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lunes, 8 de mayo de 2006
Crítica:JAZZ

La gran noche de cuatro generaciones

Fue de los primeros en viajar a Nueva York para aprender el oficio. A los veintitantos años, ya nos hemos acostumbrado a que Miguel Ángel Chastang nos traiga un regalito cada vez que vuelve de visita a su ciudad, dígase por Al Foster, baterista autodidacto elevado a los altares del género por sus majestades Sonny Rollins y Miles Davis; algo que ni el propio interesado acierta a explicarse: "Es como si hubiera bajado Dios del cielo y me hubiera otorgado el don de tocar la batería". Está claro: Foster no es un batería cualquiera. Ni se sienta como los demás baterías, ni cuanto ejecuta guarda demasiada relación con lo que se lleva entre sus colegas de instrumento. Él va por libre y, por eso, cuanto hace suena a recién inventado. A su lado, lo mejorcito del jazz made in Spain.

Miguel Ángel Chastang Quartet - Al Foster

Miguel Ángel Chastang, contrabajo; Raynald Colom, trompeta; Albert Bover, piano; Al Foster, batería. Día 6 de mayo. Facultad de Ciencias de la INEF, Madrid.

En total, eran cuatro generaciones reunidas en un mismo espacio; de los 63 años de Foster a los 27 de Colom, el emergente prodigio de la trompeta que ni mucho menos se achicó por tener a quien tenía a su vera. De Chastang, lo sabíamos todo, también de Bover. Aun así, el barcelonés consiguió sorprendernos una vez más. En el repertorio, predominio de las piezas originales sobre los estándares. Resultado: una gran noche de jazz de muy alta intensidad que podrán revivir quienes acudan a los próximos conciertos del cuarteto en tierra española.

Al Foster, en un momento del concierto. / JAVIER NOMBELA

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