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ANTOLOGÍA DE BABEL | POESIA

Él está tranquilo

Él está tranquilo, yo también

sorbe un té con limón

bebo un café,

es lo único que nos distingue.

Él lleva, como yo, una camisa amplia a rayas

yo hojeo, como él, los periódicos de la tarde.

Él no me ve cuando miro de reojo,

yo no le veo cuando mira de reojo,

él está tranquilo, yo también.

Pregunta algo al camarero,

pregunto algo al camarero...

Una gata negra pasa entre nosotros,

acaricio su noche

acaricia su noche...

Yo no le digo: está despejado,

el cielo está muy azul.

Él no me dice: está despejado.

Él es el observado y el observador

yo soy el observado y el observador.

Muevo la pierna izquierda

mueve la pierna derecha.

Tarareo una canción,

tararea una canción parecida.

Pienso: ¿es el espejo en el que me veo?

Luego le miro a los ojos,

pero no le veo...

Abandono el café aprisa.

Pienso: quizá sea un asesino, o quizá

uno que habrá pensado que yo soy un asesino.

Él tiene miedo, ¡y yo también!

Traducción de Luz Gómez García. Mahmud Darwix (Birwa, Palestina, 1941) es autor de El fénix mortal, Estado de sitio (ambos en Cátedra), El lecho de una extraña y Menos rosas (ambos en Hiperión). 'El está tranquilo, yo también' pertenece a su libro, inédito en español, No te excuses (La ta'tádiru an ma fa'alta, Beirut, 2004).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 6 de mayo de 2006