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El vicesecretario del PSC postula al ministro José Montilla como sucesor de Maragall

Los socialistas catalanes elegirán a su candidato a la Generalitat poco después del referéndum

Aunque la consigna de puertas afuera es olvidarse de debates sucesorios y concentrarse en la campaña del Estatuto, no faltan en el Partit dels Socialistes (PSC) declaraciones diarias por parte de sus dirigentes hablando sin rodeos de la posibilidad de que Pasqual Maragall no repita como candidato en las elecciones autonómicas de otoño. Ayer, Miquel Iceta, viceprimer secretario y portavoz del PSC, además de poner en duda la continuidad de Maragall, postuló al primer secretario del partido y ministro de Industria, José Montilla, para sustituirle. "Montilla sería una persona muy válida", afirmó.

Falta ponerle fecha y nombres, pero el melón sucesorio está abierto y en el PSC sus máximos dirigentes comienzan a alinearse ante su candidato preferido. El turno fue ayer para Miquel Iceta, valor en alza del PSC, principal negociador del Estatuto por parte de los socialistas catalanes y hombre de la máxima confianza de José Montilla. En una entrevista en Catalunya Ràdio, Iceta manifestó que, en caso de renunciar Maragall, Montilla sería su candidato preferido. "Fui concejal suyo [cuando Montilla era alcalde de Cornellà de Llobregat] y es un hombre que da la seguridad y serenidad, dos condiciones que faltan en la política catalana", dijo Iceta, tras manifestar: "Yo soy muy de Montilla".

Pero Iceta, habitualmente comedido en sus comentarios y poco amigo de lanzar futuribles sin fundamento, llegó ayer más lejos y puso sobre la mesa hasta otros cuatro nombres. Se refirió como personas también "muy válidas" para encabezar la candidatura socialista al consejero de Economía de la Generalitat, Antoni Castells; a la titular de Interior, Montserrat Tura, y al portavoz del Gobierno, Joaquim Nadal. Para Iceta, también la vicepresidenta del PSC, Manuela de Madre, sería muy válida "si no tuviese una enfermedad", dijo en referencia a la fibromialgia que padece y que en 2002 la apartó de la alcaldía de Santa Coloma de Gramenet.

Evitar el plebiscito

Iceta puso fecha a la decisión que debe tomar el PSC sobre su candidato o candidata en las próximas elecciones autonómicas: "Inmediatamente después del referéndum" del 18 de junio. Otros sectores del PSC apuestan para adelantar el debate y que Maragall anuncie sus intenciones antes de la consulta estatutaria. Los defensores de este calendario consideran que, con ello, los electores utilizarían el referéndum sólo para opinar sobre el Estatuto y no acerca de la gestión del Gobierno en general y de su presidente en particular.

Las declaraciones de Iceta llegan cuatro días después de que José Montilla cuestionara la repetición de Maragall como candidato socialista y se limitara a afirmar su convencimiento de que "Cataluña tendrá un presidente o presidenta progresista". Si a ello se suma que destacados dirigentes de Esquerra Republicana e Iniciativa per Catalunya se muestran partidarios de reeditar el tripartito pero sin la presencia de Maragall, el futuro de éste como presidenciable se desdibuja día a día.

Pero el presidente no quiere dejarse llevar por las presiones de su partido. Fuentes próximas a Maragall aseguran que "cuando más le empujen a abandonar" su carrera por la reelección "más ganas tendrá de repetir" candidatura. Y en el PSC, de momento, todos los mensajes oficiales se limitan a resaltar que, "en buena parte, es Maragall quien debe decidir".

Y de momento, según Montilla, no es momento para que Maragall haga pública su decisión. El ministro de Industria tampoco quiere precipitarse en anunciar una eventual candidatura antes de ver los resultados del referéndum y escuchar un pronunciamiento público de Maragall.

Por este motivo, ayer, al ser preguntado sobre su posible candidatura a la presidencia de la Generalitat, Montilla recordó que "todos los militantes pueden optar a ello". Pero el ministro, una vez más, evitó defender que Maragall repita como candidato. "La decisión se tomará en función de los intereses del PSC y de Cataluña", dijo.

Más allá de esta posición, los socialistas recuerdan que están en campaña por el referéndum del Estatuto y que, por ahora, esta es su única prioridad pública. Por ello, la reunión de la ejecutiva decidió ayer que su campaña por el evitará poner a Esquerra Republicana en la piqueta y que será el Partido Popular el blanco de todas sus críticas.

Además de no querer romper los puentes con los republicanos en vistas a una eventual reedición del tripartito, los socialistas quieren atraer hacia el a simpatizantes de ERC que se han sentido insultados por la campaña anticatalana del Partido Popular del último año. De hecho, la mayor parte de los mensajes del PSC contendrán "las animaladas y barbaridades que dijo el PP" y que, según Iceta, se han demostrado falsas. "Como cuando decían que el Estatuto permitía la poligamia o la eutanasia".

Por este motivo, la campaña socialista tendrá un único oponente: el Partido Popular, según Iceta, "el único partido que realmente se alegrará en caso de que el Estatuto acabe por no prosperar". "Y nosotros no le queremos dar este gusto a Aznar", remachó.

El presidente defiende el tripartito

Con "un futuro espléndido". Así ve Pasqual Maragall el proyecto catalanista y de izquierdas que quiso representar el interrumpido tripartito catalán y que ayer, en la toma de posesión de los tres nuevos consejeros del Ejecutivo catalán, el presidente reivindicó como "un proyecto compartido" con Esquerra Republicana.

Estas palabras fueron ampliamente aplaudidas por el público y fueron pronunciadas ante los seis consejeros republicanos destituidos y que ayer, a diferencia de lo ocurrido en la reciente reestructuración del Gobierno, acudieron al acto organizado en el Palau de la Generalitat.

Y cinco de los seis consejeros destituidos no dudaron en aplaudir las palabras de Maragall. Sólo Josep Huguet, ex titular de Comercio, Consumo y Turismo, evitó dar su aprobación pública a las palabras del presidente.

Y eso que Maragall se deshizo en elogios hacia los hasta ayer consejeros republicanos de su Gobierno. Afirmó que con ellos ha compartido "el proyecto más rico, completo y serio de las izquierdas en los últimos 70 años", y por ello les mostró su "sincero agradecimiento". Por todo ello, aseguró: expulsar a Esquerra Republicana de su Ejecutivo ha sido la "decisión más difícil de mi vida política".

Para dejar claro que su opción es repetir el tripartito de izquierdas en el caso de que los resultados electorales lo permitan, Maragall afirmó que no sería lógico que volvieran al Gobierno "aquellos que en 25 años no han impulsado un nuevo Estatuto", en referencia a Convergència i Unió.

Pero también Esquerra Republicana se llevó advertencias veladas por parte del presidente. Maragall recordó que en 1932, y pese a los recortes que sufrió en las Cortes el Estatuto impulsado por Francesc Macià (ERC), éste lo defendió en Cataluña e impulsó una campaña por el sí. "Y el pueblo lo siguió, como también lo hará ahora", añadió.

A los nuevos consejeros Xavier Sabaté (Gobernación), Carme Figueras (Bienestar y Familia) y Joan Manuel del Pozo (Educación y Universidades), Maragall les pidió dos cosas: "Que el país funcione bien en los aspectos que dependen del Gobierno, y que los ciudadanos perciban lo que ha hecho, hace y quiere hacer este Gobierno".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 16 de mayo de 2006

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