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Decomisados 20.000 kilos de alimentos de origen chino en mal estado en Madrid

Los productos, incluidos tortugas y pollos importados ilegalmente, eran para restaurantes

La Policía Local de Fuenlabrada (Madrid) ha desarticulado una red de distribución ilegal de alimentos asiáticos. Los agentes han decomisado 20.000 kilos de alimentos en mal estado y pasados de fecha que iban a ser vendidos en restaurantes y locales comerciales. Algunos de los productos, como golosinas para niños, habían caducado hacía cuatro años, otros eran pollos y patos importados pese a la prohibición por la gripe aviar. También había pescado y marisco caducado; y tortugas congeladas, cuyo comercio está prohibido por las leyes de protección de especies.

Los agentes de la Unidad de Seguridad de Polígonos Industriales (USPI) de la Policía Local de Fuenlabrada comprobaron hace un mes que una nave del polígono Cobo Calleja, el mayor de Europa, estaba cerrada durante todo el día. El establecimiento, denominado Long Jie, tan sólo tenía actividad comercial algunas noches y de forma irregular. Por eso, lo sometieron a una estrecha vigilancia hasta que en los últimos días lograron acceder a su interior y efectuar una estricta inspección que permitió descubrir 20 toneladas de alimentos en mal estado o que incumplen de forma taxativa la normativa.

Los agentes de la USPI encontraron más de 1.500 kilos de pato y pollo de origen asiático, cuya importación y comercialización fue prohibida por una directiva de la Unión Europea de 23 de enero de 2004 dictada para evitar el contagio de la gripe aviar. Junto a este material, fueron intervenidos 200 kilos de tortugas congeladas, una especie está protegida por el convenio sobre Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres, denominado CITES. Los agentes fuenlabreños están investigando para qué iban a ser utilizados estos reptiles.

En la nave también se hallaron 4.000 kilos de diversos tipos de pescados y mariscos caducados. Según fuentes policiales, algunos paquetes tenían fecha de consumo anterior a 2002. Los más recientes pertenecían a octubre de 2005. Las estanterías de la nave almacenaban también 15.500 kilos de productos en conserva y golosinas infantiles, que estaban pasados. También decomisaron 50 kilos de huevos de gallina ya embrionados que desprendían un fuerte hedor.

Sin documentación

El dueño, cuyo nombre corresponde a las iniciales Y. W., de 39 años, aseguró que toda la mercancía había sido importada de manera legal desde los países asiáticos. Sin embargo, los investigadores descartan esta versión, ya que no pudo aportar ninguna documentación que acredite que habían pagados los aranceles aduaneros ni habían sido sometidos a los preceptivos controles sanitarios.

La ingente cantidad de productos decomisados ha tenido trabajando a los agentes de Fuenlabrada durante varios días para inventariar y comprobar todo el material hallado. De momento, todo se ha inmovilizado en la nave industrial, a la espera de que los técnicos de la Consejería de Sanidad del Gobierno regional madrileño evalúen el alcance de la operación. También será informada la Agencia Tributaria, cuyos responsables deberán determinar si el dueño de la empresa Long Jie, ha cometido una infracción administrativa o un delito de contrabando. Fuentes de la investigación creen que, al final, el propietario de la nave, que carece de antecedentes, será acusado de un delito, ya que el valor del material inmovilizado supera los 18.000 euros.

Fuentes policiales destacaron que el dueño de la nave industrial tiene su sede central en el polígono del barrio de Embajadores, en el centro de la capital. Su actividad principal se desarrolla en Ponferrada (León), donde Y. W. regenta dos restaurantes chinos. Además se dedica a la importación de productos alimenticios, destinados a la cocina china. Para todo ello dispone de la autorización y el registro sanitarios correspondientes.

En el almacén estaban empleados otros trabajadores asiáticos, que al igual que el propietario de la nave quedaron en libertad. "Lo importante de esta operación es que se ha evitado que estos alimentos, que carecen de las mínimas condiciones higiénicas y de seguridad, hayan llegado al consumo humano a través de numerosos canales, como supermercados o restaurantes", señalaron fuentes de la investigación.

El propietario de la nave aseguró a los agentes que iba a proceder a la destrucción de todos los productos, pero los policías no creen esta versión dado el estado de almacenamiento y el tiempo que hace que caducaron la mayoría de ellos - hasta cuatro años-.

El polígono del 'todo a cien'

El polígono industrial Cobo Calleja, en Fuenlabrada, es considerado el Chinatown de la periferia de Madrid. Allí se acumulan numerosas naves industriales dirigidas por inmigrantes de origen asiático que se dedican a la venta de todo tipo de productos: desde discos compactos vírgenes hasta los centenares de objetos que se pueden encontrar en las tiendas de todo a cien.

Este hecho hizo que la Policía Local montara el pasado octubre una unidad formada por cuatro agentes, dedicada en especial a los polígonos industriales (la USPI), que ha dado ya resultados. En enero de este año, los agentes decomisaron 800 kilos de carne de aves procedentes de China, cuyo envío entró en la Unión Europea a través de Portugal.

Las pesquisas de la USPI también han llegado a la cercana localidad de Humanes (Madrid) en la que los agentes hallaron otros 325 kilos de carne en varios almacenes que la emprea Xin Lan tenía en el polígono de La Solanilla. La última gran actuación de los policías fuenlabreños se desarrolló en marzo, cuando decomisaron en el Cobo Calleja un millón de artículos falsificados, de los que 100.000 eran potencialmente peligrosos para la salud.

* Este articulo apareció en la edición impresa del Jueves, 4 de mayo de 2006

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