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Entrevista:TXIKI BEGIRISTAIN | Director deportivo del Barcelona | Fútbol

"Estaba hasta las narices de oír hablar del 'dream team"

Johan Cruyff le señaló por listo y buena persona. Así que Joan Laporta, tras ser elegido presidente en 2003, lo tuvo claro y le nombró director deportivo del Barcelona. Aitor Txiki Begiristain (Olaberria, Guipúzcoa; 1964 ), que puede presumir de tener dos Copas de Europa sin participar en ninguna final -en Wembley se quedó en el banquillo y en París estuvo en el palco-, ha sido foco de duras críticas por su gestión. Los éxitos, sin embargo, contrastan con ellas: dos Ligas y una Copa de Europa en tres años.

Pregunta. ¿Sabe diferente una Copa de Europa ganada desde el banquillo que desde el palco?

Respuesta. Mucho. La final de 1992 es un recuerdo de futbolista, puro y duro. Una sensación egoísta. Esta vez tengo la perspectiva de que un triunfo como el de París hace feliz a mucha gente; de verdadera alegría colectiva.

"Que Henry no viniera fue una lástima. Tenía que tomar una decisión y lo hizo. Nada que objetar"

P. Desde el cargo, ¿le gustó la alineación de París?

R. Desde el cargo, mucho; el cuerpo técnico decide. Ahora bien, si me preguntas como aficionado, es otra cosa. Cada barcelonista tiene un equipo en la cabeza y yo tenía el mío. Pero la lectura de las necesidades del partido fue fantástica, antes y durante, y los hechos lo demuestran. Rijkaard acertó.

P. ¿Cuándo se enteró de que no jugaba Iniesta?

R. Por sms después de los jugadores. Normalmente, me entero en el campo, pero esta vez lo supe antes, en la furgoneta, al salir del hotel. Lo intuía, pero no dejó de sorprenderme. A las cuatro de la mañana, durante la fiesta, seguía discutiendo con Eusebio sobre el tema. Ellos tenían razón, como siempre. Sus decisiones fueron determinantes en la consecución del título. Más que nunca, esta Copa de Europa la ha ganado la plantilla, en su globalidad.

P. ¿Cree que con este título se acabarán ciertas críticas?

R. Hace justicia a este equipo, que tiene mucha calidad y ha trabajado muy duro. Además, nos permite librarnos del fantasma de Wembley. Por lo que a mí respecta, estaba hasta las narices de oír hablar del dream team. Tras 14 años, pone en su sitio aquella Copa de Europa, que ya es sólo un recuerdo, no un ejemplo. Y termina con muchas dudas, sí.

P. ¿Lo dice por la portería?

R. Especialmente. Tenemos un portero [Valdés] capaz de ser decisivo en la final de la Copa de Europa, que tiene sólo 24 años y que ha nacido en L'Hospitalet. Un guardameta que trabaja una barbaridad por ser mejor cada día y al que se ha cuestionado por dos fallos, dos, en toda la temporada. Criticar al Barça es muy fácil, demasiado fácil. ¿Se acuerda de Iniesta? Le han dado palos hasta por bajito. Es ridículo. Bueno, pues Iniesta dio una lección en la final de la Copa de Europa. Es muy fácil hablar, pero ahí están.

P. También se dice que en este club manda Cruyff.

R. Manda el sentido común. Y el gusto por un determinado fútbol, una filosofía que hemos heredado de Cruyff, es cierto. En París se me acercó Unzue y me dio las gracias por haber contado con él en este proyecto. Las gracias se las doy yo por su trabajo. Cuando le llamé, estaba seguro de lo que hacía. Como en el caso de Eusebio, era una apuesta sobre seguro.

P. ¿Adónde quiere llegar?

R. A que le estoy muy agradecido a Cruyff por haberme recomendado. Mucho. No lo niego. Pero, al final, me nombró Laporta; él asumió la responsabilidad.

P. ¿Le ha venido grande el cargo en algunos momentos?

R. No lo sé. No tengo esa sensación, pero puede ser. Nadie nace enseñado. Se me ha reprochado que no tengo estudios, pero 20 años en un vestuario al máximo nivel ayudan. No es lo mismo manejar una plantilla que vender camisetas. Un vestuario es un mundo.

P. ¿Lo dice por Henry?

R. No; en general. Lo de Henry es una lástima para el Barça. Tenía que tomar una decisión y lo hizo; nada que objetar. En cierto modo, es una postura que habla mucho en su favor.

P. ¿Le esperaba en el Barça?

R. Tenía ciertas esperanzas de que, si se decidía a dejar el Arsenal, ficharía por el Barcelona.

P. ¿Y ahora?

R. ¿Qué necesitamos? ¿Sustituir a Larsson? Pues eso haremos. Vendrá otro que nos ayude. Y estaremos atentos al mercado. Si podemos hacer la plantilla más competitiva sin romper la corriente positiva del grupo, lo haremos.

P. Hay una corriente de opinión que duda sobre los fichajes después de que el año pasado sólo se incorporaron dos jugadores libres: Van Bommel y Ezquerro.

R. Seremos capaces. La ventaja respecto a hace dos años es que ahora somos campeones de Europa y tenemos dinero. Pero mi trabajo no es sólo fichar y gastar dinero. No me pagan por traer caras nuevas en el verano, le pese a quien le pese. No es nuestra intención fichar por fichar. Al contrario, pensamos que es hora de que la cantera cobre protagonismo en la medida de lo posible. Hay una generación que debe saber que la puerta está abierta. Buscamos un recambio para la plaza de Larsson porque era único en la plantilla. De lo demás vamos servidos. A este equipo le queda recorrido. El cuerpo técnico cree en este grupo, la plantilla cree en sí misma y yo no voy a dudar de ellos.

P. La próxima temporada serámuy larga y, además, se afronta como campeón de Europa.

R. La exigencia aumenta, pero estoy convencido de que este equipo es tan bueno que el dream team ya no es el referente único. Ha conseguido algo que no parecía fácil.

P. ¿Cuál era mejor?

R. Habría que verlo. Yo creo que, si nos quitan diez años de encima, les ganamos seguro.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 28 de mayo de 2006