más atrás, el extremo sevillano le dio al combinado español una manera de desbordar, de sorprender a una Rusia tan sólo capacitada para defenderse. A 17 días de su debut en el Mundial, España probó por segunda vez su nuevo y flamante dibujo, el 4-3-3, que resultó muy desafinado. Tremendamente aburrido. Lo varió en la segunda parte. Primero con la entrada de Raúl como media punta, que convertía el esquema en un 4-3-1-2. Más tarde con la presencia de Reyes y, finalmente, la de Joaquín. Es decir, que Aragonés volvió al final al molde con el que se clasificó para Alemania. A pesar de que ha condicionado completamente la convocatoria de los 23 elegidos a esta nueva manera de jugar.

ESPAÑA 0 RUSIA 0

España: Casillas; Sergio Ramos, Puyol, Pablo, Antonio López (Joaquín, m. 73); Senna (Iniesta, m. 46), Albelda (Xavi, m. 46), Cesc (Raúl, m. 46); Luis García (Xabi Alonso, m. 46), Torres y Villa (Reyes, m. 61).

Rusia: Akinfeev; V. Berezutskiy (Sychev, m. 46), A. Berezutskiy, Smertin, Ignashevich; Anyukov, Aldonin, Loskov (Semak, m. 73), Bilyaletdinov (Kirichenko, m. 90); Kerzhakov (Zyryanov, m. 46) y Arshavin.

Árbitro: Lopes Ferreira (Portuga).

Unos 16.000 espectadores en el estadio Carlos Belmonte.

Pero, claro, fracasó en la primera parte y la sepultó en la segunda. Ensayo fallido. No es una buena noticia no poder marcarle a Rusia, combinado pobre que ha quedado fuera del Mundial, sin un solo jugador reconocible -Titov, de vuelta tras un año sancionado por dopaje, estuvo en el banquillo-, y con pinta de ser un sucedáneo de Ucrania, primer rival de España el día 14 en Leipzig, pero sin su gran figura: Shevchenko.

España empezó con cierta alegría, pero terminó la primera parte de manera anodina. Su ataque entró en una rutina muy previsible y el seleccionador, antes del descanso, mandó calentar a Xavi, Iniesta y Xabi Alonso. Es decir, todos los centrocampistas que tenía en el banquillo. Mensaje captado: no le gustaba el triángulo que había formado en el centro del campo: Cesc, Albelda y Senna. El 4-3-3 hacía agua. Había tres delanteros, sí, que intercambiaban sus puestos incesantemente, se movían sin parar de un lado para otro, según las órdenes del entrenador, pero... no había sorpresa. Nadie se incorporaba desde la segunda línea. Ninguna llegada de los laterales -Sergio Ramos, en la derecha, fue un pez fuera del agua- ni tampoco de los mediocampistas.

La defensa rusa se bastaba para cerrarle las puertas a Luis García, Torres y Villa. El público empezó a aburrirse y le dio por hacer la ola, ese pasatiempo absurdo que surge cuando el bostezo se apodera de la grada.

Torres no es el delantero más eficaz del mundo. Nunca lo ha sido. A pesar de lo cual, Luis lo ha elegido, como punto de partida, como el delantero más cercano al portero contrario. Eso obliga a Villa, que ha cazado 25 tantos en la Liga, a arrancar desde la izquierda, si bien van trocando sus posiciones. El caso es que Torres necesita muchas ocasiones de gol para convertir alguna. Ayer volvió a fallar algunas claras: sobre todo, un remate en carrera demasiado cruzado tras un pase filtrado de Senna en el único contraataque que permitió el conjunto ruso.

Con el prurito de tener el mejor disparo lejano de la selección, y alentado por Aragonés, Senna tiró desde muy lejos varias veces. Muy mal. Es casi imposible engañar a un portero decente desde tan lejos. El brasileño nacionalizado español perdió autoestima en éste su segundo partido internacional. Y más todavía cuando vio que hasta tres de sus posibles recambios calentaban en la banda. Estaba cantada su sustitución. España se fue embarullando y la movilidad de Luis García empezó siendo una virtud y acabó como un ejemplo de la confusión. Otro que se fue a la ducha en el descanso.

Entraron cuatro hombres en la reanudación. Xabi Alonso para mejorar la circulación del balón. Xavi para recuperar el ritmo perdido tras la lesión. Iniesta para empezar a foguearse ante el calor de sus paisanos. Y Raúl para estrenarse en su nueva condición de media punta, lo que cambiaba el diseño de la primera parte.

Pero como vio Luis que España seguía con plomo en los zapatos, mandó entrar a Reyes en lugar de Villa. Se trataba ahora, pues, de encontrar a alguien que desequilibrara por las bandas. Cosa que hizo Reyes a la primera ocasión: una pared con Raúl y un centro medido desde la izquierda que cabeceó alto Torres. Hubo pitos para el delantero del Atlético, desacertado toda la noche. Se animó Raúl, que cortó a continuación la defensa rusa por el centro. Se desprendió de dos defensas -noticia en los tiempos que corren- y encaró al meta Akinfeev. Le perdió la estética: quiso marcar en una vaselina que pifió. No tiene la confianza para eso. Ni él ni la selección.

* Este articulo apareció en la edición impresa del Domingo, 28 de mayo de 2006