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miércoles, 24 de mayo de 2006
Reportaje:Ofensiva contra la gran lacra del deporte

La bula del doctor

Eufemiano Fuentes nunca fue procesado pese a tener un amplio historial relacionado con el dopaje

La vida y, sobre todo, los milagros de Eufemiano Fuentes forman parte de la mitología del deporte español desde hace 20 años. En el ambiente ciclista es conocido como el doctor a secas, y su detención ha producido sorpresa en el mundillo, no por considerarse injusta, sino porque se consideraba, dado el poco cuidado que ponía en esconder sus actos, que Eufemiano Fuentes tenía bula. Aunque centrado en el ciclismo la mayor parte de su carrera, sus consejos, preparaciones y cuidados también han pasado por el atletismo, el fútbol y otros deportes, dentro y fuera de las fronteras españolas. Su fama se puede resumir en la siguiente anécdota, contada por un director de un equipo ciclista: "Nada, como el chico no me andaba mucho, lo llevé al doctor. Le dejé en la puerta de su consulta de Madrid y no quise saber más". El chaval continúa la historia: "Llegué y Eufemiano me preguntó cuántos años de contrato me quedaban. Al decirle que éste y otro, me dijo que entonces iríamos tranquilos, que sólo necesitaría cuatro unidades. Me tendí, me sacó sangre y me dijo que todo corría de su cuenta. Luego, en la Vuelta, en vísperas de unas etapas de montaña, me llamó: 'En el hotel de Ávila alguien te irá a ver', me dijo. En el vestíbulo quedé con esa persona, que luego en la habitación me puso una bolsa de sangre. Y así funciona con todos. Luego, para el siguiente invierno me recetó anabolizantes".

Atleta de joven, fue un mediocre corredor de 400 metros vallas, pasó de forma natural a ser médico de la federación española de atletismo a mediados de los años 80, donde mamó del preparador argentino Guillermo Laig -profeta de la fuerza, los anabolizantes y las biopsias- gran parte de los conocimientos, de lo que en las entrevistas de la época definía como preparación biológica y que no era otra cosa que el uso sistemático y programado de sustancias prohibidas.Durante su presencia oficial en el atletismo español, sólo se produjo un escándalo ligado al dopaje; fue, precisamente el positivo de la esposa de Eufemiano, la atleta Cristina Pérez, cuya causa fue posteriormente sobreseída. En 1988, con la llegada de José María Odriozola a la presidencia de la federación, Eufemiano Fuentes deja el atletismo y sin solución de continuidad da el salto al ciclismo, al que se incorpora en 1989, año en que echa a andar el primer equipo de Manolo Saiz, la ONCE. En el mundo del pedal, su fama crece como la espuma. Coincide su llegada con la comercialización de la EPO sintética, el medicamento que aumenta el número de glóbulos rojos en el organismo y que revolucionó el deporte de las dos ruedas. Pese a ello, Eufemiano Fuentes sigue siendo un adepto a la transfusión sanguínea. Así, en 1991, en vísperas de una de las contrarrelojes decisivas de la Vuelta a España que se iba a disputar en Mallorca, vuela hacia la isla con una nevera ocupando el asiento vecino, y, hablando como aquél que no tiene ningún miedo a lo que le pueda ocurrir, dice, sonriente, a los periodistas que viajan en el avión: "Aquí va la clave de la Vuelta". El corredor del ONCE Melchor Mauri ganó la contrarreloj y la Vuelta.

Después de un fugaz paso por el equipo Amaya, de Javier Mínguez, Eufemiano Fuentes recala en el Kelme, donde su mito alcanza las máximas cotas. En el conjunto alicantino, Fuentes no sólo es el médico, sino el táctico, el estratega, el máximo dirigente. Él decide quién corre qué carreras, decide quién gana también. Además, no se cierra en el equipo y abre su consulta a cualquier deportista, a cualquier ciclista, aunque sea de equipos rivales, que tenga dinero suficiente para pagar sus tratamientos, unos 24.000 euros anuales, según las últimas tarifas conocidas. Son los años en que el chiste máximo que corre por la Vuelta es que Eufemiano es quien decide el ganador. Así ocurrió en 2001, cuando cuidaba a la vez de los intereses de Ángel Casero, del Festina, y los de Óscar Sevilla, del Kelme, y decidió que ganara el primero. La revista Meta 2000, basándose en un mensaje telefónico, denuncia los hechos. Eufemiano solicita el procesamiento de su director por difamación y gana el juicio. Al año siguiente, quien gana la Vuelta por decisión de Eufemiano es Aitor González, un secundario del Kelme que roba el papel principal de nuevo a Sevilla.

En febrero de 2005, un periódico da la noticia de que Eufemiano Fuentes deja el deporte para centrarse en la investigación. Ese mismo día se presenta el equipo Liberty, el último proyecto de Manolo Saiz. Entre copas y canapés, la noticia más comentada es que Eufemiano se vinculará al equipo a través de su amigo Alfredo Córdova, médico soriano, que figura oficialmente en el staff y que también dirige la preparación de la trainera de Astillero, cuyos 16 miembros fueron sancionados por dopaje. Meses después, Roberto Heras da positivo por EPO en la Vuelta.

Eufemiano Fuentes entra en una clínica de la calle de Zurbano en Madrid. / DIARIO AS

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