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ALFREDO SANTOS GARCÍA | Presidente de Ginso

"Sería absurdo que no me contratase a mí mismo"

El arquitecto Alfredo Santos García reconoció ayer que fundó la asociación sin ánimo de lucro GINSO en 2001, cuando la Ley del Menor entró en vigor. Esta asociación le ha servido hasta ahora para hacerse con la gestión y construcción de tres centros en España.

P. ¿No cree que suena raro que un arquitecto con empresas de construcción cree una asociación sin ánimo de lucro con la que consigue contratos de obra?

R. No, y es legal. Lo primero es que tengo inquietudes sociales. Es cierto que fundo esa asociación en 2001, después de la Ley el Menor. Gente de la Administración me llamó y me sugirió que mi experiencia de más de 30 años en la construcción de centros penitenciarios podría aportar mucho a las necesidades de las comunidades, que entonces no tenían reformatorios suficientes para los menores. Da la casualidad de que soy arquitecto, tengo una empresa de proyectos y el 9% de una constructora. Si me dan la gestión del centro sería absurdo que no me contratara a mí mismo para hacer la obra. Alguien tiene que hacerlos. No se los voy a encargar a otro para que lo gestionemos luego nosotros. Sería una complicación buscar otra constructora. Además, sale más barato.

P. En la construcción del centro de Brea de Tajo también participan otras empresas que son de sus socios.

R. Claro, lo lógico es que yo encargue la obra a gente de mi confianza.

P. ¿Cómo le encargaron la Comunidad y la Junta los centros que ha construido?

R. Se pusieron en contacto conmigo y nos contrataron la gestión y el edificio. Se llegó a un precio y lo hicimos. En el caso de Brea de Tajo es de 157 millones de euros. Luego, lo gestionaremos para conseguir la reinserción de los jóvenes.

P. ¿Pero usted gana dinero con el presupuesto que le da la administración?

R. Sí, pero no me lucro. Ése dinero es para 15 años. Unos 12 millones van a la construcción del edifico. El resto para la gestión, sueldos, mantenimiento...

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 23 de mayo de 2006